ver más

Leticia Fenoglio: "Apostamos a la identidad y origen de Patagonia para competir globalmente"

La CEO y cofundadora de Franuí - Rapanuí hace un repaso sobre lo que significa trabajar en una empresa chocolatera de tradición familiar, que logró expandirse a más de 50 mercados y que aspira a llegar a 190.

Si pensamos en San Carlos de Bariloche y su universo productivo y turístico, sin dudas la elaboración de chocolates artesanales forma parte del ADN de la ciudad patagónica. La tradición se remonta a la década del 40, cuando llegaron miles de inmigrantes europeos que escapaban de la miseria de la posguerra. Uno de ellos fue Aldo Fenoglio y su esposa Inés Secco, que vinieron de Turín, en el noroeste de Italia y fundaron un restaurante y confitería al que llamaron “Tronador”, en 1948.

Ya en la década del 60 se hizo cada vez más fuerte la elaboración de chocolates y la marca tuvo una reconversión hacia el nombre “Fenoglio”. Con el fallecimiento de Aldo en 1970, sus hijos Diego y Laura, junto a su madre Inés se hicieron cargo de la empresa.

foto 26

El pionero del chocolate: Aldo Fenoglio, el inmigrante de Turín que en 1948 transformó la pastelería de Bariloche con recetas europeas.

Para 1996, Diego Fenoglio fundó su propia fábrica bajo la marca Rapa Nui, mientras que su hermana Laura continuó bajo el nombre Fenoglio hasta que fue vendida. Hoy, Rapa Nui – Franuí (su producto estrella de frambuesas con chocolate) forman parte de las marcas más emblemáticas del país con proyección internacional.

Tercera generación

La tercera generación al mando de Rapa Nui llegó de la mano de los tres hijos de Diego Fenoglio, que se incorporaron a la empresa en diferentes momentos: Leticia, Aldo (nieto) y Julián, el menor de los tres.

Aldo e Ines Fenoglio, Torino, Italia - 2

Raíces italianas: Aldo Fenoglio e Inés Secco, los pioneros que trajeron la tradición del chocolate de Turín a Bariloche en 1948.

Hoy Leticia Fenoglio, diseñadora gráfica de profesión, es la CEO de la empresa y una pieza clave en la internacionalización que tiene la marca con la instalación de una planta en Valencia (España) y la venta de sus productos alrededor del viejo continente.

En diálogo con +P, Leticia aseguró que el balance de estos últimos años con la planta en Europa “es altamente positivo. Desde que fabricamos en Valencia hemos expandido la marca Franuí a más de 50 mercados”, dijo a través de una comunicación escrita.

8 Luego de anos de prosperidad La Familia Fenoglio se agranda

Legado fundacional: Aldo e Inés Fenoglio, creadores de la mítica confitería Tronador, donde nació la cultura chocolatera de la Patagonia.

“A medida que fueron pasando los años hemos podido crecer en capacidad productiva, inaugurando diferentes líneas de producción y este año tendremos la fábrica trabajando al 100%”, adelantó en el marco de una intensa agenda laboral.

Actualmente, a nivel mundial se consumen 39 toneladas de Franuí por día y para que esto sea posible el puerto de Valencia tiene una incidencia fundamental con una ubicación “sumamente estratégica que nos permite llegar muy fácilmente a muchos destinos, por lo que sin duda ha sido una gran elección para desarrollar nuestra producción y expansión internacional” detalló la CEO de Rapa Nui.

WhatsApp Image 2020-11-12 at 10.59.20-2

ADN Patagónico: La confitería Tronador, piedra fundacional de un imperio dulce que marcó la identidad productiva de la región.

A continuación, la entrevista completa:

- ¿Cuánto representa España y lo que venden a otros países en el volumen de facturación total de la empresa?
En realidad, más que hablar de un porcentaje puntual, es importante aclarar la estructura empresarial. Existen dos compañías que comparten los mismos dueños, pero que operan de manera independiente y no están bajo un mismo paraguas societario. Por un lado, está la empresa argentina, Tronador S.A.C., que produce chocolates y helados bajo las marcas Rapanui y Franuí, y que comercializa principalmente en Latinoamérica.
Por otro lado, existe Franuí S.L., la sociedad radicada en España, que produce y comercializa Franuí para Europa y el resto de los mercados internacionales a los que abastecemos desde Valencia. Cada empresa tiene su propia estructura, facturación y estrategia operativa, aunque comparten visión, estándares de calidad y lineamientos de marca. La fábrica en España es, dentro de esa estructura, la base del crecimiento global de Franuí y la plataforma desde la cual impulsamos nuestra expansión internacional.

