Las AFR tienen un singular protagonismo en el interior de la provincia porque allí se nuclean pequeños productores, crianceros y familias de la agricultura familiar. Actúan como el principal nexo e intermediario colectivo entre los productores primarios y el Estado provincial. En las AFR se gestionan recursos, infraestructura y financiamiento que de forma individual serían inaccesibles.
Las AFR reciben capital inicial del gobierno a través del Programa Provincial de Fondos Rotatorios.
Una comparsa que funciona con máquinas prestadas
La comparsa de esquila recibió la visita del director de la Regional Norte, Edmundo Prades, y del veterinario Enrique Villanueva, referente del gobierno provincial en la zona. Villanueva describió a los productores como independientes, con lotes de entre 400 y 600 ovejas cada uno. “Ahí se esquilaron ese día, más o menos, entre 1.500 y 1.600 ovejas, con una comparsa de esquila”, contó.
El trabajo se hizo con cinco o seis máquinas esquiladoras que no son de los productores. “Las máquinas de esquilar son propiedad de la AFR La Matancilla, o grupo de productores de La Matancilla. La prensa, donde se hacen los fardos, es de la AFR de Manzano Amargo. La afiladora, creo que también”, detalló el veterinario. Y resumió el esquema: “Todos esos insumos se los van prestando estas asociaciones de productores a estos privados”.
Logística compartida: Cinco máquinas de esquilar y una prensa para fardos fueron los insumos clave prestados entre asociaciones para concretar la tarea.
Lana fina con sello de calidad
La esquila de Invernada Vieja se hizo bajo los parámetros de Prolana, el programa que certifica la calidad de la lana en el marco de la Ley Ovina nacional. La mayor parte de lo que se obtiene es lana Merino, “lana fina, que tiene un alto valor comercial”, explicó Villanueva.
El método elegido es el Tally-Hi, que según el veterinario “garantiza el no maltrato animal”. Además, la lana “se acondiciona de tal manera, dentro de los parámetros de la Ley Ovina, que no pierde calidad”.
La clasificación se hace en el momento, a pie del animal. “La lana del dorso del vellón, o sea, del lomo de la oveja, tiene mayor valor que la lana que está en la barriga de la oveja, que está toda sucia y contaminada. Se separan en el mismo momento y es todo un proceso”, describió.
Detrás de cada fardo hay una cadena de trabajo. Entre esquiladores, clasificadores, envellonadores y certificadores se suman entre 10 y 12 personas, que suelen ser los mismos productores o terceros contratados. “Eso tiene todo un costo operativo, lógicamente”, admitió Villanueva.
Los certificadores cumplen un rol clave. “Suelen ser personas del lugar que capacita Prolana, y se les paga aparte porque certifican que la lana que se mete adentro de cada fardo, que más o menos pesan 200 kilos, esté en las condiciones más salubres de acondicionamiento y no se modifique la calidad de esa lana Merino”, explicó.
Esquilar antes del parto, una ventaja para el cordero
Los productores de Invernada Vieja trabajan con el sistema de esquila preparto: las ovejas a esta altura del año todavía no parieron. La decisión tiene impacto directo en la cría.
“Si yo le saco el vellón, más que nada en la parte de las ubres, el ano y la vulva, garantiza que el cordero nazca sin problemas y que, al momento de mamar, no tenga lana que le estorbe”, explicó Villanueva. Y agregó un efecto menos evidente: “Como la oveja va a tener frío, va a comer más y va a generar más leche, y eso genera más calidad en el cordero recién nacido”.
Infraestructura clave: El uso de pequeños galpones y cobertizos en el campo es fundamental para resguardar a las ovejas esquiladas ante posibles temporales de lluvia o nieve.
El frío, sin embargo, también es un riesgo. “Tenés que tener condiciones edilicias para que la oveja, una vez que le sacás el vellón, ahora que estamos con cierto riesgo de lluvias y nevadas, no se muera de frío”, advirtió. Para eso se usan cobertizos: “Es un galponcito chiquitito que se pone en el medio del campo, donde la oveja se cobija en los momentos de temporal”.
La alternativa es la esquila tradicional, posparto. Pero, según el veterinario, en ese caso “la lana tiene menos calidad y no tenés estos beneficios para el cordero”.
El próximo paso: equipos propios y sin asociación
Lo que distingue a este grupo es hacia dónde quiere ir. “Estos privados quieren hacer un proyecto entre ellos, sin intervención de asociaciones de productores. Quieren sacar créditos en forma independiente, para ir comprando la maquinaria y guardarla o usarla en la casa de uno de los privados, que es de apellido Medel”, contó Villanueva.
El planteo rompe con el modelo habitual en el norte neuquino, donde los productores se agrupan en entidades sin fines de lucro para acceder a equipos y financiamiento. “Ellos no quieren formar la asociación sin fines de lucro, sino que son privados, que cada uno aportaría un bien para hacer el trabajo de la esquila”, explicó.
Por ahora, la esquila de Invernada Vieja se sostiene con las máquinas de las AFR. Pero los nueve productores ya piensan en la próxima temporada con herramientas propias.
FUENTE: Redacción +P