De acuerdo con el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana (PNPyE Lb) del Senasa, el procedimiento que los productores realicen en sus fincas deberá llevarse a cabo únicamente con productos autorizados por el organismo sanitario nacional. Asimismo, se recuerda a quienes implementen la Técnica de Confusión Sexual (TCS) con los difusores de feromonas, que también tendrán que realizar las aplicaciones para el control de la polilla.
El objetivo de estas alertas es poder determinar el momento oportuno para el inicio del tratamiento. Por ello, es importante cumplir con estas aplicaciones -en el periodo establecido- para que el tratamiento sea efectivo. De lo contrario, se aplicarán las medidas correspondientes para quienes no realicen el control de esta segunda generación de la plaga.
Además, se recuerda a los titulares de los establecimientos que deberán conservar los envases utilizados, junto con las facturas de compra (o acta de entrega) y el cuaderno de campo, ya que los mismos serán solicitados al momento de las fiscalizaciones.
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El sistema de vigilancia y monitoreo consiste en colocar trampas, en la parte media del follaje de la planta. Foto: Senasa
La plaga
La polilla de la vid produce daños directos, provocando pérdidas en los volúmenes de producción, menor rendimiento por planta, afectando además la calidad de la fruta tanto para consumo en fresco como para vinificación. Asimismo, favorece el ataque de diversos hongos patógenos que provocan la podredumbre del racimo.
En uva para vinificar, los residuos que dejan estos hongos transmiten mal olor y sabor a los vinos (daños indirectos). Además, la uva de mesa con destino a exportación debe dar cumplimiento con tratamientos cuarentenarios internacionalmente aceptados que elevan el costo de producción
La plaga estuvo ausente en Sudamérica hasta el año 2008, cuando el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Chile detectó su presencia en su territorio. Por tal motivo, el Senasa declaró el alerta fitosanitaria e implementó una serie de medidas de prevención.
Fuente: Senasa