Vive en Buenos Aires, pero asegura que se crió arriba de un caballo, y que su abuela, que vive en un campo cercano a El Huecú “es una de las personas más camperas que conozco” y que le contagió el amor por la tierra.
“Mi familia es productora desde siempre y toda la vida tuve un vínculo con el campo. Básicamente me crié arriba de un caballo. Después cambié un poco y me vine para Buenos Aires, pero yo iba al colegio en Zapala. Tenemos un campo al norte de la provincia, y en la zona de Aluminé, por el Rahue”, dice a modo de presentación.
El recambio generacional busca derribar prejuicios y mostrar la diversidad rural.
¿Cuáles son esas problemáticas comunes que tienen los jóvenes vinculados al campo de distintos puntos del país?
Bueno, tal vez lo que siempre nos cuesta es esta idea de salir un poco de nuestra zona de confort, y conectarnos con otros jóvenes, para sumarnos a estos grupos, que quieren cambiar cosas en el campo, cosas de la producción. Nosotros tuvimos una reunión -que para mí fue tal vez la mejor-, con los chicos de los ateneos de Santa Cruz y Chubut. Como para empezar a trabajar de forma conjunta con los jóvenes rurales de la Patagonia, en un espacio de intercambio. En el ateneo de jóvenes como que todavía no tenés que salir a pelearte con nadie, porque es un espacio más interno.
¿Cuáles son los objetivos más inmediatos?
Lo que estamos queriendo hacer es formarnos como futuros dirigentes del campo. Nosotros lo que hacemos es mucha charla con capacitaciones sobre lo que sucede en específicamente en Neuquén. Ahora, dentro de poquito, que es la exposición de octubre de bovinos, la idea es que hagamos justamente una mesa del campo joven, donde nosotros generemos un espacio de encuentro. Queremos que nuestra voz sea escuchada.
¿La idea es sumar y apoyar a la comisión de mayores?
Nosotros podemos hacer llegar un mensaje diferente y tal vez tenemos más herramientas porque vivimos en otra época. Nacimos en otra época y nosotros tratamos de justamente brindar esas herramientas
¿Cómo es el vínculo de ustedes con la producción primaria? ¿Pueden tener una mirada distinta?
Nosotros cuando estuvimos con los chicos de los ateneos de Chubut y Santa Cruz, buscamos definir lineamientos comunes y tal vez construir propuestas y poder sumarnos, viendo qué sucede en la Patagonia. Hay una actitud solidaria, porque una vez podemos salir todos por Chubut y otra vez salir todos por Neuquén. Porque en Chubut tienen un problema fuerte con los predadores.
Jóvenes dirigentes patagónicos se unen para capacitarse y fortalecer el sector.
¿Cuando te sentás en esos espacios, te preguntás qué pasa con Neuquén? ¿Qué te surge de tema preocupante para volcarlo ahí?
Hablamos mucho de la barrera sanitaria en su momento, que nos afectó a todos por igual. Mucho sobre la sequía también. Y sobre el suelo. Estuvimos teniendo muchas capacitaciones sobre ese tema. Parece una charla obvia, pero tenés que conocer qué pasa con el suelo. Fue una de nuestras primeras charlas y empezamos un poco con eso, para conocer las causas de la desertificación, porqué sucede, cómo podemos sanarla o cómo podemos evitar el sobrepastoreo. Eso lo empezamos a hacer hace mucho nosotros como Ateneo Neuquén. Y siempre es nuestra prioridad cómo hacer para que los chicos se quieran quedar en el campo o les interese quedarse. Algunos comienzan ayudando en la sociedad rural, brindando un montón de ayuda a nivel herramientas digitales, y administrativas. Como si fuera un trabajo. Entonces, ya tienen una experiencia. Es como un voluntariado, que les brinda un montón de experiencia.
¿Hay un sentimiento de continuidad, de seguir siendo productores, o hay que fortalecer eso?
