El gas de Vaca Muerta redefine la relación entre la Patagonia energética y el agro de Argentina.
¿Puede el gas patagónico bajar el costo de fertilizar en la Pampa? Vaca Muerta se perfila como la solución.
La crisis internacional de fertilizantes que estalló en febrero de 2026, producto del conflicto en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz, puso en el centro de la escena a una región que hasta ahora parecía ajena al debate agrícola: la Patagonia argentina. Aquí, en la Cuenca Neuquina, se concentra el gas de Vaca Muerta, el recurso que hoy sostiene la principal apuesta del país para reducir su dependencia de la urea importada.
Según el consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño, ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, el escenario internacional le hizo caer en la cuenta al mundo de cuánto depende su agricultura de la urea. Para Argentina, sostuvo, el momento aparece con los planetas perfectamente alineados, porque el país cuenta con Vaca Muerta avanzando fuertemente y con una muy buena oferta de gas.
El punto donde ese gas se transforma en fertilizante está apenas fuera de los límites políticos de la Patagonia, pero funciona como su extensión industrial natural. El 8 de septiembre el Gobierno nacional aprobó el ingreso al RIGI del proyecto de Pampa Energía en el Puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca, calificado como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo. La inversión asciende a USD 2.693 millones y contempla una planta con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales de urea, con puesta en marcha prevista para fines de 2029. Su ubicación no es casual: la cercanía a gasoductos que conectan directamente con Vaca Muerta permitirá eficiencia operativa y competitividad de costos.
Tal como trascendió, la inversión se ejecuta en dos etapas. La primera, hasta diciembre de 2027, demanda USD 1.105 millones, destinados principalmente a ingeniería y adquisición de equipos. La segunda requiere otros USD 1.588 millones. Según estimaciones de la compañía, el complejo podría generar unos USD 1.000 millones anuales en divisas entre sustitución de importaciones y exportaciones, con Brasil como principal mercado de destino.
A este proyecto se suma la iniciativa de Profertil, sociedad de YPF y Nutrien, para duplicar su producción hasta 2,6 millones de toneladas anuales, con una inversión estimada de USD 1.500 millones. Preciado Patiño planteó que, entre ambos proyectos, la producción nacional podría pasar de 1.300.000 a 4.700.000 toneladas, un salto que trasladaría la formación del precio de la urea desde la actual paridad de importación hacia una paridad de exportación.
Esa transformación tiene origen patagónico. El gas de Vaca Muerta, que hoy compite por espacio entre la matriz energética doméstica y las exportaciones, pasaría a sostener también una cadena industrial capaz de abastecer al agro argentino y de mejorar la relación entre el precio de la urea y el de los granos. Según el consultor, esa mejora permitiría al productor aplicar mayores dosis de nitrógeno gracias a una rentabilidad de fertilización más favorable, con consecuencias directas sobre la producción de trigo, cebada y maíz.
FUENTE: Redacción +P
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