Primera exportación de lana sucia salió de una estancia de la Patagonia
Los ganaderos acopian lana en su campo y venden a industrias de otros países evitando intermediarios. La primera operación la hizo una emblemática estancia de Chubut.
“Esto puede ayudar al productor y la gente del SENASA lo sabe hacer”, dijo Guillermo Paz, al frente de la Estancia Tecka, una de las más grandes del país, que logró la primera operación de exportación de lana sucia del país luego de que el Gobierno nacional desregulara, mediante la Resolución SENASA 44/2026, el comercio de esos productos, al habilitar a las “barracas de campo” a comercializar al exterior sin trasladar su producción a centros urbanos o barracas tradicionales, permitiendo a un productor tratar directamente con el comprador del exterior.
Según el sitio oficial del Gobierno nacional, el SENASA certificó el cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos para el envío hacia Uruguay de 55.702 kilogramos de lana sucia desde Chubut.
Este fue el primer envío bajo la nueva modalidad, que fue diseñada para permitir que el productor primario, luego de pasar las inspecciones del SENASA, pudiera buscar nuevos compradores para su producción.
El Gobierno sostuvo que la meta es “fortalecer la competitividad y optimizar los tiempos para los productores y operadores rurales del sector ovino, manteniendo intactos los estándares sanitarios exigidos a nivel internacional”.
Paz, en diálogo con +P, se mostró entusiasmado con la nueva opción y sostuvo que “hay que seguir empujando por ese lado para que se inscriban todos aquellos que lo deseen”.
Por encima de las discusiones que surgieron al entrar en vigencia la resolución, cuestionada por saltearse la industrialización local de la lana, el dirigente —Paz es, a la vez, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Merino— aseguró que “esto tan solo hace a la sana competencia del mercado y a las alternativas que puede tener un productor”.
Mercado demandado
Comentó que el mercado mundial de la lana “está en un buen momento”, a partir de una retracción “estrepitosa” de la oferta por parte de Australia, lo que empujó los precios al alza. En el caso de Argentina, los precios por kilo son casi un 20% superiores en dólares si se comparan con zafras anteriores.
En la práctica, la resolución implica que las empresas del sector tendrán desde ahora nuevos competidores. Y, si bien no trascendieron los números de la operación, sin dudas la oferta de los empresarios uruguayos mejoró lo ofrecido por los industriales locales, a tal punto que incluso el monto permitió cubrir los costos del flete.
La lana sucia fue transportada vía terrestre desde la localidad de Tecka hacia la Plazoleta Fiscal Patrón Avellaneda, en Buenos Aires, desde donde se envió a Uruguay por vía terrestre a través del puente internacional General San Martín, que une Gualeguaychú (Entre Ríos) con Fray Bentos, en el país vecino.
La gestión operativa estuvo a cargo de personal de la oficina del SENASA en Esquel, bajo lineamientos establecidos por las direcciones nacionales de Sanidad Animal e Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. En Avellaneda, agentes del Centro Regional Metropolitano del organismo fiscalizaron y controlaron el embarque documental y físico, y realizaron la consolidación de la carga.
Este tipo de procedimientos simplifica el proceso de exportación de lana sucia y facilita el acceso directo del productor primario a los mercados de exportación que así lo permiten, respondiendo a una demanda del sector que anteriormente no era factible, se destaca en el parte oficial del Gobierno nacional.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P.
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