PLANTA VALENCIA

Plataforma Europa: La fábrica de Valencia emplea a 300 personas y es el motor para alcanzar 10 nuevos mercados cada año.

- ¿Qué cantidad de gente se ocupa directamente en este proyecto?
Actualmente la planta de Valencia emplea a 300 personas. El equipo abarca producción, calidad, logística, ingeniería y administración, y es una pieza clave para sostener nuestro crecimiento internacional.

- Tras estos años de operación, ¿qué rasgos del consumidor europeo le han sorprendido más en comparación con el paladar argentino?
Nos sorprendió la apertura del consumidor europeo a probar productos innovadores y su fuerte valoración por la calidad y el origen. Es un consumidor muy informado, que lee etiquetas y analiza ingredientes. El argentino, en cambio, tiene un vínculo más emocional e impulsivo con el consumo. Lo interesante es que, más allá de esas diferencias, la reacción frente a Franuí es muy similar en ambos mercados: sorpresa, disfrute y recomendación inmediata.

- ¿Cómo tienen planeado continuar la estrategia internacional?
Hasta el momento con Franuí hemos llegado a más de 50 países en el mundo y nuestro objetivo es llegar a los 190 que hay. Puntualmente para 2026, el objetivo es alcanzar otros 10 mercados, para terminar con la marca en más de 60 países. Venimos muy bien y tenemos muchas chances de superar esa marca. Al momento la métrica que tenemos es alcanzar 10 nuevos países por año. Pero llegar a más países implica más producción, así que dentro de los próximos objetivos está determinar una nueva locación para una nueva fábrica.

image

Innovación global: Franuí revolucionó la categoría de snacks congelados combinando frambuesas frescas con chocolate artesanal.

- El Puerto de Valencia es un gigante logístico. ¿Cómo cambia la estructura de costos y la velocidad de escalabilidad de la empresa ahora que producen "en el corazón del Mediterráneo"?
En realidad, la decisión de montar la fábrica en Valencia tuvo justamente ese objetivo: evitar depender de envíos transoceánicos. Nunca estructuramos nuestro crecimiento internacional sobre la base de exportar desde Argentina hacia Europa, porque entendíamos que no era eficiente ni sostenible en el largo plazo para un producto congelado.
La planta en Valencia nace como una decisión estratégica para producir directamente en el mercado de destino y desde allí abastecer Europa y otros países. Esto nos permite reducir tiempos, optimizar costos logísticos, minimizar riesgos operativos y, sobre todo, ganar velocidad de respuesta. Desde el corazón del Mediterráneo podemos escalar con mucha más eficiencia y acompañar la expansión internacional con una estructura preparada para crecer.

- Muchos emprendedores temen que la expansión diluya la calidad. ¿Cómo logran que un Franuí producido en España sea exactamente igual a uno elaborado en el sur de Argentina?
La calidad para nosotros es innegociable. Desde el primer día entendimos que si íbamos a producir en otro país, el producto debía ser exactamente el mismo. Trabajamos con la misma receta, los mismos estándares, los mismos procesos y controles en ambas plantas. Además, hay un trabajo permanente de transferencia de know-how entre los equipos de Argentina y España para asegurar que la experiencia sea idéntica.

- ¿Tienen planes para adaptar el producto con materias primas locales europeos?
En Valencia trabajamos con proveedores locales, siempre que cultiven la misma variedad de frambuesa con la que trabajamos en Argentina y en condiciones climáticas similares. Para nosotros, lo importante es lograr un perfil de sabor muy específico. Además, Argentina no produce el volumen necesario como para abastecer nuestras tres plantas.

image

Liderazgo femenino: "El respeto llega con los resultados", afirma Leticia sobre su rol en un sector históricamente industrial.

- Producir en Bariloche implica desafíos climáticos y logísticos que no existen en las grandes capitales. ¿Qué lecciones de resiliencia aprendidas en la Patagonia fueron fundamentales para montar una fábrica desde cero en Europa?
Cada experiencia, sea buena o mala, nos dio aprendizajes. Lo que nos pasó al llegar a Valencia es que no estábamos acostumbrados a producir en un clima tan húmedo, ya que en la Patagonia prima el clima seco.

- Rapanuí es un emblema de Bariloche ¿Cómo gestionan la tensión entre ser una empresa que busca "conquistar el mundo" y, al mismo tiempo, mantener esa identidad de empresa familiar arraigada en la montaña?
Este es un gran desafío que llevamos adelante día a día, pero lo logramos porque nosotros, los Fenoglio, estamos en la empresa. Somos italianos, pasionales y obsesivos de nuestros productos y de su calidad, no queremos perder lo artesanal, aunque nos volvamos escalables.
Logramos mantener nuestra identidad porque estamos todos los días trabajando en la empresa; pensando ideas, probando combinaciones de sabores, hablando con el equipo y con los consumidores.

