No todo fue sencillo. El agua también se hizo sentir en los cauces: “Ha habido algunas crecidas de arroyos y demás, que han dificultado algunas cuestiones, pero, en general, más que bien todo”.
Más se perdía en las sequías
El punto más sensible fue la parición. Con animales recién nacidos expuestos al agua, las pérdidas aparecieron, aunque sin alcanzar la escala que temía el sector.
“Sí es cierto que hay mucha gente a la que le ha tocado las pariciones con lluvia, y eso ha dificultado la parición. Ha habido mortandades de chivitos, no masivas, pero sí ha habido mortandad”, reconoce Centelles. Y enseguida pone la comparación sobre la mesa: “Pero en general, durante los años de sequía, había más mortandad que ahora”.
La cuenta, para el veterinario, es clara: el costo de la lluvia en plena parición queda por debajo del que dejaban los años sin agua.
La esquila preparto, la más golpeada
Donde sí se complicó el trabajo fue en la esquila. Quienes esquilan antes de la parición (preparto) enfrentaron dos problemas: “Por la lana mojada y por algunos que no pudieron llegar” con sus arreos a los lugares de esquila, explica Centelles.
El impacto, de todos modos, quedó acotado a un grupo chico. “Acá también la mínima cantidad de productores son los que hacen esquila preparto. Después, la mayoría hace la esquila posparto, que es un poco más segura para ellos”, detalla.
Un panorama parejo en toda la zona
Según el técnico del INTA, la situación se repite con pocas variantes en todo el norte neuquino. “Más o menos, el panorama es parecido en toda la zona”, describe.
Tampoco llegaron a la agencia alertas de pérdidas importantes. “No hemos tenido grandes comentarios de gente que nos plantee mucha mortandad o cosas por el estilo”, señaló Centelles.
FUENTE: Redacción +P