-¿Cómo surge la idea de aprovechar Vaca Muerta para los alimentos de la región?
-Yo soy director de la cámara Argentina-Texas, y aunque obviamente el capítulo Energía y Minería es mucho más grande que el de Alimentos y Bebidas y se lleva las charlas y todo, pensé en cómo hacer nosotros, muchísimo más pequeños, para aprovechar esta impronta que le está dando Vaca Muerta a nuestra provincia y a la Argentina en general. Y el miércoles próximo tenemos una reunión con productores locales de alimentos y bebidas para hacer una presentación en sociedad de productos exportables de alta calidad de Neuquén y Patagonia. La idea es lanzarlo en la Oil & Gas, aprovechando en el buen sentido este auge que está teniendo el sector y que vienen inversores de todo el mundo, y mostrar la convivencia de rubros de la región.
-¿Qué productos son?
-Hay productores de mostaza, quesos, carne, vinos, mermeladas, aceite de oliva, whisky de Bariloche, gin de San Martín de los Andes, esos son los grandes rubros. Y los que se quieran ir sumando, porque teniendo la mira en exportar no hay competencia entre nosotros: competimos contra otros países, en aceite de oliva contra Italia y España, en vinos ni hablar… Entonces, que nosotros seamos varios en cada rubro es mejor todavía, porque en el mundo la competencia es feroz.
-¿Y la idea en concreto cuál es?
-El plan completo es lanzar esta modalidad en octubre, aprovechando que va a venir un montón de gente a ver Vaca Muerta, estar preparados para esa fecha, tener este conglomerado bien prolijo y todos con capacidad de exportar. Y el año que viene, como el 18 de abril se conmemora el Día del Malbec, hacer un evento en Texas previo a la OTC (Offshore Technology Conference, el mayor evento mundial del sector de energía offshore, que tiene lugar cada mayo en Houston), y juntar las dos cosas. Texas es la octava economía más grande del mundo. Tiene un PBI más grande que el de la Argentina. Y usos y costumbres bastante similares, como la carne asada, la comida parecida. Estamos tratando de unir nexos para, apoyados por la cámara, conseguir contactos.
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-¿Y llevar los productos que no son vino también?
-Claro, siempre con el objetivo de buscar importadores en Estados Unidos y alguien que distribuya, o exportar directamente a un supermercado, que también es otra idea. En el comercio exterior lo más difícil es que la gente pruebe el producto, que te conozca. Después viene un proceso, digamos, administrativo, pero una vez que prueban el producto, lo conocen y saben que la calidad es buena, se simplifica todo.
-Queda claro que a ustedes les suma “chuparse” al camión del sector de la energía, ¿y al revés? ¿Ustedes le aportan buena imagen?
-Es eso, a ellos les permite comunicar que pueden convivir las dos cosas.
-En Texas hay una gran oposición de ganaderos a la carne argentina, reavivada este año con la ampliación de las cuotas arancelarias que Trump le dio a nuestro país, ¿no crea dificultades eso?
-No, no hay una bronca con la Argentina. Estos son productos de altísima gama, no competimos con volumen, entonces es como que pasa por abajo del radar. No tenemos ese tipo de problemas, al menos todavía. Y en el mundo del vino puntualmente, o por ejemplo, la mostaza y otros productos, Estados Unidos consume mucho más de lo que produce, entonces, no tiene capacidad exportable y tiene que importar sí o sí.
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-¿Y la provincia está interesada en esta iniciativa?
-Súperinteresada, porque la vitivinicultura y cualquier cosa productiva, además, son lindas, atraen al turismo, hacen que la gente se arraigue. El petróleo quizá dentro de 15 años se nos va, a Francia, a Arabia Saudita, a Rusia, se va a ir. En cambio, la vitivinicultura, cualquier cosa productiva, hace que la gente se instale ahí, se case ahí, tenga una familia, se capacite. Es bien diferente. Y la Patagonia tiene todo: cordillera, lagos, ríos, nieve, y al este mar, podés hacer de todo. Es interesante cómo convivimos el oil & gas y los productores para cambiar la matriz productiva de la provincia y para que esto quede para siempre.
-Los vinos patagónicos ya tienen la indicación geográfica Patagonia, ¿los otros rubros también?
-Todos los productos que reunimos se originan en Patagonia. Después, cada rubro va a tener que cumplir un montón de registros y trámites para poder usar la marca Patagonia.
-Pero acá van como emparentados con los vinos, que sí tienen la indicación.
-Claro, y eso también va a darle más visibilidad a la Patagonia como región productora de alimentos y bebidas de alta gama. Y también va a generar más herramientas para defenderla institucionalmente ante cualquier intento de registro de otro lugar.
-A propósito de eso, ¿en qué estado está el conflicto por la marca Patagonia que con la bodega chilena Concha y Toro?
