lana

Lana argentina: el rally de precios mundial abre una ventana ante la crisis ovina global

Mientras el stock ovino mundial se derrumba, los precios suben con fuerza y Argentina apuesta a un nicho premium y sustentable.

Los precios de la lana muestran una recuperación que la propia industria describe como "fuerte", aunque se advierte que todavía no alcanza para compensar el aumento de los costos de producción. Así lo planteó Mariano Guerra, de la firma Lempriere S.A. y representante de la Federación Lanera Argentina (FLA), durante una exposición en la Expo Rural de Palermo centrada en las tendencias globales del mercado lanero y el lugar que puede ocupar Argentina.

Guerra fue directo sobre la magnitud del repunte: "se observa una recuperación muy, muy fuerte en los últimos 12 meses" en los precios internacionales de la lana. Según explicó, el principal motor de esa suba no es un fenómeno local, sino un dato externo: hace aproximadamente un año se conocieron las estadísticas de Australia, donde se produjo una merma del 25% en su producción ovina en apenas tres años porque sus granjeros se están pasando a la producción de canola y variantes de trigo adaptadas a climas secos.

Ese faltante de stock a nivel global fue, en sus palabras, lo que "empujó el rally de recuperación en los precios que estamos viendo actualmente", con alzas de hasta el 40% en las cotizaciones internacionales.

"Recuperación muy, muy fuerte", definió Mariano Guerra (FLA) sobre el repunte de precios internacionales.

"Recuperación muy, muy fuerte", definió Mariano Guerra (FLA) sobre el repunte de precios internacionales.

El propio Guerra ubicó ese dato dentro de un proceso más largo de contracción del stock ovino, que no es exclusivo de Australia. Argentina, dijo, llegó a tener 74 millones de cabezas de ganado ovino alrededor de 1890; hoy cuenta con 12 millones, con una caída del 27% solo en la última década. La diferencia con el caso australiano, planteó, es que la baja local fue "más paulatina", porque el productor patagónico no tiene la posibilidad, por cuestiones climáticas, de reconvertirse a agricultura cuando el negocio ovino no rinde, una alternativa que sí está disponible en buena parte del campo australiano.

Guerra separó expresamente la mejora de precios de la evolución de los costos. "Si bien tenemos, por un lado, una muy buena recuperación de precios, eso no resuelve todo", planteó, y precisó que los valores no acompañaron en la misma proporción a ciertos costos prediales e insumos. Como ejemplo, citó que el gasoil se multiplicó por cuatro y el alambre por tres y medio. Atribuyó ese fenómeno a una matriz de costos de origen multicausal —mencionó la guerra y la inflación en Estados Unidos entre los factores— que afecta tanto al productor ganadero como a toda la cadena industrial.

Guerra aportó un dato de base que ordena todo lo demás: Argentina exporta el 97% de la lana que produce, con un consumo interno prácticamente nulo. En divisas, eso representó unos 193 millones de dólares de exportación anual, de los cuales la lana peinada —el producto de mayor procesamiento— explicó más del 50% del total.

Para dimensionar esa cifra con una referencia productiva conocida en el Alto Valle: el complejo de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén facturó unos 288 millones de dólares en exportaciones durante la temporada 2025.

El nicho al que apunta la lana argentina

El eje central de la presentación de Guerra fue que Argentina no busca competir en volumen con los grandes orígenes laneros —Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica—, sino en un segmento premium dentro de un mercado que ya es, en sí mismo, un nicho: la lana representa menos del 1% del volumen textil mundial, dominado por el poliéster (60%) y el algodón (20%).

No se debe perder de vista que las normativas globales internacionales sobre la emisión de microplásticos están acelerando el desuso gradual de textiles sintéticos. Como contrapartida, la lana merino es 100 por ciento natural, renovable y biodegradable, respondiendo perfectamente a las exigencias de sostenibilidad de los consumidores modernos.

Frente al poliéster y sus microplásticos, la lana merino gana terreno como fibra 100% natural.

Frente al poliéster y sus microplásticos, la lana merino gana terreno como fibra 100% natural.

Dentro de ese panorama, Guerra planteó tres ventajas competitivas concretas para la lana argentina:

La primera es el valor agregado en origen: el 60% de lo que exporta el país ya es producto procesado —lana lavada, peinada o tops—, mientras que orígenes como Australia exportan casi la totalidad de su volumen como lana sucia porque no tiene industria.

