El proyecto, que ya se encuentra en su etapa final, incluye la construcción de seis pilas con vigas ménsulas ancladas, conectadas por tímpanos, y dos estribos que conforman un total de siete tramos de 42 metros de longitud entre ejes. Una vez concluido, el puente contará con dos carriles, uno por sentido de circulación, lo que promete agilizar el flujo vehicular en una de las arterias más importantes de la región.
Vialidad Nacional informó que entre las tareas en curso, se destacan la instalación de barandas metálicas, la compactación de la capa de subbase granular, la colocación de juntas de dilatación elásticas, y el encofrado y hormigonado de los accesos al puente.
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La obra está en la recta final. Foto: Vialidad Nacional.
“Un paso fundamental”
La finalización del puente de La Rinconada no solo optimizará la transitabilidad, sino que también se espera que impulse el turismo y la economía patagónica. Al facilitar el acceso a destinos como Junín y San Martín de los Andes o Bariloche y El Bolsón, en Río Negro, la obra fortalecerá la conectividad entre estas localidades, consolidando a la RN 40 como un corredor estratégico.
“Este proyecto es un paso fundamental para el desarrollo de la Patagonia. Mejorar la infraestructura vial no solo beneficia a los habitantes de la región, sino que también abre nuevas oportunidades para el turismo y el comercio”, señalaron desde Vialidad Nacional.
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“Este proyecto es un paso fundamental para el desarrollo de la Patagonia". Foto: Vialidad Nacional.
Gracias a la Ley de Bases
Desde Vialidad Nacional aseguran que la construcción del puente se alinea con los objetivos establecidos en la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, que busca fomentar el crecimiento económico y la integración territorial a través de obras de infraestructura.