Juan Luis Uccelli, titular de la consultora remarca en otro de sus párrafos que "se presenta un problema de entender el libre mercado con un vale todo y no es así. El daño que se produce a la producción e industria nacional es muy fuerte en un momento en el cual sobran las carnes y el poder adquisitivo sigue muy bajo. Quizás no se solicita el proteccionismo que realiza EE.UU. o la Unión Europea para el mercado argentino, pero por lo menos tener reglas justas".
Con el atraso cambiario, el negocio vuelve a ser apetecible para países productores como Brasil y Dinamarca. El problema es que se da en otro escenario productivo y comercial que perjudica seriamente al sector. Pese a ello, la ganadería porcina lleva al menos dos décadas de crecimiento ininterrumpido y eso continúa, ya que es reflejo de las inversiones que se vienen materializando, lo que redunda en una mejora de la productividad, aunque el dólar le quita competitividad.
El dato que avala el primeros de los conceptos es que el año pasado la producción de carne porcina creció otro 3% y en casi su totalidad se vuelca al mercado interno.
Exportaciones, marginales
Las exportaciones porcinas alcanzaron en marzo las 820 toneladas mostrando un crecimiento interanual del 32% aunque siguen siendo marginales en relación al potencial que tiene el sector en los mercados externos.
En el primer trimestre, las exportaciones totalizaron las 2.436 toneladas, volumen que refleja un salto porcentual similar al presentado en marzo.
El especialista remarca sobre este ítem que "si bien sigue el esfuerzo de unos pocos las exportaciones fueron un 32% superiores a marzo del año anterior y un 11% menor que en febrero. De lo que se exportó el 25% fue cortes de carne de bajo valor y el resto subproductos. Estamos lejos de las posibilidades por más que se abran nuevos mercados".