Ante el riesgo de escasez, numerosos actores del mercado optaron por asegurar inventarios, lo que provocó una fuerte presión sobre la demanda y llevó las cotizaciones a niveles inéditos. Sin embargo, una vez disipados los temores más inmediatos y normalizada la disponibilidad del producto, el escenario comenzó a cambiar rápidamente.
De máximos históricos a una rápida corrección
La evolución de los precios refleja claramente la magnitud del ajuste. En junio de 2025, la urea se comercializaba en niveles relativamente estables, con un promedio cercano a los 420 dólares por tonelada CFR. No obstante, durante abril y mayo de 2026 se produjo una escalada sin precedentes que llevó las cotizaciones hasta rangos de entre 850 y 870 dólares por tonelada CFR en Argentina, mientras que en Brasil alcanzaron aproximadamente los 760 dólares por tonelada.
La situación comenzó a revertirse durante junio de este año. Actualmente, los precios se ubican entre 590 y 600 dólares por tonelada en el mercado argentino y entre 530 y 550 dólares en Brasil. En otros países de América Latina, como Perú, Colombia, Ecuador y Guatemala, los valores de importación oscilan entre 520 y 650 dólares por tonelada, dependiendo de factores como la logística, el origen del producto y las condiciones específicas de cada operación comercial.
Esta corrección representa una reducción superior a los 260 dólares por tonelada en Argentina y de más de 200 dólares en varios mercados de la región, una magnitud poco frecuente en un período tan corto.
Cambio de expectativas y demanda más moderada
Los analistas atribuyen la presión bajista principalmente a un cambio en las expectativas de los participantes del mercado. Una vez descartado el escenario de escasez que había alimentado las compras de emergencia, las operaciones volvieron a estar determinadas por la demanda real del sector agrícola.
Sin embargo, dicha demanda se ha mostrado más débil de lo que muchos proveedores anticipaban. Frente a una oferta más abundante y a un menor ritmo de compras, productores, distribuidores e importadores han adoptado una actitud más cautelosa.
maiz tapa
La caída representa un alivio parcial para los productores, aunque los precios continúan entre un 25% y un 40% por encima de los registrados hace un año.
Muchos compradores han decidido postergar nuevas adquisiciones en espera de que la tendencia descendente continúe durante las próximas semanas. Esta estrategia ha obligado a los proveedores a intensificar la competencia mediante descuentos y ofertas comerciales más agresivas para concretar ventas y reducir inventarios.
Alivio parcial para el campo
A pesar del importante retroceso registrado en los precios, los especialistas advierten que el panorama todavía está lejos de considerarse completamente favorable para los productores agrícolas de América Latina.
Marcafab señala que las cotizaciones actuales continúan entre un 25% y un 40% por encima de los niveles observados en junio de 2025. Esto significa que, aunque los costos de fertilización han disminuido respecto de los máximos alcanzados este año, siguen representando una carga significativa para numerosas actividades agropecuarias.
Los cultivos más dependientes del uso intensivo de urea, como el café, el cacao, el maíz, el arroz y la caña de azúcar, continuarán enfrentando costos de producción elevados durante las próximas campañas. Esta situación podría afectar la rentabilidad de miles de productores en la región, especialmente en un contexto de márgenes ajustados y mercados internacionales cada vez más competitivos.
La evolución de las próximas semanas será determinante para establecer si la corrección actual se consolida o si el mercado encuentra un nuevo punto de equilibrio. Por ahora, la tendencia predominante es bajista, impulsada por una mayor disponibilidad de producto y una demanda que avanza con cautela, dejando atrás el clima de incertidumbre que dominó el comercio mundial de fertilizantes durante los primeros meses de 2026.
FUENTE: Agencia agraria de noticias con aportes de Redacción +P.