Desde el sindicato, que impulsó el entendimiento, enfatizaron que se trata de una medida “para mitigar el impacto económico de la crisis y sostener el empleo”, en una provincia donde el sector cárnico emplea a más de 2.000 personas. El gremio resaltó que el esquema de ingresos mixtos forma parte de un esfuerzo compartido con la patronal, con el objetivo de evitar despidos masivos en medio de un panorama adverso.
Un respiro para los trabajadores
El nuevo convenio replica el formato que ya había estado vigente entre julio y septiembre, también con el aval de la provincia. La empresa se comprometió nuevamente a no realizar despidos sin causa y a mantener como base indemnizatoria la totalidad de los haberes, tanto los remunerativos como los no remunerativos, en caso de desvinculaciones futuras.
Además, el acuerdo contempla excepciones para los trabajadores próximos a jubilarse, quienes percibirán la totalidad de sus salarios de manera remunerativa, protegiendo sus derechos previsionales. La resolución provincial también establece que ningún empleado cobrará por debajo de la garantía horaria legal.
El contexto en que se produce este acuerdo es delicado. Según datos de la Agencia I-Comex, las exportaciones de carne argentina cayeron un 30% a nivel nacional, mientras que en La Pampa la baja supera el 40%. Esta situación se combina con un consumo interno en niveles mínimos, afectado por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de tarifas, costos logísticos y financieros.
carne carnes pampeanas
La empresa es también una de las principales exportadoras de carne de la región.
De la expansión a la reconversión
El panorama actual contrasta con la etapa de expansión que el Grupo Lequio, propietario de Carnes Pampeanas, había protagonizado a mediados de 2025. En junio, la compañía anunció la integración operativa con el histórico Grupo Mattievich, sumando cinco frigoríficos en Santa Fe y una grasería. Con esta operación, Lequio pasó a liderar el mercado nacional en volumen de faena y número de plantas, administrando siete frigoríficos y dos graserías con capacidad anual de 680.000 cabezas.
Sin embargo, las proyecciones de crecimiento se vieron abruptamente alteradas por la fuerte caída del consumo interno. Hoy, los frigoríficos enfrentan una etapa de reconversión forzada, donde aumentar la escala de producción y reducir costos ya no resulta suficiente. A esto se suman mayores exigencias de trazabilidad y certificaciones sanitarias para exportar, así como la incidencia del encarecimiento del país en dólares y la distorsión cambiaria, que impactan directamente en los márgenes de exportación.
En este escenario, la prórroga del plan de suspensiones en Carnes Pampeanas representa una medida paliativa para sostener los empleos y ganar tiempo mientras el sector cárnico intenta adaptarse a una realidad más exigente y menos predecible. Sin embargo, analistas advierten que la industria deberá enfrentar desafíos estructurales de fondo si quiere recuperar su rentabilidad y estabilidad laboral a mediano plazo.
Fuente: Ámbito.com con aportes de Redacción +P.