Maersk advierte disrupciones logísticas en Asia-Pacífico por tensiones geopolíticas globales
El informe de Maersk señala que la región enfrenta reconfiguración de rutas marítimas, incertidumbre operativa y presión en las cadenas de suministro globales.
La región Asia-Pacífico continúa enfrentando un escenario logístico altamente desafiante, marcado por la persistencia de tensiones geopolíticas, la reconfiguración de rutas marítimas y una creciente necesidad de flexibilidad operativa en las cadenas de suministro globales. Así lo señala el más reciente informe Market Update Asia-Pacific de la compañía naviera Maersk, correspondiente a mayo de 2026, donde se advierte que el comercio internacional atraviesa una etapa de incertidumbre estructural que obliga a las empresas a adaptarse de manera permanente.
El documento sostiene que el principal factor de presión continúa siendo la situación en Medio Oriente, cuyos efectos siguen alterando el normal funcionamiento de los corredores marítimos internacionales. Según la naviera, las modificaciones en rutas oceánicas, los desvíos de embarcaciones y la volatilidad en zonas estratégicas han generado impactos directos sobre los tiempos de tránsito, la planificación logística y la disponibilidad de capacidad en distintas rutas comerciales.
En este contexto, la firma destaca que la industria marítima mundial opera actualmente bajo un esquema donde la capacidad de adaptación se ha convertido en un elemento crítico para mantener la continuidad de los flujos de carga. La estabilidad que históricamente caracterizaba a las rutas tradicionales se ha visto debilitada por factores externos que hoy forman parte permanente del entorno operativo.
De acuerdo con el análisis de Maersk, las empresas vinculadas al comercio exterior enfrentan mayores desafíos para coordinar inventarios, gestionar itinerarios y responder a cambios repentinos en la operación marítima global. Esto ha obligado a importadores, exportadores y operadores logísticos a desarrollar estrategias más dinámicas, incorporando alternativas de transporte, diversificación de rutas y modelos de abastecimiento más flexibles.
El comercio intraasiático emerge como factor de resiliencia
Pese a este complejo panorama, el informe identifica al comercio intraasiático como uno de los principales factores de resiliencia dentro del sistema logístico regional. La creciente integración comercial entre países del sudeste asiático, India y China ha permitido sostener niveles relativamente sólidos de actividad económica y movimiento de carga, incluso en medio de la volatilidad internacional.
La naviera explica que este dinamismo responde, en parte, a la diversificación de los centros productivos y a la consolidación de nuevas redes regionales de abastecimiento. En los últimos años, muchas compañías han optado por distribuir su producción en distintos países asiáticos para reducir riesgos operativos y disminuir la dependencia de rutas o mercados específicos.
Sin embargo, Maersk advierte que el fortalecimiento del comercio regional no logra compensar completamente las tensiones que afectan a las rutas de largo recorrido, especialmente aquellas vinculadas a conexiones intercontinentales. La incertidumbre geopolítica sigue condicionando la planificación de mediano y largo plazo de las cadenas de suministro internacionales.
Flexibilidad y adaptación, claves para enfrentar la incertidumbre
El informe también aborda el escenario del transporte aéreo, donde las condiciones operativas se han vuelto más complejas debido a ajustes en espacios aéreos y modificaciones de rutas internacionales. Estas alteraciones han provocado mayores tiempos de tránsito y una menor previsibilidad en determinados corredores comerciales, afectando especialmente a las cargas de alto valor o sensibles a los tiempos de entrega.
En paralelo, el documento señala que la logística terrestre o inland dentro de Asia-Pacífico enfrenta presiones adicionales relacionadas con costos de combustible, limitaciones de infraestructura y mayores exigencias de coordinación multimodal. Según Maersk, estos factores refuerzan la necesidad de integrar de forma más eficiente los distintos modos de transporte para evitar interrupciones y mantener la competitividad logística.
La compañía remarca que la coordinación entre transporte marítimo, aéreo y terrestre será cada vez más determinante para garantizar cadenas de suministro resilientes. En un escenario de disrupciones recurrentes, las empresas ya no solo deben priorizar costos y eficiencia, sino también capacidad de reacción y flexibilidad operativa.
Otro de los puntos destacados por el reporte es que la volatilidad global ya no puede considerarse un fenómeno temporal. Por el contrario, la naviera sostiene que las disrupciones externas se han convertido en un componente estructural del comercio internacional, obligando a redefinir estrategias logísticas en múltiples industrias.
En ese sentido, Maersk proyecta que Asia-Pacífico continuará desempeñando un rol central dentro del comercio mundial debido a su capacidad productiva, volumen de consumo y relevancia estratégica en las cadenas globales de suministro. No obstante, ese liderazgo estará cada vez más condicionado por la capacidad de adaptación de los actores logísticos frente a escenarios de incertidumbre permanente.
El análisis concluye que el futuro del comercio internacional dependerá en gran medida de la habilidad de las empresas para operar en entornos cambiantes, diversificar rutas y fortalecer modelos logísticos más ágiles. Para la naviera danesa, la flexibilidad dejó de ser una ventaja competitiva y pasó a convertirse en una condición indispensable para sostener la continuidad operativa en un sistema logístico global cada vez más expuesto a factores geopolíticos y económicos impredecibles.
FUENTE: Frutas de chile con aportes de Redacción +P.
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