¿Por qué Argentina exporta tan barato?
Argentina es el país que más barato exporta entre ocho grandes naciones, recibiendo menos dólares por tonelada que sus competidores.
El dato no es menor, ya que el rango va desde un piso de U$S 395/tn (Argentina), hasta un techo de U$S 4.205/tn (Nueva Zelanda), de acuerdo a las exportaciones realizadas en 2025.
O sea que, “exportando los mismos productos, la Argentina recibe menos dólares por tonelada que sus competidores”, señala la Fundación Producir Conservando (FPC), que publicó recientemente la investigación.
Sin embargo, Argentina está creciendo en su comercio exterior agroindustrial. Tanto así que en el período del trabajo (2025) el monto agroalimentario exportado fue de U$S 37.667 millones, mientras que en lo que va del año (hasta agosto, inclusive) esa cifra ya había sido superada llegando a U$S 43.409 millones, de acuerdo a los datos del Semáforo de Coninagro.
Esto, a su vez, hace proyectar un total para este año que, probablemente, superará el récord de U$S 50.000 millones.
Aún así, los crecimientos más importantes se están dando por el “clima” (granos), y por los precios internacionales (carne), entre otros, pero no todavía por un aumento “genuino” de productividad, o área.
Esto se comprueba en el análisis del desglose que hace la entidad cooperativa de las ventas, hasta ahora, pues “Granos se consagra como el principal protagonista de las ventas al exterior (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), con exportaciones por U$D 34.061 millones, equivalentes a 78% del total exportado, con la soja, el maíz, el girasol y el trigo, entre los primeros.
En segundo lugar, se ubicó la cadena bovina, con exportaciones por U$D 4.124 millones, equivalentes a 9,5% del total. Más atrás se posicionaron la lechería, con U$D 1.202 millones, y la actividad manicera, con U$S 867 millones, siempre hablando de los primeros 8 meses de este año.
A su vez, su se consideran las exportaciones acumuladas de las economías extrapampeanas en este lapso (sin incluir el complejo granario), que alcanzaron U$D 9.449 millones, la cadena bovina concentra el 44% del total. Le siguen la vitivinícola (6%), el arroz (3%) y la apícola (3%), mientras que las actividades aviar y forestal representan aproximadamente el 1% cada una, explica Coninagro.
¿Argentina está, entonces, sentenciada a ser proveedora mayoritaria de productos sin proceso y/o valor agregado, desde petróleo, hasta maíz? ¿Cómo se capitaliza el mayor diferencial de precios, aún en los productos más parecidos?
De acuerdo al trabajo de GPS se presentan dos grandes grupos de países: los que exportan productos “semejantes”, y los que presentan una gran brecha por ser premiun, diferenciales, contraestación, sofisticados, o por su valor intrínseco.
En este segundo grupo aparecen Malasia (+ U$S 1.302/tn); Chile (U$S 2.900/tn, y Nueva Zelanda (U$S 4.205/tn).
En el otro grupo, aparecen todos países americanos, excepto Australia (Brasil, Canadá, y EE.UU.), la mayoría con ventas externas bastante similares, aunque el más “semejante” a la Argentina, en la composición de la canasta, es EE.UU. ya que ambos exportan maíz, soja, trigo, subproductos oleaginosos y carne bovina en proporciones muy similares.
Sin embargo, los estadounidenses logran 84% más de precio (U$S 730/tn), e incluso Brasil supera a la Argentina en 35% promedio de sus valores (U$S 597/tn)
El GPS divide entonces, la cuestión en dos grandes grupos: la diferencia de precios por “composición “ de la canasta de productos (caso Chile, N. Zelanda y Malasia), o por precio, lo que se da cuando las canastas son semejantes, pero la diferencia se centra en la capacidad de obtener mejores valores mediante calidad, diferenciación, certificación y condiciones de acceso (acuerdo bi o multilaterales).
La gran pregunta que surge entonces es: ¿a cuánto podrían ascender las exportaciones argentinas, si se mejoraran algunos de los muchos “pendientes” que aún quedan, y sin pretender llegar al máximo de Nueva Zelanda??
Bien, la respuesta matemática es que solo igualando al país más parecido (EE.UU.), Argentina este año tendría que exportar en agroindustria alrededor de U$S 90.000 millones, o más.(!!), pero solo supera, o iguala, en precios a los estadounidenses, en maní sin tostar, y en carne vacuna fresca.
Y esto es el resultado de varias cuestiones, algunas de más corto plazo, y otras no tanto, pero que GPS reune en 2-3 grandes grupos.
- a) Productos de gran volumen como los granos: el margen de mejora por precio es limitado en el corto plazo. La prioridad debería desplazarse hacia molinería, procesamiento y cantidad de proteínas (calidad).
- b) Productos diferenciables: calidad, certificaciones, trazabilidad, posicionamiento comercial, y condiciones de acceso pueden achicar diferencias en menor plazo, que una transformación completa de la canasta.
- C) Diversificación estructural: avanzar hacia productos de mayor valor unitario exige un esfuerzo de largo plazo en producción, infraestructura y acceso a mercados.
Pero en esta breve enumeración, se encierran infinidad de temas que muchos dirigentes, y algunos productores, no quieren blanquear, y que van desde la propiedad intelectual de las semillas, hasta las irregularidades fiscales, la falta de conocimiento de “que” se está produciendo (calidad), y “como” se lo está haciendo (trazabilidad), hasta los dobles y triples estándares que, entre otras cosas, mantienen “atrasada” a la Argentina (y también a sus precios).
En esta nota