La verdad es que yo lo que veo es que siempre hay un sentimiento por quedarse. Siempre hay un sentimiento, de los que estamos en este Ateneo por lo menos, y lo he visto en general, de amor y pasión por el campo que no he visto en mucha gente grande, excepto en mi abuela. Mi abuela es una gaucha impresionante, es la persona más campera que conozco.
¿Dónde vive tu abuela?
Mi abuela vive en el norte de la provincia, en el campo justamente, no podría ser de otra manera. Cerca de El Huecú. Y la verdad es que ella, y mis papás también, nos ha inculcado un amor pasional por el campo, las pasturas, la producción, los animales, y por los paisajes patagónicos que son hermosos en general. Y eso mismo lo veo en otros chicos. Hay un montón de chicos a los que les encanta el campo. Pero también nuestro desafío como Ateneo es qué les podemos ofrecer a ellos que les interese. Porque les encanta el campo a todos. Cualquier persona entre los 16 o menos, y hasta 30 años, aman el campo. Por eso siempre queremos encontrarle la vuelta a encontrar temas de interés. Ya sea el caballo, la oveja, la vaca, los suelos, los paisajes... Hay un montón de temas que tal vez la generación de nuestros padres ya no la va a poder solucionar, entonces debemos solucionarlas nosotros.
Pasión por la tierra: jóvenes que eligen quedarse y producir en la Patagonia.
¿Hay una mirada distinta entre los jóvenes respecto al equilibrio con el medio ambiente? Recién hablamos esto de evitar los sobrepastoreos, lo cual requiere un determinado respeto a los ciclos de la naturaleza, dejar que los campos se recuperen, observar las lluvias...
Nos dimos cuenta que es un tema a nivel mundial que está en boca de todos lo del medio ambiente, la conservación, el calentamiento global. No estamos fuera de eso. Nosotros justamente lo sabemos y es algo que nos preocupa. Por eso es que empezamos por el suelo. Necesitamos saber cómo funciona, tal vez para decirle a nuestros padres: che, tendríamos que cambiar la forma que estamos produciendo o la forma que estamos pastoreando, porque tal vez nos puede ayudar dentro de unos años. Tal vez esa mirada en los jóvenes es más fuerte, porque tenemos una conciencia ambiental bastante más marcada.
Tengo un par de preguntas que tienen que ver más con cuestiones políticas. Una es: ¿Cuando se juntan los jóvenes, qué tanto hablan de los gobiernos y qué importancia le dan a los gobiernos?
Nosotros a nivel comisión directiva hablamos un montón ese tema. No sé si este gobierno me copa o no me copa, me gusta lo que hizo, o no me gusta lo que hizo, sino que nosotros nos planteamos las cosas desde una idea más gremialista del campo. Nosotros sabemos qué tenemos que ser, y está buenísimo ser futuros dirigentes de instituciones, y eso es política, y nosotros no podemos estar afuera de lo que sucede. No te voy a decir si me gusta o no me gusta un gobierno, pero sí a nivel interno nosotros lo charlamos. Sabemos que, como ateneo de jóvenes, queremos formar algo gremialista y político, que luche y promueva políticas que, obviamente, beneficien al campo.
¿Esperan una asistencia directa de los gobiernos?
La verdad es que nosotros no lo estamos viendo de esa forma, para nada. Sí sabemos que un gobierno nos puede poner palos en la rueda, o nos puede allanar el camino. O nos la puede hacer más difícil. Eso lo tenemos completamente claro. Esto es más un tema de comisión de mayores. Sí sabemos que, en un punto, tenemos que trabajar en conjunto.
“Somos parte de la solución y podemos ser protagonistas del cambio”, afirma Fran.
La otra pregunta que tengo, es ¿cómo se llevan con el prejuicio de ciertos sectores de la sociedad de que el campo es la oligarquía... la 4x4? Algún sector político estructuró un mensaje de ese tipo en algún momento... ¿Cómo viven esa situación cuando alguien les dice que ustedes son la oligarquía?
