Gallina: La economía circular transforma el guano en fertilizante

La economía circular aplicada a la producción avícola permite transformar el guano en fertilizante en Bahía Blanca, con experiencias similares en Patagonia.

gallina: la economia circular transforma el guano en fertilizante

El guano de gallina es un residuo habitual de la producción avícola, que históricamente se utilizó como fertilizante. Sin embargo, las empresas del rubro buscan tecnificar este proceso para lograr un producto de fácil aplicación y transporte.

En la localidad de Bahía Blanca, una de las principales compañías del sector, avanza con una planta destinada a procesar el guano de gallina para transformarlo en fertilizante orgánico granulado. La iniciativa busca agregar valor a un subproducto de la actividad y abrir un nuevo mercado para su comercialización.

Según informó el diario La Nueva, Granja San Miguel incorporó equipamiento holandés para secar y pelletizar las deyecciones. El producto se comercializará bajo la marca HEN y su llegada al mercado estaba prevista para noviembre de 2026. Aunque existen otros antecedentes de aprovechamiento de residuos avícolas, esta planta representa un modelo innovador para el país.

La firma, ubicada sobre la ruta nacional 51, cerca de Bahía Blanca, tiene más de cinco décadas de trayectoria en la producción de huevos. Además, cuenta con instalaciones para elaborar huevo líquido pasteurizado y huevo en polvo.

Un residuo que gana valor

El aprovechamiento del guano no es completamente nuevo para la empresa, Granja San Miguel ya utilizaba parte de ese material para fertilizar cultivos propios y también lo comercializaba. Según los datos del 2024, en aquel momento, la producción rondaba las 30 toneladas diarias de guano, procedentes de una población cercana a las 300.000 gallinas.

La novedad del proyecto es avanzar hacia un procesamiento industrial que permita obtener un producto granulado, más uniforme y sencillo de almacenar, transportar y aplicar. El fertilizante apunta a distintos usos agrícolas, entre ellos cultivos intensivos, frutales y horticultura, además de jardines y espacios domésticos.

El guano contiene materia orgánica y nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio. Sin embargo, su composición puede variar según la alimentación de las aves, el sistema de crianza y las condiciones de recolección y almacenamiento. Por eso, su uso agronómico requiere análisis y dosis adecuadas para evitar aplicaciones excesivas y posibles impactos ambientales.

La Patagonia también explora alternativas

En Neuquén, una experiencia impulsada en Ramón Castro busca aprovechar residuos de la actividad avícola mediante el compostaje. La iniciativa reúne al INTA IPAF Patagonia, la Subsecretaría de Producción provincial, la Comisión de Fomento local y el productor Alejandro Sánchez, con el objetivo de transformar esos materiales en una enmienda orgánica destinada a mejorar los suelos.

Aunque el procedimiento es diferente al de la planta bonaerense, el enfoque es similar: convertir un residuo en un recurso productivo. En este caso, el compostaje permite estabilizar la materia orgánica y obtener un material que puede incorporarse al suelo, siempre que se verifiquen sus condiciones sanitarias y agronómicas.

Otro antecedente regional surgió en el entorno del lago Pellegrini, en Río Negro, donde se investigó la elaboración de compost a partir de restos de plantas acuáticas retiradas de las costas, mezclados con gallinaza. El estudio exploró una alternativa para aprovechar dos tipos de residuos y producir una enmienda orgánica, aunque sus resultados fueron preliminares y señalaron la necesidad de profundizar las evaluaciones.

De residuo a insumo productivo

Las experiencias de Neuquén y Río Negro muestran que el aprovechamiento de subproductos orgánicos también forma parte de la agenda productiva patagónica. El desafío consiste en desarrollar procesos que permitan reducir los residuos, obtener materiales seguros y asegurar que su aplicación aporte beneficios reales al suelo.

En Bahía Blanca, la apuesta de Granja San Miguel busca dar un paso más hacia la comercialización de un fertilizante procesado y presentado en pellets. En la Patagonia, el compostaje y la investigación aplicada avanzan por caminos diferentes, pero comparten una misma premisa: explorar cómo un residuo de la producción puede convertirse en un recurso para otra actividad.

El potencial de estas alternativas dependerá de la calidad del producto final, los costos de procesamiento, la logística y la validación técnica de sus usos. En un contexto en el que la gestión de los residuos agropecuarios exige cada vez más soluciones, la economía circular empieza a ofrecer oportunidades para vincular producción avícola, manejo ambiental y agricultura.

FUENTE: Cafe x Medio con aportes de +P