"Esta línea de investigación innovadora, como es el uso de insectos como ingrediente en la formulación de balanceados, contribuye a la sustentabilidad generando oportunidades de negocios y empleo, en el marco de un modelo de economía circular", señaló Fernández Arhex.
Asimismo, detalló que el valor proteico del polvo de esta especie resultó mayor (70% en base seca) al de las fuentes convencionales proteicas (48% en base seca) utilizadas para acuicultura, en tanto que la materia grasa resultó tener un 7,40%, los carbohidratos y fibras un 11%, vitaminas B1, 3,9 miligramo/kilogramos. La actividad acuícola presenta en la Argentina un importante potencial productivo y exportador, y actualmente se cuenta con dos polos destacados de producción acuícola: la cría trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss) en la Patagonia y la de pacú (Piaractus mesopotamicus) en la región noreste.
"En acuicultura intensiva, el uso de alimentos balanceados alternativos podría incluir en sus formulaciones fuentes proteicas y lipídicas alternativas, como los ingredientes a base de insectos, lo que ayudaría a bajar los costos y aumentar la calidad del alimento", señaló Fernández Arhex.
Asimismo, recalcó que "el primer ensayo del polvo de tucura sapo como alimento en juveniles de trucha arcoíris concluyó que no se encontraron diferencias significativas en la avidez de los peces en consumir el alimento ni en la ganancia de peso entre los peces alimentados con polvo de tucura sapo respecto al alimento comercial".