A diferencia de los polinizadores silvestres —más de 20.000 especies de abejas, moscas, mariposas, polillas, avispas, escarabajos, entre otros—, las abejas melíferas son consideradas "polinizadores controlados" debido a su domesticación. Paradójicamente, mientras las poblaciones de polinizadores silvestres disminuyen, el número de colmenas de abejas melíferas en la Unión Europea ha continuado su ascenso, consolidando a la UE como el segundo mayor productor mundial de miel, detrás de China. Se estima que la polinización animal contribuye con 5.000 millones de euros anuales a la producción agrícola de la UE, lo que subraya la relevancia económica de estos insectos.
Factores de riesgo y la competencia por recursos
Diversas amenazas inciden en el declive de los polinizadores silvestres. La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) señala el cambio en el uso del suelo, la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades infecciosas y el cambio climático como los principales factores.
Sin embargo, estudios recientes añaden un nuevo matiz al debate. Una investigación canadiense de 2023 vinculó la apicultura urbana con una menor disponibilidad de polen y una reducción en el número de especies de abejas silvestres. Mario Vallejo-Marin, profesor de Botánica Ecológica en la Universidad de Uppsala, advierte: "Cuando hay abundancia de abejas melíferas en los alrededores, los polinizadores silvestres tienen una seria competencia". Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana, complementa explicando que las abejas silvestres son "bastante selectivas" en la elección de las flores, lo que las hace más vulnerables a la competencia por los recursos florales.
¿Una conservación equivocada?
Para muchos ecologistas, la apicultura comercial, a pesar de sus beneficios económicos, no siempre se traduce en conservación de la biodiversidad. Bartomeus señala que, si bien las abejas melíferas enfrentan amenazas como pesticidas y patógenos, el número de colmenas en Europa y en países como España se mantiene estable o incluso aumenta. Esto lleva a cuestionar si la apicultura está "salvando a las abejas equivocadas", ya que, en algunos contextos, podría ser contraproducente para la biodiversidad de polinizadores.
Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution en 2024 reveló que la pérdida de polinizadores silvestres es más perjudicial para la reproducción de las plantas que la pérdida de abejas melíferas. Ainhoa Magrach, profesora de investigación Ikerbasque en el Centro Vasco para el Cambio Climático, enfatiza: "El 85% de las especies de plantas silvestres y el 70% de los cultivos que consumimos (incluidos los más nutritivos) dependen de los polinizadores para dar frutos. Si perdemos estos polinizadores, perderemos también gran parte de la diversidad vegetal del mundo". Bartomeus compara esta situación con "necesitar más granjas de pollos para salvar la biodiversidad de las aves", ilustrando la desconexión entre la apicultura comercial y la conservación de la diversidad de polinizadores.
Es importante destacar que el impacto negativo de la apicultura sigue siendo un tema de discusión científica y depende en gran medida del contexto ambiental específico y la variedad floral de cada región. Raquel Teixeira de Sousa, exinvestigadora de abejas melíferas en el Oxford Bee Lab, defiende la importancia de la apicultura, resaltando su rol "fundamental para mantener los medios de subsistencia de las pequeñas comunidades rurales".
El desafío reside ahora en desarrollar estrategias que permitan la coexistencia armónica de la apicultura comercial con la conservación de los polinizadores silvestres, reconociendo la importancia de ambos para la estabilidad económica agrícola y la salud de nuestros ecosistemas.
Fuente: Euronews