La segunda es la certificación de bienestar animal: según explicó, Argentina no practica el mulesing —una técnica utilizada en Australia que impide certificar bajo normas de bienestar animal—, lo que habilita a todo el país, no solo a la Patagonia, a certificarse bajo estándares como el RWS (Responsible Wool Standard).

La tercera es la diversificación de destinos: hoy cinco mercados —China, Alemania, Italia, México, y con menor peso Turquía y Perú— concentran el 60% de las exportaciones, una dispersión que, sostuvo Guerra, también reduce riesgos sanitarios y comerciales frente a eventualidades.

Frenar la caída

Guerra ubicó el panorama actual dentro de lo que definió como "un problema territorial, productivo y social", con tres frentes críticos: el ambiental-productivo (cambio climático, degradación de pastizales, déficit nutricional y predación); el de fauna y flora (depredadores y especies invasoras, con el caso puntual de Tierra del Fuego); y el económico-social, que incluye costos fijos y de logística altos, falta de crédito a largo plazo, despoblamiento rural y una carga impositiva que consideró desproporcionada: la lana paga 21% de IVA, mientras que el resto de la producción agropecuaria tributa 10,5%.

Frente a ese diagnóstico, adelantó que desde la FLA se empezó a conversar un borrador de política —todavía no oficial— en dos fases: una primera etapa de urgencia para contener la baja de stock, y una segunda, entre el año 6 y el 10, orientada a una expansión sustentable con compromisos definidos por cada actor de la cadena.

Argentina exporta el 97% de su lana: 193 millones de dólares, la mitad en lana peinada de mayor valor.

Argentina exporta el 97% de su lana: 193 millones de dólares, la mitad en lana peinada de mayor valor.

¿Qué pasa con Australia?

Según el informe satelital especializado de Digital Agriculture Services (DAS), publicado a principios de 2026 bajo el título From Pastures to Crops: Quantifying Australia's Land-use Shift, se estima que 900.000 hectáreas de tierras tradicionalmente ganaderas pasaron de forma neta a la agricultura de cultivos masivos (cropping) en un período de solo dos años.

Esta masiva conversión territorial llevó el área nacional de cultivo a un récord histórico de 23 millones de hectáreas, restándole directamente superficie al pastoreo de ovinos.

Zonas geográficas críticas: Este cambio de matriz agropecuaria ha sido sumamente drástico e intenso en las regiones de Western Australia (Australia Occidental) y New South Wales (Nueva Gales del Sur), que históricamente constituían el núcleo del cinturón ganadero mixto del país.

Caída del stock ganadero: Como consecuencia directa de este desplazamiento territorial y los desafíos climáticos, el stock de ovinos en Australia descendió aceleradamente desde picos recientes de 78 millones y se proyecta que tocará su mínimo histórico de 64,6 millones de cabezas para el año 2028.

La lana paga 21% de IVA frente al 10,5% del resto del agro: una carga que la FLA busca revertir.

La lana paga 21% de IVA frente al 10,5% del resto del agro: una carga que la FLA busca revertir.

Las causas

Los agricultores jóvenes prefieren la mecanización y el uso de maquinaria pesada (tractores, cosechadoras) por sobre el manejo físico diario e intensivo que demanda el ganado ovino. El cultivo de granos ofrece retornos más rápidos y predecibles.

La introducción de semillas mejoradas genéticamente y de variedades de cultivos de invierno adaptadas a climas secos (como la canola y trigos más resistentes) permitió avanzar sobre tierras que antes se consideraban exclusivas para el pastoreo.

También pesa un elemento de la agenda política, porque el gobierno australiano ha anunciado que aplicará una prohibición total a la exportación de ovejas en pie para mayo de 2028, lo que desincentivó la inversión a largo plazo en rebaños ovinos, acelerando la decisión de los productores de limpiar sus campos y convertirlos en canteros agrícolas permanentes.

La medida surgió en respuesta a videos virales sobre malos tratos y mortandad de ovinos que eran transportados en pie durante el verano en barcos rumbo a países árabes para su faena.

FUENTE: Redacción +P.

En esta nota

Las más leídas