Esta medida modifica una restricción vigente desde 2002, cuando la Patagonia fue declarada zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, lo que impedía el ingreso de carne con hueso desde regiones al norte del río Colorado, incluso de provincias con vacunación regular y reconocimiento internacional por su estatus sanitario.
La flexibilización de la barrera dictaminada por el SENASA no solo es una derrota para los productores y la industria ganadera de la Patagonia, sino también para los gobernadores de Río Negro y Neuquén quienes rechazaban estas modificaciones poniéndose al frente de los reclamos ante Nación.
Las expectativas del Gobierno Nacional es que, con esta resolución del SENASA, aumente la oferta de carne con hueso en el mercado de la Patagonia y que los precios en las góndolas para los consumidores bajen en el corto plazo.
El cambio en las reglas de juego genera incertidumbre entre los productores y la industria cárnica de toda la región ubicada al sur del río Colorado. Fuentes del sector privado aseguran que la medida impactará en forma sensible sobre la actividad regional generado enormes pérdidas económicas para el productor y la industria de la Patagonia.
Condiciones y alcance de la medida
El ingreso estará limitado a carne fresca refrigerada proveniente de plantas habilitadas, con animales nacidos, criados y faenados en regiones reconocidas como libres de aftosa con vacunación. Se exigirá un estricto protocolo que incluye registro del establecimiento de origen, inspecciones durante la faena, verificación de vacunas y traslado en vehículos bajo condiciones de bioseguridad. Además, se implementarán mecanismos de trazabilidad documental y física para garantizar el origen y destino de la mercadería. Las plantas frigoríficas interesadas deberán obtener una autorización especial y cumplir con un protocolo técnico validado.
No se permitirá el ingreso de carne congelada, medias reses, animales enteros, ni huesos de la cabeza o la columna. La mercadería estará destinada exclusivamente al consumo interno en la Patagonia, sin posibilidad de reexportación. La medida abarca las provincias al sur del río Colorado (Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) y el sector del partido de Patagones, en Buenos Aires, ubicado al sur de este límite.
Consultas internacionales y rechazo regional
Antes de implementar la medida, el Gobierno consultó a autoridades sanitarias de Chile y la Unión Europea, quienes no presentaron objeciones. Esto permitió avanzar con la resolución, que no altera el estatus sanitario diferencial de la Patagonia ni levanta la barrera sanitaria, sino que establece una excepción bajo estrictos criterios técnicos.
Sin embargo, la decisión generó rechazo en la región patagónica. Asociaciones rurales manifestaron su preocupación, argumentando que la medida podría comprometer el estatus sanitario y la competitividad del sistema ganadero local, además de generar problemas con mercados que valoran la condición sanitaria especial de la Patagonia.
El protocolo incluye monitoreo documental, inspecciones presenciales y controles de temperatura durante el transporte. Los envíos serán identificados físicamente para garantizar su trazabilidad hasta el punto de venta, asegurando que se cumplan todas las condiciones sanitarias establecidas.
La zona alcanzada por esta medida comprenderá a todas las provincias ubicadas al sur del río Colorado —Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego—, así como también el sector del partido de Patagones, en Buenos Aires, situado al sur de ese límite natural. Esta disposición no modificará, dijeron, el estatus sanitario diferencial de la Patagonia ni implicará un levantamiento general de la llamada “barrera sanitaria”, sino que constituye una excepción puntual bajo criterios técnicos.