Reconoció que escribió “para descargarme”, porque considera que “muchas veces nadie escucha a las familias que viven estas cosas de verdad”.
El lunes por la madrugada fue que el puma ingresó a los corrales. Están las fotos con su huella impresa en la tierra suelta. Mató varias, y otras quedaron heridas, como suele pasar en estos casos. No mata para comer. Mata porque es su instinto.
Belén sostiene que “lo que más me da rabia es ver cómo los de Fauna, o la gente misma, defiende a este animal como si no hubiera pasado nada”. Y en este punto el criancero se siente como un cero a la izquierda: “Parece que para ellos lo único que importa es el animal salvaje y dañino, pero nadie piensa en que se pierde el esfuerzo que hay detrás, o en cómo queda uno después de ver una situación así, que cuesta trabajo todos los días”.
La convivencia con los depredadores, un problema sin solución
En algunos campos, las pérdidas que causan los depredadores alcanzan el 30 % de la majada de cada productor. “¿A usted le parece que nos gusta salir dos o tres días al campo detrás de un puma?”, comentó hace un tiempo a +P un productor de Cerro Policía que conformaba un grupo de caza.
Los técnicos oficiales que recorren los campos recomiendan encerrar los animales por las noches para evitar el daño que causa el puma. No siempre es posible recorrer cada día mil o mil quinientas hectáreas para juntar la hacienda.
ovejas matanza puma
La pérdida total de una majada en un campo de la Región Sur expuso el sentimiento de abandono que expresan muchos crianceros frente a este tipo de situaciones.
Pero, en el caso de Belén, tenía sus pocos animales encerrados en los corrales. No fue suficiente. Y además le preocupa que el animal haya actuado tan cerca del pueblo: “No estamos hablando de un lugar lejos de Sierra Colorada, sino de un lugar donde siempre andan chicos, personas que salen a caminar, a andar en bici, a andar a caballo o a trabajar”.
Reconoce que “por supuesto que es un animal que busca alimentarse y sigue su instinto, pero eso no quita que la situación sea preocupante para quienes vivimos acá cerca”.
Decenas de comentarios acompañaron las expresiones de Belén, y en la mayoría se resalta el carácter del pequeño productor de la Región Sur. Algunos reconocen que ya bajaron los brazos. En los campos aledaños a El Cuy, por ejemplo, casi no quedan ovejas.
“Pareciera que la gente del campo no tiene derechos, toda la vida luchando con la sequía, la ceniza, el puma, los zorros”, acotó otra productora, quien hizo notar que “los ganaderos son una parte importantísima de la economía provincial”. Y se hizo una pregunta, con respuesta incluida: “¿Cuándo los ganaderos de algún punto de la provincia cortaron una ruta? Se la bancan solos y, cuando hablamos o se sube algo del puma, ya saltan los protectores de animales, como si las ovejas, chivas o potrillos no fueran animales”.
FUENTE: Redacción +P.