-Desde la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia se hace una vigilancia de todo el sistema de registro de propiedad intelectual a nivel mundial, y les avisan si una empresa o persona en algún país trata de registrar la marca Patagonia en la clase 33, que es la clase de vinos. Si ocurre, la cámara acciona, se opone o hace algún tipo de protesta, dependiendo de la situación. Ahora, en la Unión Europea estamos protegidos por el Acuerdo de UE-Mercosur. Dentro del acuerdo, hay un acuerdo de reconocimiento mutuo de indicaciones geográficas: nosotros estamos obligados a reconocer las indicaciones geográficas europeas como tales, y ellos están obligados a reconocer nuestras indicaciones geográficas como tales, con lo cual no se pueden registrar como marca. Eso nos da otra capa de protección, porque, en Europa, Patagonia está protegida dentro de ese acuerdo como indicación geográfica, por lo cual no puede ser registrada como marca. Concha y Toro había logrado registrarla, pero como presentó el registro de marca después de la presentación de las listas de indicaciones geográficas, se va a pedir la nulidad de la marca y entonces no va a poder usarla.
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-En la Unión Europea.
-Sí, y dentro del Mercosur lo mismo, y dentro del Acuerdo EFTA lo mismo. Son todos logros gracias a que venimos trabajando con Cancillería hace bastante tiempo, y ellos tienen muy presente el tema de Patagonia, y en todos los acuerdos se van asegurando de que la indicación geográfica quede protegida.
-¿Y en Estados Unidos?
-En Estados Unidos, Concha y Toro está intentando registrar la marca Patagonia Cono Sur. Nosotros nos opusimos y eso está como en una especie de juicio, dentro de lo que es la propiedad intelectual, en el cual nosotros presentamos pruebas. La Patagonia es una indicación geográfica (IG), y hay un acuerdo internacional, el ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, de la OMC), que va en contra de que se registren marcas que sean nombres de indicaciones geográficas. Y está también el convenio de París, que tiene otro articulado en contra de usar marcas que sean engañosas para el consumidor. Entonces, nuestros argumentos en ese juicio en Estados Unidos son, primero, que Patagonia es una indicación geográfica, o sea, que no debería ser registrado como marca, y, segundo, que ponerle Patagonia a un producto necesariamente está tratando de hacerle creer al consumidor que ese producto proviene de Patagonia, con lo cual también estaría violando el artículo 22 del Convenio de París.
-¿Y en que está este juicio?
-Nosotros argumentamos eso en nuestra presentación, que fue el año pasado, y estamos a la espera de una resolución. No hubo movimientos en la causa, depende de esa rama de la Justicia en Estados Unidos.
-¿Hay un problema en México también?
-En México ellos presentaron la solicitud de registro, se les denegó, apelaron, se les denegó, apelaron de vuelta, y ahora están en una instancia en la que están viendo… En el mundo del vino y del comercio en general, tener una marca reconocible es muy difícil y muy caro. Y Concha y Toro detectó que Patagonia es una palabra que como marca es muy reconocible y que está asociada a atributos positivos, entonces es muy apetecible y bueno, arriesgan hasta su credibilidad como empresa para registrarla. Es muy arriesgado lo que hacen, están jugando con engañar al consumidor, y para una empresa pública eso es complicado. Pero bueno, ellos conocen el valor de la palabra Patagonia como marca e insisten en todos los mercados en los que pueden.
-Es una bodega con mucha más espalda que las argentinas, ¿no?
-Factura más que todas las exportaciones de vino de la Argentina. Entonces, es una lucha medio desproporcionada. Si bien tenemos el apoyo de Cancillería y demás, los gastos son todos privados, los cubrimos nosotros. Hasta el año pasado, la Coviar ayudó también con fondos, ya no. Concha y Toro propone que coexista la marca de ellos con nuestra indicación geográfica, que ellos puedan usar Patagonia y nosotros también. El tema es que eso a nosotros nos genera un conflicto enorme, porque ellos mañana pueden hacer vino, no sé, en Bolivia o cualquier lado, y eso no lo podemos aceptar, porque queremos que los vinos de Patagonia tengan cierta calidad y cierta características, que haciéndolos en cualquier otro lugar del mundo, se perderían.
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-¿Cuántas bodegas hay en Patagonia?
-Hay tres más grandes y después hay como 25 o 30 más pequeñitas, más tipo boutique, algunas exportan y otras no, pero todas quieren exportar.
-¿Hoy conviene exportar con este dólar?
-Hoy es mucho mejor vender un vino a 50.000 pesos en la góndola o en tu bodega directo a tu consumidor, que exportarlo a 15 dólares, que te paguen a 120 días, asumir el riesgo… Pero está bueno que las más grandes exportemos y que posicionemos la marca.
-¿Tienen mejor precio los vinos patagónicos?
-Sí, somos el 1,8% de la producción argentina, pero tenemos el mejor precio promedio del país. Y, pese a que muchos lugares del país tienen vinos desde mucho antes, los que más se conocen hoy son los de Patagonia, porque la marca ayudó a posicionar una nueva región vitivinícola en el mundo. La mayoría de bodegas certificamos orgánico, tenemos un protocolo de sustentabilidad de Bodegas de Argentina y Coviar que ayuda también a comunicar la sanidad que tiene Patagonia en términos climáticos. No esperás un vino de Patagonia barato y de mala calidad, esperás algo de lo que transmite Patagonia: ecológico, limpio, sano, de buena calidad, rico. Se logró tener un nicho de alta calidad, de alta gama.