- Franuí creó prácticamente una categoría nueva en el sector de snacks congelados. Como CEO enfocada en la innovación, ¿cuál es el proceso creativo para decidir que un producto local tiene el potencial de convertirse en un "hit" global?
Lo que nos pasó con Franuí es que al probarlo se siente algo inexplicable. Aún recuerdo la primera vez que mi papá me hizo probarlo. Es una explosión de sabores en la boca, un crunch que no se encuentra en otro producto.
Fue el primer producto con estas características. Fue una total innovación porque lo que tiene Franuí es que reúne dos elementos que se repelen: el agua y el chocolate. La frambuesa tiene líquido y el líquido no suele combinarse con chocolate. Con solo probarlo sabíamos que iba a ser un éxito. Era algo totalmente novedoso.

image

Franui en Francia y el objetivo es 190: La ambiciosa meta de la marca es llevar el sabor de la Patagonia a cada país del globo para el año 2026.

¿Cómo equilibras el respeto por la tradición de tu apellido con la necesidad de romper moldes y digitalizar o modernizar la compañía?
Para mí la tradición no es algo que limite, sino la base sobre la que construimos. La cultura de la empresa, la obsesión por la calidad y el vínculo con el producto vienen de nuestra historia familiar.
La modernización es simplemente la herramienta que nos permite que esa esencia crezca. Profesionalizar procesos, incorporar tecnología y pensar globalmente no significa perder identidad, sino lograr que lo que hacemos bien pueda escalar y llegar a más personas.

- ¿Qué le aconsejaría a una persona que quiere emprenden a nivel local en la Patagonia?
Que no vea la Patagonia como una limitación, sino como una identidad. Es un lugar que tiene desafíos logísticos, climáticos, de temporadas, pero también una autenticidad muy fuerte. Hoy los productos con identidad y origen tienen mucho valor. Si se apuesta a la calidad y a construir una marca sólida, es posible proyectarse mucho más allá del lugar donde uno empieza.

Argentina es un país de contextos económicos volátiles ¿Qué consejo le darías a los empresarios pyme que hoy ven la internacionalización como una meta inalcanzable?
Que no esperen el contexto perfecto. Nosotros crecimos en un país con mucha volatilidad y, en cierto punto, eso también te obliga a ser más creativo, más eficiente y a pensar a largo plazo.
La internacionalización no ocurre de un día para el otro: es un proceso que requiere profesionalización, constancia y un producto que pueda competir por calidad. Pero cuando se logra, también permite diversificar riesgos y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.

foto 09

El valor del apellido: Los Fenoglio representan tres generaciones dedicadas a transformar la materia prima en emblemas nacionales.

-¿Tienen pensado abrir alguna otra fábrica fuera de Argentina?
Hoy ya contamos con nuestra planta en Valencia, que fue el primer paso para acompañar el crecimiento internacional de Franuí. A medida que seguimos sumando mercados y aumentando el volumen, estamos evaluando la posibilidad de una nueva fábrica fuera del país que nos permita ampliar la capacidad productiva y abastecer de manera más eficiente otras regiones. Todavía no tenemos una locación definida, pero es uno de los proyectos que estamos analizando dentro de nuestra estrategia de expansión internacional.

–¿Cómo ve el acuerdo del Mercosur con la UE?
Creo que puede representar una oportunidad muy importante para fortalecer el comercio entre ambas regiones. Una mayor integración puede facilitar el intercambio, reducir barreras y abrir nuevas posibilidades para las empresas que buscan expandirse internacionalmente. Para compañías que operan en ambos mercados, como es nuestro caso, este tipo de acuerdos puede ayudar a potenciar el desarrollo y generar más oportunidades de crecimiento.

-¿Cuáles son los mayores desafíos que ha tenido que sortear como mujer empresaria?
Uno de los desafíos fue desarrollarme en ámbitos donde históricamente hubo mayor presencia masculina, especialmente en áreas industriales. Con el tiempo entendí que lo más importante es el trabajo, la preparación y la coherencia con la que uno lidera. Cuando los resultados acompañan, el respeto llega naturalmente. Todavía hay camino por recorrer pero también creo que el cambio ya está en marcha. Cada vez hay más mujeres liderando empresas, emprendiendo y tomando decisiones estratégicas. Lo importante es seguir generando espacios donde la capacidad y el talento sean lo que realmente determine las oportunidades.

Fotos: gentileza prensa Leticia Fenoglio