Aunque la consultora proyecta que alrededor del 90% de las salidas semanales seguirán su curso según lo planeado, la creciente volatilidad plantea un desafío significativo para la cadena de suministro global.
El trasfondo: la guerra comercial y su impacto en la logística
Detrás de estas cancelaciones se encuentra una problemática que va más allá del simple ajuste operacional: la persistente guerra comercial entre China y Estados Unidos, que desde 2018 ha introducido altos niveles de incertidumbre en los flujos de carga.
Pese a los intentos de acercamiento entre ambos países, el conflicto comercial ha escalado recientemente con renovadas amenazas arancelarias y restricciones tecnológicas, lo que ha obligado a muchos propietarios de carga a suspender envíos o mantenerlos retenidos en el origen. La creciente tensión ha reducido los volúmenes de importación y exportación, afectando especialmente las rutas más activas entre puertos chinos y estadounidenses.
“Las cancelaciones de reservas siguen en aumento, y algunos buques podrían salir de China con un espacio vacío considerable hasta mayo”, indicó Drewry. Esta situación no solo frena la rentabilidad de las navieras, sino que también altera el equilibrio de contenedores, con riesgos operativos por acumulación o desplazamiento de unidades vacías.
Tarifas en retroceso y ajustes estratégicos
El índice compuesto WCI de Drewry, que mide las tarifas spot del transporte marítimo, descendió un 3% intersemanal, situándose en 2.192 dólares por contenedor de 40 pies al 17 de abril. Las rutas transpacíficas fueron las más afectadas, con una caída del 6%, mientras que las tarifas hacia Europa y el Mediterráneo bajaron un 2%, y las transatlánticas un 1%.
Este descenso en las tarifas se produce pese a un reciente repunte que había generado expectativas de recuperación. Las navieras, en respuesta, han comenzado a reducir salidas para ajustar la capacidad disponible y contener la caída de precios.
Drewry prevé que navieras como Gemini logren un cumplimiento casi perfecto de su programación, aunque advierte que esto podría cambiar si se profundiza la tendencia de cancelaciones para proteger los márgenes de ganancia.
Mirada hacia adelante: adaptarse o perder competitividad
Frente a un mercado afectado por disputas arancelarias, sobrecapacidad y debilitamiento de la demanda, Drewry recomienda a los actores logísticos mantener la flexibilidad. Ajustar rutas, modificar frecuencias y diversificar puertos de entrada pueden ser estrategias clave para enfrentar una fase de fuerte volatilidad comercial.
La guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo no solo está reconfigurando el panorama del comercio internacional, sino también generando ondas expansivas en la logística marítima, uno de los pilares del intercambio global.
En este nuevo escenario, las decisiones de política comercial tienen efectos inmediatos sobre la planificación logística. La necesidad de anticiparse a posibles restricciones, junto a la falta de reglas estables, obliga a los actores de la cadena a operar con una flexibilidad inédita. Mientras tanto, la logística, tradicionalmente estructurada en función de la previsibilidad y la eficiencia, se adapta a una etapa marcada por la volatilidad y la necesidad constante de recalcular.
Fuente: Redacción +P con aportes de Portal Portuario y Reuters.