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El desafío del campo neuquino: "Hay que darle de comer a toda esa gente" que llegará

La producción ganadera está condicionada por “ecosistemas frágiles” y una sequía que ya es estructural. Mejorar la eficiencia del rodeo actual y sumar a pequeños ganaderos al circuito comercial pasaron a ser una necesidad ante el crecimiento demográfico.

Cecilia de Larminat, presidenta de la Sociedad Rural de Neuquén, siguió con atención la exposición del gobernador Rolando Figueroa en el Centro de Convenciones Domuyo días atrás. Sobre todo, la parte en la que afirmó que, en el año 2030 (dentro de apenas 3 o 4 años), la provincia de Neuquén llegará a una población de 1 millón de habitantes. Conocedora de los números de la producción ganadera y de la capacidad de respuesta del sector, manifestó una certeza que, a la vez, es una preocupación: “A toda esa gente que viene a vivir acá hay que darle de comer”.

Producir alimentos en Neuquén no es fácil. Se parte, como define la dirigente, de “ecosistemas frágiles” y, para avanzar, se debe asumir una realidad dura: hay que aprender a producir con sequía, porque ya no se trata de un fenómeno esporádico, sino de una realidad recurrente.

El sector productivo entiende, al menos el ganadero, que hay dos variables sobre las cuales trabajar: mejorar la eficiencia en términos generales y lograr que el productor de subsistencia, que tiene algunos animales para su consumo o venta local, pueda incorporarse al circuito comercial.

Esos fueron algunos de los ejes del diálogo que la ingeniera agrónoma De Larminat mantuvo con +P. Luego de una hora y media de presentaciones de los funcionarios y del gobernador sobre financiamiento otorgado, financiamiento futuro y distintas líneas específicas, manifestó: “Estos números por ahí nos marean un poco”.

Un próximo shock de demanda

La pregunta lógica, ante el crecimiento demográfico presente y futuro de la provincia, es: ¿Qué capacidad de respuesta tiene el campo neuquino frente a eso? “El tema del stock no es tanto la preocupación, sino la eficiencia que uno pueda lograr con esa cantidad de animales. Hace varios años que venimos con un problema de sequía y ya nos tenemos que acostumbrar a producir en estas condiciones, porque no es que vaya a mejorar. Entonces, tenemos que ser inteligentes y poder reconvertirnos para hacer un manejo adecuado”, es la definición de la dirigente, al reconocer que las condiciones agroecológicas de Neuquén imponen un techo a la ganadería.

Las posibles salidas ante ese panorama pasan, en primer lugar, por la suplementación y terminación de animales en engordes o feedlots. Por eso se plantea la necesidad de “buscar alianzas con la gente que tiene producción bajo riego, en la zona del valle o en las zonas irrigadas más hacia el centro de la provincia, para hacer una especie de sinergia”.

En el horizonte asoman, además, las lógicas falencias que deja al descubierto un crecimiento tan abrupto de la demanda, porque “el aumento de la producción trae como consecuencia que se generen cuellos de botella en los mataderos y en las plantas de faena”.

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El campo enfrenta el reto de producir más en un escenario de sequía persistente, con ecosistemas frágiles y recursos cada vez más condicionados.

Ante el anuncio de nuevas líneas de crédito, como las implementadas para que el ganadero pueda desprenderse de las vacas viejas sin descapitalizarse, la titular de la Rural de Neuquén destacó que “tenemos que ser inteligentes para poder aprovechar este momento y, si hay promociones del Estado para que esas transformaciones se puedan hacer, es muy bueno”.

Sequía que ya no se va

Tiene en claro que “esto es a futuro”, pero advierte que “no tenemos que esperar”, mientras la sequía sigue castigando: “La cordillera está negra porque no hay nieve”. Por eso, el desafío de corto plazo del campo neuquino es “seguir ajustando las cargas”. Reconoce que “hemos usado el campo sin prever, sin un manejo adecuado, y después las consecuencias son peores, porque los nuestros son ecosistemas muy frágiles”.

Algunos, por ejemplo, durante años consideraron que tener muchas vacas implicaba tener un capital, pero no siempre esas vacas eran productivas ni tenían el estado corporal adecuado para garantizar una parición.

De Larminat describe el presente: “Hay productores que, por su escala, pueden hacer un manejo adecuado, y hay otros que necesitan un poco más de acompañamiento para poder salir de una economía netamente de subsistencia y pasar a formar parte también de la red comercial”.

Sobre el financiamiento oficial anunciado, luego de aclarar que la ganadería tiene “ciclos largos”, añadió: “Celebramos que estén usando todos estos recursos para generar infraestructura que nos va a facilitar la vida a todos, porque hay muchas deficiencias en rutas, en edificios escolares y en el tema de los basureros”.

FUENTE: Redacción +P.