Creo que es otro de los desafíos y eso lo hablamos un montón. Nos preguntamos: ¿cómo podemos nosotros cambiar esa idea? Porque es una idea que nosotros sabemos que no es así. Pero sé que se muchas veces se ha instalado eso. Y queremos un poco sacar esos prejuicios que tiene la gente sobre nosotros. Nosotros lo teníamos muy claro eso cuando empezamos con el Ateneo y fue una idea a trabajar: tenemos que cambiar esta mirada sobre nosotros. Ahí surgió plantearnos la forma de comunicar lo que somos. Y ahí nosotros empezamos a cambiar un poco. También nos planteamos incorporar más gente de todo el territorio de Neuquén. Los chicos, cuando tenemos reuniones, comentan: Nos dicen que somos oligarcas, que somos ricos...
¿Y por qué crees que es falsa esa premisa?
Porque no somos dueños de nada, y principalmente porque somos muchísimos más chicos de lo que la gente nos ve. Y porque el trabajo de campo es realmente muy sacrificado. Es un laburo donde vos ponés el cuerpo. Es un laburo que tenés que levantarte todos los días bien temprano, esté nevando, lloviendo, o haya sol. En la Patagonia con viento infernal. Además, no existe ni sábado ni domingo ni feriado, nada. Es realmente un laburo muy sacrificado. Y yo siempre pienso: Por ahí la gente piensa que nosotros somos la oligarquía, y algunos de nosotros -si pudiéramos- no haríamos este trabajo. Pero amamos tanto este trabajo que lo hacemos igual. Es más que nada por eso, porque en realidad somos tan chiquitos. Somos muchísimo más chiquitos de lo que la gente piensa. Y no es que nosotros levantamos un dedo y cambiamos una política. Siempre hay muchísimo diálogo, tiempo, muchas reuniones. Pero, bueno, esa imagen está instalada en una parte de la sociedad, no en todos. Y hoy el campo es muchísimo más diverso. Hay productores chicos, medianos, grandes. Familias que trabajan hace generaciones. Una de ellas tal vez es la mía, o la de alguno de los chicos del Ateneo, que son jóvenes que quieren seguir apostando por la actividad, y queriendo cambiar eso. Porque nuestro sector es muy diverso. Hay gente que tiene, no sé, 100 chivas, y no tiene 5000 vacas como se puede suponer. Y está buenísimo que se muestre esa diversidad. Entonces, para mostrarla, nosotros queremos cambiar un poco la forma de comunicar.
Jóvenes dirigentes patagónicos se unen para capacitarse y fortalecer el sector.
¿Hay mucho trabajo familiar en el campo?
Hay gente super laburadora, que no se merece que -tal vez -, una parte de la sociedad la tenga vista como una oligarquía. Mucha gente que tiene menos oligarquía... Es ridícula ya esa idea.
¿Y cómo fue el encuentro nacional de los jóvenes en la rural de Palermo? ¿Qué te llevaste del encuentro?
Tuvimos unas charlas muy buenas con dos CEOs. Uno el de Cargill. Ellos, teniendo grandes puestos en empresas muy grandes, hablándonos a nosotros y dándonos a entender que debemos salir de nuestra zona de confort. Participar en estos espacios, en estas instituciones, para conocer, conocernos, y para querer resolver cosas.
Ponernos en nuestro papel, de que somos parte de la solución, que somos protagonistas de la solución, y pensar que nosotros podemos ayudar, promover cosas. Que no somos solo chicos y jóvenes que no podemos hacer nada. Que tenemos un margen de acción muy grande, y también tenemos convocatoria, y eso está buenísimo también. Creo que algo que tenemos muy a nuestro favor es la visibilidad de las redes sociales, que dan muchísima visibilidad a nuestra actividad. Ya no es, tal vez como antes, un grupo cerrado que nadie lo conoce. Hoy nos podemos dar a conocer y las redes sociales nos allanan el camino. Y es lo que tenemos que aprovechar.
FUENTE: Redacción +P