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Se espera una cosecha récord de manzanas en Alemania

Las estimaciones apuntan a una producción en Alemania de más de un millón de toneladas de manzanas en 2025, un 16 % más que el año pasado.

La temporada de cosecha de frutas en Alemania llega con buenas noticias: las primeras estimaciones apuntan a que este año la producción de manzanas podría superar el millón de toneladas, un hito que no se alcanzaba desde 2022. Según la Oficina Federal de Estadística, se esperan recolectar alrededor de 1.009.000 toneladas, lo que representa un incremento del 3,9 % respecto al promedio de los últimos diez años y un notable 16 % más que en 2024.

Los expertos atribuyen este repunte a las condiciones meteorológicas particularmente benignas que se registraron durante la primavera. La floración de los manzanos transcurrió de manera suave, sin heladas tardías ni episodios de granizo en la mayoría de las regiones productoras, dos factores que suelen poner en riesgo la calidad y la cantidad de la cosecha. “Este año se alinearon las condiciones ideales, lo que permite proyectar una de las mejores temporadas recientes”, señaló la Oficina Federal de Estadística en su comunicado.

La manzana es, con diferencia, la fruta más cultivada en el país. Alemania dispone de 32.700 hectáreas dedicadas a este cultivo, con una fuerte concentración regional. Casi dos tercios de la superficie se encuentran en Baden-Württemberg (11.600 hectáreas), especialmente en la zona del Lago de Constanza, y en Baja Sajonia (8.400 hectáreas), sobre todo en la histórica región frutícola de Altes Land. Entre ambos estados producen más de dos tercios de todas las manzanas del país.

La evolución del cultivo de manzanas también sirve como termómetro para estudiar el impacto del cambio climático. Desde hace dos décadas, una campaña científica en la que participan ciudadanos voluntarios registra la fecha de la floración de los manzanos en distintas regiones. Los datos muestran una tendencia clara: los árboles florecen cada vez más temprano en el año, lo que confirma el aumento gradual de las temperaturas en el país.

Si bien la floración temprana puede favorecer cosechas abundantes en años de clima estable, también incrementa los riesgos: basta con una helada tardía para echar a perder gran parte de la producción. De momento, 2025 parece haberse librado de esos contratiempos.

Ciruelas y damascos también en alza

La buena temporada no se limita a las manzanas. Los productores alemanes también anticipan una cosecha favorable de ciruelas y damascos. Según las proyecciones, este año se recolectarán 44.500 toneladas, lo que equivale a un 1,6 % más que el promedio de la última década y un ligero aumento respecto a las 43.800 toneladas obtenidas en 2024.

En el caso de estas frutas, las mayores superficies de cultivo se encuentran en Baden-Württemberg (1.700 hectáreas) y en Renania-Palatinado (900 hectáreas). Aunque la magnitud de la producción es mucho menor que la de la manzana, estas cifras confirman una tendencia positiva para el sector frutícola en general.

El aumento de la oferta augura beneficios para los consumidores, que podrán disfrutar de mayor disponibilidad y, posiblemente, precios más competitivos en supermercados y mercados locales. Sin embargo, expertos advierten que la abundancia también supone un reto logístico: se requieren infraestructuras de almacenamiento adecuadas y canales de comercialización eficientes para evitar desperdicios.

La manzana, además, no solo es un símbolo de la dieta alemana, sino también un producto con fuerte presencia en la industria transformadora: jugos, sidras, compotas y otros derivados encuentran en esta fruta su principal materia prima. Una cosecha récord, por lo tanto, puede impulsar a múltiples ramas de la economía agroalimentaria.

Una temporada para recordar

Todo indica que 2025 será recordado como un año especialmente fructífero para la fruticultura alemana. Con condiciones climáticas que jugaron a favor y con la expectativa de superar la barrera del millón de toneladas de manzanas, los productores ven reforzada su labor en un contexto en el que la variabilidad del clima suele generar incertidumbre.

Mientras tanto, los investigadores seguirán atentos a la evolución de los manzanos como bioindicadores del cambio climático. Para los consumidores, lo cierto es que la próxima temporada estará marcada por una abundancia de frutas frescas que llegarán a las mesas alemanas.

Fuente: Tagesschau con aportes de Redacción +P.