Desde 2003 la producción porcina ha generado resultados positivos de forma consecutiva e ininterrumpida y con un impacto por un mayor consumo. El 2024 no fue la excepción, con un consumo de 22,48 kilos per cápita, de los cuales 20,75 kilos fueron de carne fresca y 1,75 kilos de los chacinados. Fue récord. En 2023 el total había sido de 21,17 kilos por habitante por año.
Sin embargo, en el sector hubo noticias que generaron preocupación. A modo de ejemplo se registró una caída de 581 establecimientos, un 23,6%, versus el registro de 2022. Sucedió sobre todo en el primer semestre del año en un marco de costos en alza y reacomodamiento de las variables económicas. De acuerdo a un reporte de la consultora JLU, de 1882 establecimientos en 2024, 1198 se catalogaban como chicos, 601 medianos y 82 grandes.
En la industria estimaron que, en términos de apertura de mercado, lo que sucede con Paraguay “es importante” porque, como siempre, “es muy bueno” tener la mayor cantidad de opciones posibles en materia de destinos para las exportaciones y envíos al exterior. Sin embargo, resaltaron que Paraguay en términos de importaciones no maneja un volumen importante de compras en el exterior de estos productos.
El país vecino importa entre menudencias y carne de cerdo alrededor de 840 toneladas, de acuerdo con los datos de la industria nacional. Tienen producción y abastecen su mercado interno.
Paraguay, por su parte, ha experimentado un crecimiento notable en su industria porcina. Al cierre de julio de 2024 las exportaciones paraguayas de carne porcina generaron ingresos por US$17.425.711, duplicando los US$8.396.369 obtenidos en el mismo período del año anterior. El volumen exportado aumentó un 84%, de 3324 toneladas en 2023 a 6113 toneladas en 2024.
Fuente: La Nación.