Ardbeg 25 fue el seleccionado como ‘el mejor’ de todos los competidores. Es un single malt de Islay con notas de sabor a caramelo, picante y limón. Actualmente la disponibilidad es ‘extremadamente limitada’ y serán enviadas a los compradores en cuanto la destilería las tenga.
Mientras que en nariz hay tierra ardiente y alquitrán pegajoso, en boca todo son cítricos, azúcar quemado, nata y dulce de azúcar. Incluso se puede percibir un hilo de regaliz antes de que todo esté dicho y hecho. En resumen, según dicen los que saben, es una maravilla en toda regla. Y desde luego se puede argumentar que está infravalorado en las estanterías, donde normalmente se vende a menos de 1.000 dólares la botella.