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El viñedo está en Francia.
El Romanée-Conti 1945 es considerado un “vino unicornio” por su extrema rareza. Aquel año, el viñedo de Domaine de la Romanée-Conti -en Borgoña, Francia- enfrentó condiciones climáticas adversas, incluyendo granizo y heladas, que redujeron la producción a solo 600 botellas, una fracción de la producción actual.
Esta fue la última cosecha antes de la replantación del viñedo, que no volvió a producir hasta 1952. La escasez, sumada a la calidad excepcional de este Pinot Noir —reconocido por sus sabores complejos y su capacidad de envejecimiento—, eleva su valor a niveles estratosféricos.
“El vino más especial del mundo”
La añada de 1945 también tiene un significado histórico. Cosechado al final de la Segunda Guerra Mundial, este vino encapsula un momento de resiliencia y renacimiento global, lo que lo convierte en un artefacto cultural además de enológico. En su momento, Jamie Ritchie, director mundial de vinos de Sotheby’s, lo describió como “la botella de vino más especial del mundo”, destacando la atmósfera “frenética” durante la subasta.
Otro factor clave fue la procedencia impecable de las botellas. Ambas provenían de la colección personal de Robert Drouhin, una figura icónica en Borgoña. Almacenadas en su bodega privada, estas botellas fueron adquiridas directamente de DRC, ya que Maison Joseph Drouhin fue su distribuidor exclusivo entre 1928 y 1964. Esta autenticidad es crucial en un mercado donde las falsificaciones son una amenaza constante.
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El viñedo Romanée-Conti es de apenas 1.8 hectáreas.
Una historia de prestigio
El prestigio de DRC y su viñedo Romanée-Conti, de apenas 1.8 hectáreas, refuerza la exclusividad de este vino. Considerado por muchos como la cúspide de la Borgoña, ha sido descrito como “perfección atemporal” por el escritor gastronómico Richard Olney. Este estatus, combinado con la rareza y calidad, explica su codiciado lugar en el mercado.
El mercado de subastas de vinos raros, dominado por regiones como Borgoña y Burdeos, sigue principios claros: calidad excepcional, prestigio de marca, producción limitada y procedencia confiable. Otros ejemplos de ventas récord incluyen un Screaming Eagle Cabernet Sauvignon 1992 por 500.000 dólares y un Château Mouton-Rothschild 1945 (Jeroboam) por 310.000 dólares. En este exclusivo segmento, las botellas no solo son bebidas, sino inversiones y piezas de colección que conectan a aficionados y coleccionistas globales.