Los números oficiales muestran que durante 2025 se comercializaron en ambas provincias poco más de 267.000 cajones de 30 docenas cada uno, volumen equivalente a algo más de 96 millones de huevos consumidos en la región.
Sin embargo, detrás de esta expansión aparece una realidad que preocupa a los productores regionales: apenas cerca del 20% de ese volumen fue generado en establecimientos ubicados en la Patagonia Norte. El restante 80% ingresó desde industrias avícolas localizadas al norte de la barrera sanitaria del río Colorado.
La situación refleja las dificultades estructurales que enfrenta la actividad avícola regional para competir con los grandes polos productivos del país, concentrados principalmente en la región centro.
Un mercado cada vez más dependiente del exterior regional
El análisis de la evolución comercial de la última década permite observar con claridad el cambio que experimentó el mercado patagónico. Según los registros oficiales, 2023 fue un año particularmente atípico para el sector regional, ya que el ingreso de huevos provenientes del norte de la barrera alcanzó niveles récord.
Posteriormente, durante 2024, el consumo total sufrió un fuerte ajuste. Las ventas cayeron cerca del 35% en términos interanuales, en línea con la retracción general del consumo observada en gran parte de la economía argentina. No obstante, durante 2025 el mercado mostró signos de recuperación y volvió a crecer a tasas significativas.
Pese a este repunte, la participación de la producción local continúa siendo reducida y pierde terreno frente a los grandes establecimientos instalados en provincias como Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba.
"Producir en la región de la Patagonia tiene costos mucho más altos que en las zonas ubicadas al norte de la barrera. De ahí el crecimiento del producto del norte", aseguró un importante productor regional consultado por +P, quien prefirió mantener su identidad en reserva.
Las diferencias en costos logísticos, disponibilidad de insumos, escala de producción y carga tributaria aparecen entre los principales factores que explican la pérdida de competitividad de los establecimientos patagónicos.
La informalidad, una estrategia de supervivencia
La compleja realidad económica del sector también expone altos niveles de informalidad comercial. Consultado sobre las posibilidades de competir en igualdad de condiciones con las grandes empresas del centro del país, el productor fue contundente. "Mucho de lo que vendemos lo hacemos sin factura, eludiendo impuestos. Solo a supermercados y a algunos comercios que así lo requieren les facturamos. Es la única manera de sobrevivir", afirmó.
Al profundizar sobre el nivel de informalidad existente en el negocio, el empresario sostuvo que aproximadamente el 40% de su producción se comercializa sin facturación formal. Además, reconoció que de la porción registrada, más del 60% se subfactura.
Las declaraciones reflejan una problemática que distintos actores del mercado vienen señalando desde hace años y que impacta directamente sobre las estadísticas de consumo regional.
De hecho, mientras a nivel nacional el consumo promedio supera las 390 unidades por habitante por año, en la Patagonia Norte ese indicador desciende a menos de 80 huevos per cápita anuales, apenas una cuarta parte del promedio argentino. Para especialistas del sector, esta diferencia no responde exclusivamente a hábitos alimentarios distintos, sino que también estaría vinculada a los elevados niveles de informalidad presentes en la cadena comercial regional.
Argentina, líder mundial en consumo
En el plano nacional, el huevo atraviesa uno de sus mejores momentos históricos. Argentina alcanzó durante 2025 un récord absoluto de consumo y se convirtió en el país con mayor ingesta per cápita del mundo, superando incluso a México.
Según el informe elaborado por el Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH), bajo la coordinación de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), los argentinos consumen actualmente 398 huevos por persona al año, cifra que supera en más de un 30% el promedio regional, estimado en 304 unidades anuales.
huevos-maple-351032-111858
Más de 96 millones de unidades se comercializaron el año pasado en Río Negro y Neuquén, aunque la mayor parte fue producida fuera de la región.
El liderazgo argentino se sustenta en una estructura productiva integrada por 62,7 millones de aves en postura y una producción anual cercana a los 19.000 millones de huevos. La actividad se encuentra fuertemente concentrada en el centro del país. Buenos Aires lidera la producción nacional con cerca del 40% de las granjas avícolas, seguida por Entre Ríos, que reúne aproximadamente el 30%, y Córdoba, con alrededor del 10%.
El informe del ILH destaca que el crecimiento del sector fue posible gracias a décadas de inversiones en genética, sanidad y tecnología, además de la capacidad de sostener precios competitivos y garantizar el abastecimiento interno, aun en un contexto macroeconómico complejo.
No obstante, la actividad continúa enfrentando desafíos. Entre ellos, el documento menciona que el huevo tributa un IVA del 21%, situación que reduce la competitividad frente a otras fuentes proteicas.
El alimento que gana espacio en la mesa argentina
La expansión del consumo responde principalmente a factores económicos y nutricionales. Actualmente, el huevo se consolidó como el segundo alimento de mayor importancia en la dieta de los hogares argentinos, solo detrás de la carne. Su creciente participación se explica por ser la proteína animal más accesible en términos relativos y por ofrecer un alto valor nutricional.
Las familias argentinas compran en promedio entre seis y doce huevos por semana, mientras que tres de cada diez hogares incrementaron su volumen de compra durante el último año. Además, el 98% de la producción nacional se destina al mercado interno, lo que demuestra la fuerte capacidad de absorción del consumo doméstico.
A nivel provincial, Tucumán encabeza el ranking nacional de consumo per cápita, con más de 400 huevos anuales por habitante, impulsado en gran medida por la gastronomía local y preparaciones tradicionales como las empanadas y los sándwiches de milanesa.
En la Patagonia Norte, el desafío sigue siendo otro: aumentar la participación de la producción regional en un mercado que crece, pero que depende cada vez más del abastecimiento proveniente del norte del país.
FUENTE: Anuario 2025 del SENASA con aportes de Redacción +P.