Pero si el problema es conocido, ¿por qué los consumidores se sorprenden al ver estas cerezas? La respuesta reside en la dinámica del mercado. Los estándares de calidad del sector minorista son implacables. La fruta "fea" se considera poco atractiva y, en consecuencia, se descarta antes de llegar a los estantes. Esto no solo contribuye al desperdicio alimentario, sino que también crea un cuello de botella en la cadena de suministro. Este año, con una oferta más limitada de cerezas de alta calidad, estas variantes irregulares comenzaron a aparecer con mayor frecuencia en los mercados españoles, obligando a los consumidores a confrontar una realidad que, hasta ahora, les había sido invisible.
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Detalle de cerezas con malformaciones del tipo fruto doble proveniente de flores con 2 pistilos (A), un pistilo atrofiado (B) en cerezas Bing y con sutura profunda en cerezas Lapins (C). Imagen: CentroFruticulturaSur.cl
La ecuación económica
Este escenario plantea varias cuestiones económicas cruciales. En primer lugar, ¿cómo monetizar los excedentes de fruta deforme? El descarte masivo representa una pérdida de ingresos para los productores y un costo ambiental innecesario. Aunque se podrían explorar mercados de valor agregado, como la venta para jugos, mermeladas o productos procesados, estos a menudo no compensan la inversión de la cosecha.
En segundo lugar, ¿cómo se puede educar al consumidor para que valore la calidad intrínseca del alimento por encima de su apariencia? La percepción del consumidor es un factor crítico que impulsa la demanda. Si no se modifica esta mentalidad, el problema persistirá y se agravará.
Finalmente, el sector frutihortícola debe replantear sus estrategias de adaptación al clima. Investigaciones de expertos como Richard Bastías, de la Universidad de Concepción en Chile, subrayan la necesidad de gestionar de forma más eficiente los recursos hídricos y las técnicas de cultivo para mitigar el impacto del estrés térmico.
El problema de las cerezas gemelas es un recordatorio de que los efectos del cambio climático no son una amenaza lejana, sino una realidad que ya afecta la rentabilidad y la sostenibilidad del sector. En este contexto, la cereza imperfecta se convierte en un símbolo del desafío que la agricultura moderna enfrenta: ¿cómo prosperar en un mundo donde la naturaleza ya no juega según las reglas?