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Cómo se cultivan las trufas en Patagonia: guía paso a paso para principiantes

Suelo, clima, inversión y mercado: todo lo que hay que saber antes de iniciar un cultivo de trufas en la Patagonia según los especialistas del CIEFAP.

El Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) acaba de lanzar un manual donde se indica paso a paso el establecimiento y manejo de las plantaciones del llamado "diamante negro". Se trata de una suerte de abc del cultivo de trufas, que reescribe su manejo en la Patagonia.

El organismo patagónico está conformado, en su mesa de Dirección, por representantes de diferentes estamentos de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además del INTA, Parques Nacionales, la Universidad Nacional de la Patagonia y otros organismos.

Su objetivo es abordar mayormente temas vinculados a la temática forestal, aunque no es lo único a lo que se dedica. Desde la sede central en Esquel, el CIEFAP realiza relevamientos e investigaciones constantes sobre el mundo fungi. De hecho, este mes se celebró por segundo año la Fiesta del Hongo, una propuesta que reunió gastronomía, naturaleza, aprendizaje y producción local.

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Los árboles son el corazón del cultivo: las trufas crecen asociadas a sus raíces en huertos forestales especialmente diseñados.

En el marco de estas investigaciones, un grupo de especialistas del CIEFAP conformado por Carolina Barroetaveña, Miguel Davel, Paula Peris, María Eugenia Salgado Salomón y Belén Pildain elaboraron la publicación "Truficultura en la Patagonia, cultivo paso a paso", un manual digital de descarga gratuita.

Desde +P entrevistamos a la doctora Carolina Barroetaveña, doctora en Biología, investigadora independiente del CONICET y profesora en la carrera de Ingeniería Forestal de la Universidad Nacional de la Patagonia. Barroetaveña también pertenece al área de microbiología y fitopatología del CIEFAP.

- ¿En qué consiste el trabajo con hongos que realizan en el CIEFAP?
- Nosotros trabajamos hace mucho tiempo con el aprovechamiento sostenible de los hongos silvestres de Patagonia, estudiándolos y también poniéndolos en valor como un recurso alimentario, pero también con valor turístico gastronómico. Un producto que se puede aprovechar en temporadas bajas, que es cuando los hongos aparecen en nuestra región. Hay un montón de especies que tienen nuestros bosques que pueden ponerse en valor en una gastronomía más identitaria. Por otro lado, trabajamos en el cultivo de hongos que podemos domesticar y producir en troncos o en bolsas, y hacemos un trabajo fuerte de promoción del cultivo.

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Doctora en Biología e investigadora del CONICET, Carolina Barroetaveña estudia y pone en valor los hongos silvestres de la Patagonia.

- ¿Por qué decidieron sacar este manual de truficultura?
- La truficultura es este otro modelo de producción de hongos comestibles que se hace con huertos forestales, y la trufa es uno de los hongos de más valor. La trufa blanca es más complicada de cultivar, y después está la trufa negra, que es con la que hemos venido trabajando mayormente. Nosotros venimos acompañando el inicio del cultivo desde hace muchos años. Las trufas se dan naturalmente en los bosques mediterráneos, en Italia, en Francia, en España y, con los años, se ha ido desarrollando el proceso de cultivo a través de un huerto forestal: las trufas se cultivan con árboles y crecen asociadas a sus raíces.

- ¿Es muy complejo obtener trufas?
- Aparte de ser un trabajo a largo plazo, requiere manejo como cualquier cultivo; no es solamente plantar los árboles y esperar. Sino que hay que hacerlo activamente, desde la producción del plantín hasta el momento de producción, que es entre 5 o 6 años después de haber hecho la plantación. Requiere una inversión y luego unos manejos que siempre tienen que estar adaptados a las realidades de cada nuevo lugar: las cuestiones climáticas, las plagas y el pH del suelo, que a veces no tenemos los suelos calcáreos de pH 8 y pico que tienen las zonas mediterráneas donde crece naturalmente. Nosotros tenemos otros desafíos en Patagonia, como el viento, lo que se vincula con el riego. Son un montón de cosas que hay que considerar, entonces lo que nosotros hicimos fue un manual adaptado a la Patagonia.

- ¿Qué condiciones se deben dar para lograr las trufas?
- Lo que queríamos era supervisar el procedimiento. Esto lo hicimos en el marco de un proceso internacional donde participamos los últimos 4 años, en estrecha colaboración con colegas muy expertos en el cultivo de trufa en España, quienes participaron también de la revisión. Son 5 años con suerte. Si todo va súper bien; si no, puede ser un poco más. Por eso nos importaba la circulación del manual, porque hay temas de manejo y de conducción del cultivo que son cruciales; si no, es una inversión muy grande que se malogra. En líneas generales, tenemos que tener un suelo aireado. Los suelos que se anegan no son los suelos propicios. El pH debe ser de arriba de 7,5; si no lo tenés, hay que hacer encalado. Después hay que ir pensando en tener un perro trufero: si querés buscar tus trufas, tenés que ir a entrenar a un perro, porque es el compañero número uno de la actividad, el que va a detectar las trufas que crecen enterradas.

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Un producto de altísimo valor que crece bajo tierra y llega fresco a Europa y Asia cuando allí ya no hay temporada.

- ¿Cuáles son los lugares que más potencial tienen para este cultivo?
- Nosotros tenemos un mapa en el manual. Las zonas donde no hay temperaturas muy bajas en invierno son las preferibles, ya que las bajas temperaturas pueden matar muchas raíces; a veces el árbol sobrevive, pero luego no tenés producción. Los calores súper extremos en el verano también son perjudiciales.

- ¿Es la truficultura realmente una alternativa productiva en Patagonia que pueda darse en gran escala?
- Sí, claro. Eso está también detallado en el manual, pero tenés que pensar en 5 hectáreas para poder hacer algo a nivel exportación. Los pequeños productores se juntan y buscan los mercados de manera conjunta. Es un producto bastante nuevo en Argentina. Supongo que va a crecer en tanto se vaya conociendo y haya más demanda. Nosotros tenemos, como Australia —que es otro productor y exportador de trufa—, la opción de producir a contra temporada de Europa y de Estados Unidos, que es otro consumidor. Entonces podemos llegar con el producto fresco a esos mercados cuando ya no hay trufa en Europa o en Asia.

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El manual Truficultura en la Patagonia está disponible en PDF para descarga de manera gratuita, junto a otros manuales sobre hongos comestibles, en el portal ciefap.org.ar. Se trata de una guía clave para quienes quieran iniciarse en una producción que combina conocimiento científico, manejo forestal y una creciente demanda internacional.
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