La planta de Pampa Energía ocupará 80 hectareas dentro del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, en Ingeniero White.
Bahía Blanca, la puerta de salida del gas patagónico
El punto donde ese gas se transforma en fertilizante está apenas fuera de los límites políticos de la Patagonia, pero funciona como su extensión industrial natural. El 8 de septiembre el Gobierno nacional aprobó el ingreso al RIGI del proyecto de Pampa Energía en el Puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca, calificado como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo. La inversión asciende a USD 2.693 millones y contempla una planta con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales de urea, con puesta en marcha prevista para fines de 2029. Su ubicación no es casual: la cercanía a gasoductos que conectan directamente con Vaca Muerta permitirá eficiencia operativa y competitividad de costos.
Tal como trascendió, la inversión se ejecuta en dos etapas. La primera, hasta diciembre de 2027, demanda USD 1.105 millones, destinados principalmente a ingeniería y adquisición de equipos. La segunda requiere otros USD 1.588 millones. Según estimaciones de la compañía, el complejo podría generar unos USD 1.000 millones anuales en divisas entre sustitución de importaciones y exportaciones, con Brasil como principal mercado de destino.
Profertil, sociedad de YPF y Nutrien, duplicará su producción hasta 2,6 millones de toneladas anuales.
Un cambio en la lógica de precios que nace en el sur
A este proyecto se suma la iniciativa de Profertil, sociedad de YPF y Nutrien, para duplicar su producción hasta 2,6 millones de toneladas anuales, con una inversión estimada de USD 1.500 millones. Preciado Patiño planteó que, entre ambos proyectos, la producción nacional podría pasar de 1.300.000 a 4.700.000 toneladas, un salto que trasladaría la formación del precio de la urea desde la actual paridad de importación hacia una paridad de exportación.
Esa transformación tiene origen patagónico. El gas de Vaca Muerta, que hoy compite por espacio entre la matriz energética doméstica y las exportaciones, pasaría a sostener también una cadena industrial capaz de abastecer al agro argentino y de mejorar la relación entre el precio de la urea y el de los granos. Según el consultor, esa mejora permitiría al productor aplicar mayores dosis de nitrógeno gracias a una rentabilidad de fertilización más favorable, con consecuencias directas sobre la producción de trigo, cebada y maíz.
FUENTE: Redacción +P