Según el comunicado, la compañía llevó adelante distintas iniciativas orientadas a mejorar la competitividad de la planta, sostener su actividad y preservar las fuentes de trabajo, aunque reconoció que no fue posible alcanzar las condiciones necesarias para garantizar una operación sostenible. Agotadas las instancias evaluadas para darle continuidad, la firma resolvió el cierre definitivo y anticipó que iniciará la parada de las instalaciones conforme a la normativa ambiental vigente.
Reclamo sindical y situación de los trabajadores
Los cerca de 30 empleados que aún permanecían en la plantilla instalaron una carpa frente a la fábrica para organizar una permanencia por turnos, mientras esperan respuestas oficiales.
El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA), conducido por Ezequiel Roldán, presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y solicitó una audiencia urgente con los representantes de la firma. Desde el gremio remarcaron que la única notificación formal recibida hasta el momento fue el aviso pegado en el portón de la planta, dado que los trabajadores no recibieron cartas documento ni telegramas de despido.
Respecto a los haberes, la empresa aseguró que los sueldos se abonarán hasta la fecha de cierre y que las indemnizaciones se liquidarán conforme a la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa vigente.
La histórica marca de margarinas nació en 1939 de la mano de Christian Boll.
El tercer intento de cierre en pocos años
Este desenlace representa el tercer intento de cierre de la planta en los últimos años. En abril de 2020, en plena pandemia, la compañía había suspendido actividades por reclamos salariales, aunque reabrió dos días después tras un acuerdo con la administración provincial.
A fines de 2024, la firma impulsó un esquema de retiros voluntarios que redujo sensiblemente la dotación en áreas clave. Tras negociaciones con el gremio, la planta reanudó operaciones en febrero de 2025 bajo un esquema acotado al proceso de envasado, con apenas 35 trabajadores, lejos de los 150 operarios con los que contaba previamente.
Una historia que comenzó en 1939
La fábrica de Llavallol inició sus actividades en 1939 bajo la iniciativa del inmigrante danés Christian Boll. En 1963, la marca se convirtió en pionera en la elaboración de margarina de origen vegetal en el país, un hito que marcó su identidad en el mercado local.
La compañía perteneció al grupo brasileño BRF entre 2011 y 2018, y pasó luego a manos del grupo frigorífico cordobés Grupo Beltrán a fines de ese mismo año. Aunque la planta de Llavallol quedará inactiva, el grupo continuará operando su fábrica de aderezos ubicada en Córdoba.
FUENTE: Noticias Argentinas