Testaruda, una sidra que hace honor al legado productivo de los Martínez en General Godoy
En el corazón productivo del Alto Valle, Yanina Martínez, transforma tradición familiar y fruta de descarte en una sidra artesanal con identidad propia.
Al transitar la ruta nacional 22 a la altura del departamento General Roca de Río Negro, se disfruta el paisaje productivo repleto de árboles frutales, entre otras plantaciones, junto a los álamos y los canales de riego. Marzo es un mes de mucha intensidad en las chacras del Alto Valle, donde la cosecha de peras y manzanas va llegando a su fin y comienza un nuevo ciclo con la llegada del otoño.
En este lugar y en este contexto, Yanina Martínez recibe a un equipo de +P para charlar sobre su empresa, el legado y su nuevo emprendimiento, que consiste en la elaboración de una nueva sidra a la que llamó Testaruda.
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Variedades seleccionadas: manzanas Gala, Pink Lady y Granny Smith para la sidra Testaruda.
César Izza
Producción y Tradición
Yanina Martínez viene de una familia muy tradicional de descendientes españoles, que se afincaron en la zona de Ingeniero Huergo y General Enrique Godoy. Su padre es Raúl Martínez, dueño de un establecimiento que supo estar dedicado a la producción y empaque de fruta ubicado en el paraje conocido como “Los Tres Puentes”.
Cuando Raúl tomó la decisión de alejarse del negocio, repartió entre sus hijos diferentes partes de la empresa y así nació "Hacienda Martínez", con cada uno a acargo de un salón de empaque. En uno de ellos, donde también funciona el salón de eventos Geoda, Yanina recibe al equipo de +P.
Si bien el traspaso de las empresas a los hijos fue en el 2011, Yanina trabaja con su padre desde los 19 años, una escuela que la marcó para siempre. “Yo me fui a estudiar para contador, pero no aguante, extrañé, y después me gustó más trabajar que estudiar”, admitió en diálogo con este medio.
maspe Sidra la testaruda
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Un viaje y una idea
Entre el trabajo cotidiano y la necesidad de aprovechar toda la fruta disponible, Yanina comenzó un nuevo emprendimiento de elaboración de sidra artesanal bajo la marca Testaruda.
Según nos cuenta, el nombre se le ocurrió “porque siempre me dicen soy porfiada y en este caso a la sidra me costó tanto lograrla, que me pareció un buen nombre para destacar la perseverancia, el seguir un sueño y accionar para que se cumpla” explicó.
La historia nace porque en la zona de General Godoy estaba La Colonia, una planta elaboradora de deshidratados y a ella siempre le entusiasmó la idea de agregar valor; entonces, empezó a averiguar qué podía hacer con la fruta.
“Yo veía que en el galpón de empaque había fruta que estaba buena, que la comías y estaba riquísima, pero no iba en el mercado por diferentes motivos” explicó sobre los comienzos que fueron entre el 2017 y 2018. “Entonces empecé a averiguar, soy pesada cuando me entusiasmo (risas). Yo estaba feliz de demostrar que se puede hacer algo”, contó.
Así fue que comenzó con lo que tenía en ese momento. Luego se incorporó en el asesoramiento el ingeniero Mario Villano, quien le hizo un listado de todo lo que se podía hacer con la fruta de descarte y todo lo que necesitaría para hacerlo.
A todo esto, Yanina hace un viaje familiar a Estados Unidos y en un supermercado vio un porrón de una cerveza argentina de una marca muy conocida que la ayudó a concretar una idea: “La de hacer algo en porrón como la cerveza, que se pueda disfrutar en la playa, por ejemplo, y todo el año. Cuando volví dije" 'Quiero hacer sidra en porrón'”, recordó sobre aquel entonces.
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De la chacra a la botella: el proceso de elaboración artesanal en la planta de Yanina.
César Izza
Las rojas y las verdes
Con la producción ya en marcha, Yanina experimentó con diferentes variedades de manzanas como Pink Lady, Gala y Granny Smith. Esta última fue la que más le gustó “porque era la más dulce, las rojas parecían mas amargas y las verdes las más dulces”, explicó.
El producto en sus dos versiones “Las rojas” y “Las verdes” finalmente fue lanzado en el 2019, elaborado en una planta piloto, envasado en botellas de vidrio de 350 ml con tapa metálica, como las de cerveza.
“Cuando abrió (la planta) luego de la pandemia, había más requisitos, ahí empecé a buscar mas elementos y armé mi planta de elaboración ue ya la tenemos habilitada”, detalló Yanina, que durante la fiesta de la manzana tuvo su primera exposición masiva con su sidra Testaruda.
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l valor de la tierra: aprovechando la cosecha del Alto Valle para crear productos premium.
César Izza
Legado y futuro
Uno de los grandes desafíos que enfrenta Yanina con la producción de sidra, es la capacitación del personal para la elaboración artesanal. “Mi idea es empezar a producir mas y cuidar la calidad, eso es lo que me frena. Tener la gente capacitada, para tener los cuidados que hay que tener”.
Hoy, la venta de sidra Testaruda apunta al mercado premium “Me gusta que sea poco volumen”, dice Yanina, que piensa producir sidra con cuatro bins por día para este año, aunque admite que puede variar según la demanda.
De su padre Raúl aprendió el amor por lo que da la tierra, “y el hecho de aprovechar todo lo que uno tiene, sacarle el jugo a las cosas, eso es lo más importante y lo que más cuesta aplicar. La dedicación que uno tiene que tener… Que si uno no está mirando atento… para mi es un secreto, es un valor agregado”, finaliza la productora rionegrina.