Ese calendario es ambicioso, dado que en las dos últimas décadas apenas se han producido resultados entre ambas partes, que iniciaron las negociaciones para un acuerdo comercial en 2007, pero posteriormente las vieron congeladas durante una década, entre 2013 y 2022.
La UE está dando prioridad a India en un contexto geopolítico cada vez más incierto, en el que las alianzas existentes parecen frágiles. "Soy muy consciente de que no será fácil", dijo Von der Leyen, "pero también sé que el tiempo y la determinación cuentan, y que esta asociación llega en el momento oportuno para ambos".
Un camino con dificultades
La UE espera conseguir acceso al mercado indio para sus automóviles y bebidas espirituosas, a pesar de los elevados aranceles indios. También espera concluir rápidamente un acuerdo sobre inversiones y denominaciones de origen. La UE espera unas negociaciones difíciles sobre agricultura, ya que los agricultores temen la competencia desleal de los importadores no europeos. El tema también es espinoso para India, cuya producción depende principalmente de pequeñas explotaciones.
Sin duda, India no será un socio de negociación fácil para la UE, que se arriesga a recibir críticas por sus normas medioambientales proteccionistas, especialmente en relación con su Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), la legislación ecológica comunitaria que se aplica a las importaciones en la UE. "Son medidas justas, compatibles con la OMC", declaró un alto funcionario de la UE, y añadió: "Son preocupaciones ilegítimas que estamos dispuestos a abordar".
Fuente: Euronews