Aprender el oficio: Los jóvenes asumen las tareas diarias de alimentación, cuidado y salud del ejemplar.
El Concurso Tromen convierte la recría en una escuela de campo, enseñando a jóvenes a criar, amansar y gestionar un animal durante seis meses en Neuquén.
"Reconforta cómo un niño, cuando uno lo ayuda, logra muchas cosas", sintetizó la ingeniera agrónoma Eugenia Hiriart, referente de la organización del Concurso Tromen, en diálogo con +P. Esta iniciativa, impulsada por la Sociedad Rural de Neuquén (SRN) en el marco de la Expo Bovinos 2026, convierte la recría bovina en una verdadera experiencia de formación para jóvenes a lo largo de seis meses.
El desafío consiste en criar un animal durante medio año, amansarlo y prepararlo para presentarlo a bozal en una jura en pista. Además, cada participante lleva un registro detallado de todo el proceso.
La iniciativa -nacida en 2024- busca promover el trabajo de campo y sus rutinas, fomentando la actividad de cabaña al dar valor a sus procesos básicos. También procura transmitir metodologías de trabajo moderno, donde el bienestar animal y la gestión administrativa del proceso se conjugan con los tiempos propios de la producción.
Los productores donan los animales y la organización los entrega a los jóvenes cuidadores seis meses antes de la muestra. Durante ese período, los participantes asumen el compromiso de un cabañero, pese a su corta edad: alimentan, cuidan y entrenan al ejemplar, además de aprender sobre nutrición y armado de dietas. Para ello, reciben asesoramiento veterinario y capacitaciones constantes. En el concurso participan tanto competidores individuales como grupos de establecimientos educativos técnicos agropecuarios.
Hiriart explicó el sentido de este acompañamiento: “brindamos apoyo para que cada participante tenga un ejemplar y a través de capacitaciones pueda desarrollar el potencial genético del animal acorde a su edad, como también mansedumbre y desarrollo del proceso”.
El seguimiento es constante. Hiriart remarcó que se trata de “un trabajo de todos los meses, prestando atención de contener a los chicos cuando tienen alguna inquietud”. El equipo organizador procura que los jóvenes entiendan el porqué de la metodología y de los datos que deben registrar. Un ejemplo es el control de peso, que permite evaluar el desarrollo tras iniciar la alimentación. Esta disciplina acerca a los participantes a la gestión de un establecimiento real, donde los números orientan las decisiones tanto como la observación en el campo.
La jura pondera diversos aspectos: evalúa la mansedumbre lograda, el proceso de alimentación y la presentación general. Además, valora la indumentaria (pilchas) de los participantes y sus destrezas en el manejo. Según Hiriart, hay una clave fundamental en la pista: "que el animal camine bien".
La definición del concurso y su premiación se realizan en el marco de la Exposición de Bovinos. Posteriormente, el ejemplar se vende en un remate especial, lo que cumple una función económica clave: las ventas financian la propia logística del concurso, cubriendo gastos como fletes y traslados de personal.
Con esta combinación de práctica, capacitación y registro, el Tromen se posiciona como una herramienta formativa sólida para quienes se inician en la producción bovina. Los jóvenes reciben un ejemplar, acompañamiento técnico y un objetivo concreto para culminar en la pista, donde se pone a prueba cada mes de esfuerzo.
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