Patagonia

Crisis ovina en la Patagonia por el scrapie: Brasil aún no reabre las importaciones

Tras la detección de casos de scrapie en la Argentina, frigoríficos patagónicos advierten saturación operativa por la demora de Brasil en reabrir las importaciones de carne ovina.

La detección de los primeros casos de scrapie clásico en la Argentina desató una crisis sanitaria y comercial que golpea de lleno a la cadena ovina patagónica. A un mes de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmara la presencia de la enfermedad en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos, los frigoríficos del sur del país enfrentan un escenario de saturación operativa, trabas exportadoras y creciente incertidumbre por la demora en la reapertura de mercados clave.

Aunque en las últimas horas se logró destrabar la exportación de carne ovina hacia Túnez, el alivio es parcial. Brasil, el segundo destino en importancia para las exportaciones ovinas argentinas detrás de la Unión Europea, todavía mantiene restricciones que afectan severamente la operatoria de las plantas frigoríficas de la Patagonia.

El scrapie clásico es una enfermedad neurodegenerativa, mortal y altamente sensible desde el punto de vista sanitario, que afecta a ovinos y caprinos. Hasta ahora, la Argentina mantenía el estatus de país libre de esta patología, condición que facilitaba el acceso a mercados internacionales bajo estrictos protocolos sanitarios. La aparición de los primeros casos alteró de inmediato esa situación y obligó al Gobierno nacional a renegociar acuerdos bilaterales mercado por mercado.

La consecuencia fue inmediata: múltiples destinos suspendieron o revisaron sus condiciones de importación para productos ovinos argentinos. A partir de entonces, comenzó un complejo proceso administrativo para la emisión de nuevos certificados sanitarios específicos para cada país, una tarea que involucra no solo al SENASA, sino también a organismos técnicos y sanitarios extranjeros.

Túnez reabrió, pero Brasil sigue trabado

En ese contexto, el director ejecutivo de la Cámara de Frigoríficos Ovinos y Bovinos de la Patagonia (Cafropat), Juan Uccelli, describió un panorama de extrema complejidad para el sector. La entidad representa a plantas responsables del 70% de la faena ovina de la región y advierte que la situación actual está llevando al límite la capacidad logística de almacenamiento.

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La crisis sanitaria por el scrapie afecta a toda la cadena ovina patagónica, con exportaciones frenadas, cámaras saturadas y preocupación por Brasil.

La crisis sanitaria por el scrapie afecta a toda la cadena ovina patagónica, con exportaciones frenadas, cámaras saturadas y preocupación por Brasil.

“Hoy Túnez ya está abierto, solo restringieron la compra a la zona donde aparecieron los problemas en el norte del país. Son trámites engorrosos; el SENASA puso la mejor buena voluntad, pero pasan por muchas manos y por eso se pierde mucho tiempo”, señaló Uccelli.

La reapertura del mercado tunecino, concretada el viernes pasado, permitió recuperar parcialmente el flujo exportador, aunque bajo nuevas restricciones geográficas. Sin embargo, el problema más urgente sigue siendo Brasil. Según explicó el directivo, las negociaciones técnicas estarían prácticamente concluidas desde hace dos semanas, pero la habilitación formal todavía no llega.

“Con Brasil sabemos que está casi todo acordado. SENASA hizo todo y su equipo técnico tiene la mejor voluntad, pero aún no se destraba”, afirmó.

Frigoríficos al límite y cámaras saturadas

La demora generó un fuerte cuello de botella en la cadena productiva. Muchas plantas frigoríficas se vieron obligadas a mantener toneladas de carne almacenadas en cámaras de frío, cuya capacidad ya se encuentra prácticamente agotada. En algunos casos, incluso, hubo que retirar cargamentos listos para exportación y trasladarlos nuevamente hacia el sur.

El impacto fue especialmente crítico porque la crisis sanitaria coincidió con un período clave de entregas comerciales. “Fue justo en el momento de entrega importante de mercadería que vino el freno y nos encontramos que toda la secuencia que teníamos prevista se frenó. En algunos casos hubo que bajar la carga y traerla para el sur. Se siguió faenando hasta donde se pudo; ahora ya se está al límite. Es urgente descomprimir”, advirtió Uccelli.

La paradoja es evidente: la Patagonia no registra casos de scrapie y, sin embargo, es la región más perjudicada por las consecuencias comerciales derivadas de la pérdida del estatus sanitario nacional. Allí se concentra la mayor parte de la producción y exportación ovina argentina, especialmente destinada a mercados premium.

El problema no afecta únicamente a la carne. Toda la cadena de subproductos ovinos también enfrenta restricciones y revisiones sanitarias, lo que amplifica el impacto económico sobre productores, frigoríficos y exportadores.

El debate por una barrera sanitaria patagónica

En paralelo, crece la preocupación entre los productores respecto de las medidas sanitarias que podrían implementarse para controlar la enfermedad. En el sector temen que la estrategia oficial se limite a herramientas punitivas, como clausuras o sacrificios masivos de animales mediante el denominado “rifle sanitario”. Según advierten, una política de ese tipo podría generar el efecto contrario al buscado, desalentando la denuncia temprana de casos sospechosos y dificultando la erradicación definitiva de la enfermedad.

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La aparición de scrapie obligó a renegociar certificados sanitarios mercado por mercado y provocó demoras que complican al sector ovino exportador.

La aparición de scrapie obligó a renegociar certificados sanitarios mercado por mercado y provocó demoras que complican al sector ovino exportador.

Frente a este escenario, desde Cafropat impulsan nuevamente la idea de reforzar una barrera sanitaria específica para proteger la Patagonia y preservar su perfil exportador. Uccelli sostuvo que resulta indispensable blindar la región sur para sostener la confianza de los mercados internacionales y diferenciar sanitariamente a la principal zona productora del país.

“Soy de los que creen e insisten en reflotar la idea de una barrera sanitaria, teniendo en cuenta que la producción y la exportación están en la Patagonia. Es lo que se debería defender”, remarcó.

Mientras tanto, la presión sobre la industria frigorífica continúa creciendo. Cada día sin una resolución definitiva con Brasil implica más mercadería retenida, mayores costos operativos y menor capacidad de respuesta ante una demanda internacional que, pese a las restricciones sanitarias, sigue activa.

El desafío para las autoridades sanitarias será ahora acelerar las negociaciones internacionales y recuperar la confianza de los compradores externos antes de que la situación derive en pérdidas económicas más profundas para una actividad estratégica de las economías regionales patagónicas.

FUENTE: La Nación con aportes de Redacción +P.

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