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Lago Escondido: la historia de la estancia del empresario británico Joe Lewis

Un sendero de 33 kilómetros es el único acceso público al Lago Escondido, en una propiedad privada de la Patagonia que lleva décadas en disputa.

Para llegar al Lago Escondido, en el sur de Río Negro, hay que caminar. El único acceso público es un sendero de montaña de 33 kilómetros y alta dificultad. Al final del recorrido aparece una de las propiedades que genera más polémica de la Patagonia, a unos 50 kilómetros de El Bolsón. Para entender el centro de la cuestión, hay que volver a quienes lo habitaron primero.

Una de las versiones sobre el origen sitúa al primer explotador en 1912: Eliseo Montero Ortiz, un chileno que se instaló con su familia para criar ganado y realizar tareas forestales. Otras fuentes ubican la llegada de la familia en fechas distintas, de modo que ese dato admite (por lo menos) reparos. Sobre el título de propiedad también existen dos relatos. Uno habla de usucapión sobre unas 8.000 hectáreas, y otro cuenta que la familia compró tierras fiscales al Estado provincial y obtuvo la escritura definitiva en 1962. Según esa segunda versión, la compra implicaba obligaciones, entre ellas garantizar el libre acceso de las personas al lago.

Así, con versiones bifurcadas, llegamos a 1994, año en que se creó el Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido, mediante la Ley 2833, reformada en 1999 por la Ley 3267. Hoy el área incluye parte de la cuenca, pero no el lago ni su perilago.

El empresario británico Joseph Lewis, dueño de Lago Escondido, sempiterno espejo de agua ubicado a 30 kilómetros de El Bolsón.

La venta que cambió todo

Tras la muerte de algunos integrantes de la familia a mediados de los noventa, los Montero decidieron vender en 1996. El nexo fue Nicolás Van Ditmar, corredor inmobiliario de Bariloche, quien acercó la zona al empresario británico Joe Lewis. Según el propio Van Ditmar, la negociación duró dos años.

Lewis fundó Hidden Lake S.A. y Van Ditmar se convirtió en su socio y administrador. La escritura se firmó el 30 de agosto de 1996, con la intervención de la escribana Szama.

Los vendedores fueron los 15 hijos herederos de Eliseo Segundo Montero, y la superficie del campo es materia opinable. Hay quienes hablan de hasta 14.000 y la empresa asegura que son 8.500 hectáreas. El precio también varía según el relato: algunos hablan de 3,5 millones de dólares y otros de 12 millones.

El sendero de montaña de 33 kilómetros es hoy la única vía de acceso público al lago.

En la frontera

El predio se ubica en zona de seguridad de frontera con Chile, donde un extranjero no podía comprar tierras. La operación se canalizó a través de sociedades argentinas. Según la documentación judicial, Hidden Lake pertenecía a Lago Corp, cuyos dueños eran Alfredo Rovira, con 11.999 acciones, y Charles Lewis, hijo de Joe, con una.

Por esa operación se imputó a funcionarios provinciales, a la escribana y al responsable del Registro de la Propiedad. En 2018 la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la anulación de los sobreseimientos. Más tarde la acción penal se extinguió por prescripción, y la Fiscalía recurrió esa decisión.

El lago está dentro de un predio privado cuya superficie es materia de debate: la empresa habla de 8.500 hectáreas y otras fuentes de hasta 14.000.

De la estancia al polo productivo

Sobre la costa oriental del lago, Hidden Lake levantó una mansión de 2.500 metros cuadrados y un centro de convenciones de 4.200 metros cuadrados. La central hidroeléctrica nació en 1996 para el autoabastecimiento de la estancia y desde 2017 vende energía al sistema nacional.

"Ni bien llegamos a la localidad de El Foyel en el año 1996 tuvimos un primer desafío: desarrollar un proyecto que nos posibilite abastecernos de energía eléctrica. Aprovechando los recursos hídricos, decidimos instalar una turbina hidráulica de pasada. Así fuimos pioneros en energía verde en la zona (...) Luego de haber experimentado los beneficios de generar energía limpia a pequeña escala, y en un contexto de cambio de paradigma energético, en el año 2015 decidimos desarrollar una Central Hidroeléctrica de Paso de bajo impacto ambiental. Con esta central no solo logramos aportar energía verde al país, sino que además pudimos demostrar que es posible producirla sin afectar la biodiversidad, el clima ni reducir la belleza natural", relata la empresa en su página web.

Esa energía se usa para motorizar proyectos agícolas, ganaderos y tambien apícolas. "Creemos que la agricultura y la ganadería productiva deben basarse en prácticas saludables, autosuficientes y en armonía con la naturaleza. Adaptados a las condiciones del lugar producimos frutas finas, vegetales orgánicos, miel, y criamos ganado bovino y porcino", aseguran.

Ganado bovino. La cría de vacunos continúa una actividad que, según las distintas versiones, ya realizaba la familia Montero en el lugar.

El camino de Tacuifí

Más allá de las postales de ensueño de esas latitudes, lo cierto es que la polémica no se limita a la tenencia de la tierra sino que se discute sobre el acceso al lago. La empresa sostiene que ni el título ni la mensura registran un camino público al lago. Otras fuentes afirman que los mapas militares de los años 60 muestran ese camino.

En marzo de 2011, Van Ditmar encabezó una movilización de empleados frente a los tribunales de Viedma. Más tarde, el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro anuló la sentencia de la Cámara de Bariloche. Según fuentes periodísticas, el expediente sobre Tacuifí tramita ahora ante la Corte Suprema.

En 2023, el Estado nacional inició una acción de lesividad para anular la compra. El 15 de enero de 2026 las partes presentaron un convenio conciliatorio, y el 28 de enero un juzgado lo homologó, lo que dejó sin efecto la acción.

Frutas finas. La estancia produce frutas finas y vegetales orgánicos en el paraje de El Foyel, de acuerdo con la empresa.

Un lago al final del camino

Hoy, el único acceso público al Lago Escondido sigue siendo un sendero de montaña de 33 kilómetros y alta dificultad. Desde la escritura de 1996, la historia del predio se discute en distintos frentes, y el camino de Tacuifí es uno de los más sensibles. La empresa sostiene que ni el título ni la mensura registran una vía pública hasta el lago, mientras que otras fuentes afirman que los mapas militares de los años 60 sí la muestran.

Mientras tanto, el sendero sigue siendo largo y exigente: quien lo recorre atraviesa la montaña sin atajos y llega a un paisaje que, por ahora, solo puede contemplarse desde una propiedad privada. Las versiones sobre el origen del predio, el título, la superficie y el precio seguirán bifurcándose, pero hay algo que ninguna discute: para llegar al Lago Escondido, hay que caminar.

FUENTE: Hidden Lake S.A., documentación judicial, normativa de Río Negro, cartografía histórica y reportes periodísticos con aportes de Redacción +P.