El presidente de esa organización, Sebastián Hernández, ya le comunicó su idea a la titular del SENASA, María Beatriz “Pilu” Giraudo: replicar el modelo del programa de control de la Mosca de los Frutos.
Un nuevo programa regional de control
La carpocapsa —la principal plaga de manzanos y perales de la región— vuelve así al centro de la agenda frutícola, pero esta vez con la intención declarada de no repetir respuestas aisladas. El presidente de la Federación, Sebastián Hernández, precisó que el trabajo apunta a relanzar el histórico Programa de Supresión de Carpocapsa, actualizado con nuevas tecnologías y adaptado a la realidad productiva actual, con el objetivo de conformar bloques sanitarios que permitan sostener mercados como Brasil.
El control de esta plaga es clave para poder mantener los mercados externos abiertos.
El nuevo esquema no se limitará a la carpocapsa. Según Hernández, incorporará estrategias contra plagas secundarias como el psílido y el piojo de San José, en momentos en que destinos como Estados Unidos exigen estándares sanitarios más altos y rechazan partidas con presencia de determinadas plagas.
Chacras abandonadas y exigencias sanitarias
Uno de los ejes centrales del proyecto pasa por las chacras abandonadas, señaladas como foco permanente de problemas sanitarios.
El SENASA habilitará un sistema para que productores y vecinos puedan denunciar estos casos; luego, equipos técnicos evaluarán cada situación y ofrecerán alternativas como la erradicación gratuita de los montes frutales o la reconversión hacia cultivos como alfalfa o maíz, para evitar que esas tierras queden improductivas.
Desde la Federación remarcaron que la sanidad es la llave para sostener y ampliar las exportaciones: hoy, la fruta argentina llega a unos 60 mercados internacionales, en un contexto de exigencias cada vez mayores. Hernández sostuvo que reducir costos y trabajar de manera conjunta —entre Estado, organismos técnicos y sector privado— será clave para mantener la competitividad del complejo exportador.
Por ahora, el encuentro dejó un acuerdo institucional más que un plan cerrado: resta definir el alcance concreto del programa y las medidas puntuales que se van a implementar. La conformación de la mesa técnica es, según los propios participantes, un primer paso para ordenar el trabajo y fijar prioridades comunes, con la intención de sostener criterios que trasciendan una temporada puntual.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P.