El campo argentino vuelve a liderar: podría generar más de U$S 60.000 millones este año
Con una cosecha que podría superar las 155 millones de toneladas, el agro vuelve a consolidarse como el principal generador de divisas del país.
Con más de U$S 51.000 millones en exportaciones el año pasado, el campo junto al sector agroindustrial sigue consolidando su posición como primer generador de divisas del país. El fuerte componente socioeconómico que ostenta, a su vez, por su distribución en todo el país, comienza a “despertar” a los sectores políticos que, en general, tendieron a considerar que “el campo” está lejos, son pocos y, además, desconectados.
Sin embargo, la fuerza de la tecnología que sigue adoptando, y que lo convierte en uno de los sectores más avanzados en la materia, así como el paulatino efecto de 2008, cuando el intento de imposición de la Resolución 125 (de retenciones móviles) no solo jaqueó al gobierno de la Administración Kirchner, sino que puso en vilo también a los legisladores, que recién ahí pudieron comprobar el peso y la fuerza que se pueden sumar desde cada rincón del territorio (tanto a favor como en contra). Fue tan así que ni los camioneros de Moyano lograron quebrar los cortes de rutas ruralistas que se extendieron por cuatro meses, hasta lograr el rechazo de aquel proyecto de ley presentado por el entonces ministro de Economía de Cristina Fernández, Martín Lousteau.
Y, aunque eso es ya historia antigua, fue el principio de un cambio que todavía dista de completarse y en el que recién están saliendo a la luz las posibilidades y potencialidades de la producción agropecuaria.
De hecho, según un análisis realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, siete de los diez principales complejos exportadores corresponden a este sector, con la cadena sojera a la cabeza, que el año pasado superó los U$S 21.000 millones de exportaciones (a pesar de la caída relativa de la producción y de los precios).
El peso económico del agro en la actualidad
No sorprende, entonces, que las principales licitaciones públicas hoy ya en marcha tengan que ver con el rubro, desde la estratégica Hidrovía hasta los FFCC de carga (Belgrano, San Martín y Urquiza), o los más de 9.000 km de rutas que se están concesionando en el primer tramo.
Sin duda, el estancamiento fue mucho. Fue casi un cuarto de siglo que recién ahora comienza a “despertar” y, aunque fueron varios los escollos que se removieron, los impuestos que se sacaron, las retenciones que se bajaron (aunque todavía quedan, especialmente en la soja), el “campo” no estuvo entre los más beneficiados con reintegros o un RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), como recibió la energía, o tipos de cambio positivos (con reintegros), como otras áreas.
También hay que recordar que durante estas dos décadas y media, el sector perdió el equivalente al rodeo vacuno uruguayo (más de 11 millones de cabezas), que aún no se recupera totalmente, y al menos 10 millones de tn de soja por año, debido a las políticas que desincentivaron la actividad.
Lo más importante es que en ese lapso el “aporte” por retenciones está superando holgadamente los U$S 180.000 millones (!!).
Ahora, sin embargo, y a pesar de las limitaciones financieras que subsisten, la flojedad de los precios internacionales apenas arrastrados por el rush alcista del petróleo debido a la guerra, y el clima variable, la producción está creciendo y es probable que la cosecha que se terminará de levantar en mayo, si el clima lo permite, sea récord, con más de 155 millones de tn y un aporte, solo por granos, que puede rondar los U$S 38-40.000 millones (el petróleo y la petroquímica exportaron U$S 11.000 millones el año pasado), casi la mitad de lo que se vendió al exterior por la cadena de la soja.
Perspectivas y dinámica para los próximos meses
Pero no se trata solamente de la balanza comercial, que de por sí es muy importante, sino también de todo el resto de actividades conexas que hacen al movimiento económico global. De hecho, tanto el IACA (Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria) como el ICA-ARG (Índice Compuesto de la Actividad Económica Argentina), ambos de la Bolsa de Rosario (este último en conjunto con la Bolsa de Santa Fe), muestran las diferencias marcadas entre rubros que viene liderando el agro, que registra variaciones positivas en los últimos meses, tendencia que probablemente se va a acentuar cuando se conozcan los números de marzo, debido al avance de la cosecha gruesa.
trigo cosecha-espiga
Tras años de estancamiento, el sector muestra señales de recuperación con más producción, actividad y generación de dólares.
De hecho, en el primer caso (IACA), el avance de febrero fue de +15,8 % respecto a febrero del ’25; mientras que el segundo indicador (ICA-ARG) mostró 1 % de retroceso en el mismo lapso, con un comportamiento heterogéneo entre sectores. Según las entidades, “entre los factores positivos se destaca la persistente mejora del sector agrícola, que en febrero registró un aumento mensual del 1,7 % y se ubicó 28,2 % por encima del nivel observado un año atrás”, mientras que la producción industrial mostró una leve mejora (+0,5), aunque “continúa en terreno negativo, con una caída del 3,1 % respecto de febrero de 2025”, y también la construcción volvió a retroceder, mientras que “las ventas minoristas tuvieron una nueva caída mensual del 0,5 % y acumulan un deterioro interanual del 8,3 %”, señalaban las Bolsas en el informe del segundo mes del año.
Ahora los analistas y el Gobierno (especialmente el Ministerio de Economía) tienen los ojos puestos en la evolución de los próximos meses. Por un lado, por la suba en las cotizaciones de las exportaciones de energía, pero también por los aumentos ligados a mayores costos de transporte que caen en cascada, impactando en la inflación.
En cuanto al sector agroindustrial, seguirá la tendencia creciente por la fuerte actividad económica que genera la cosecha gruesa, especialmente del maíz y de la soja, que recién está comenzando. Y tanto es así que, según la Secretaría de Agricultura, este mes de marzo pasado, solo de maíz, las “declaraciones de embarque alcanzaron un nuevo récord histórico, totalizando 6.837.585 toneladas”. “El volumen registrado no solo marca un fuerte crecimiento interanual de 134 % respecto de marzo de 2025, sino que también supera en 45 % el máximo previo alcanzado en 2022 (4.725.788 toneladas) y se ubica un 75 % por encima del promedio de los últimos años para este mes”, agregaron.
De tal forma, con un trigo que fue récord, igual que lo será el girasol y, probablemente, también el maíz con las 60 millones de tn, se puede prever que el total agrícola supere las 155 millones de tn y que las exportaciones totales de la agroindustria (con carnes, leche, madera, huevos, etc.) alcancen otra vez la pole position, con un ingreso de divisas de unos U$S 60.000 millones, a pesar de que, por ahora, los granos no están en sus mejores valores, lo que sí ocurre con las proteínas, especialmente la carne vacuna y ovina.
Así, el ranking por complejos exportadores se mantendría en el mismo orden que el elaborado por la Bolsa de Rosario para el ’25, con el complejo sojero en 1.º lugar (U$S 21.441 millones); el petrolero-petroquímico, 2.º (U$S 11.495 millones); el automotriz, 3.º (U$S 7.874 millones); el complejo maíz, 4.º (U$S 6.658 millones); el oro y la plata, 5.º (U$S 4.878 millones); el complejo carne y cueros bovinos, 6.º (U$S 4.772 millones); el complejo trigo, 7.º (U$S 3.608 millones); el complejo girasol, 8.º (U$S 2.271 millones); el complejo pesquero, 9.º (U$S 1.998 millones), y el complejo lácteo, 10.º (U$S 1.496 millones).
El orden sería el mismo, pero todo un escalón más arriba en el caso de petróleo, automotriz, oro y plata, en general, por subas de cotizaciones; mientras que en la agroindustria, por aumento de volúmenes.