Hasta fines del año pasado, ARCA liquidaba a los 30 o 60 días, y ese dinero permitía, entre otras cosas, afrontar los gastos de mano de obra. “Cuentan financieramente con ese dinero a los treinta días y, en esta coyuntura de costos muy finos, con una combinación de carga impositiva alta y dólar estancado, las empresas lo necesitan de sobremanera”, explicó Fernández.
“Necesitamos más empatía con nuestro proceso productivo, porque una demora de seis meses para una pyme que tiene que pagar sueldos, que representan el 50% del costo de cada kilo de fruta embalado, es una situación que no se puede sostener”, agregó el funcionario en Radio Noticias de Viedma.
Destacó que hicieron el reclamo formal al Gobierno nacional y a las autoridades regionales del organismo recaudador, a quienes presentaron el listado de todas las pymes que afrontan demoras en los pagos.
Consideró que las empresas del sector “ya hacen un sacrificio pagando una carga de impuestos alta, por eso esta demora es muy dañina”.
Para graficar la situación, manifestó: “Imagínese que una empresa que paga quinientos o seiscientos millones de pesos de sueldos necesita esos ciento cincuenta o doscientos millones de pesos que tiene que recuperar por exportación, y que siempre recuperó, y de golpe no le llegan y no le avisan. Es como pegarle en la espalda, es como pegar de atrás”.
Cambios de fondo en el costo frutícola
Fernández encabezó además la última reunión de la Mesa de Contractualización Frutícola y confirmó los cambios que se van a impulsar durante este año. Adelantó que “hay que cambiar el modelo para calcular los costos, y no debemos dejar de contemplar que el Alto Valle tenía casi 60 mil hectáreas en producción, y hoy tiene 32 mil. Se achicó el cincuenta por ciento y hay muchas plantaciones nuevas de alta densidad”.
Para demostrar que existe un desacople entre las bases de cálculo y la realidad, aseguró que el análisis de costo actual está hecho para 1.250 plantas por hectárea; sin embargo, en la actualidad “hay muchas hectáreas de 3.600 plantas, casi el triple en la misma superficie, con lo cual cambian los volúmenes de kilos”.
Consideró necesario hacer estos cambios “simplemente para poder orientar la política pública donde más se necesita”, y adelantó que el más necesitado es el productor que tiene 15 hectáreas y baja productividad, al cual es lógico que los costos se le incrementen por cada kilo de fruta.
A ese grupo de chacareros, con costos muy altos, “lo tenemos que asistir para que reconvierta, para que tenga una asistencia distinta de la que puede recibir un productor que tenga alta densidad, al que probablemente tenemos que asistir para que pueda colocar malla antigranizo”.
Por eso se dejó asentado en un acta, y por unanimidad, que se va a conformar una mesa de análisis para contar con cuatro o cinco modelos distintos para calcular los costos, en lugar de tener uno solo como hasta ahora.
Una de las metas es lograr que vuelvan a integrar la mesa de contractualización los empresarios exportadores de CAFI y los jugueros de CINEX, porque según admitió Fernández, “ellos no convalidan del todo que exista un solo modelo de costos y no participan, pero están invitados y deberían participar”.
Fuente: Redacción +P