Con 14 millones de kilos menos en el mercado, la manzana mantiene precios récord
La menor cosecha registrada en Río Negro y Neuquén redujo la oferta disponible en el mercado interno y sostuvo valores históricamente altos. En junio, la manzana promedió $3.982 por kilo y acumuló una suba anual del 67%.
Los precios de la manzana continúan mostrando una marcada firmeza en el mercado interno argentino. Así lo reflejan los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que indican que durante junio de 2026 el valor promedio de la fruta alcanzó los 3.982 pesos por kilo en las góndolas del país. Se trata de un precio elevado en términos nominales que, además, consolida una tendencia alcista observada durante los últimos doce meses.
Según el relevamiento oficial incluido dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la cotización promedio de la manzana registró en junio una variación intermensual de apenas 0,1%, mostrando cierta estabilidad respecto de mayo. Sin embargo, el dato más relevante surge al analizar la evolución anual: el incremento interanual llegó al 67%, muy por encima de la inflación promedio acumulada en el mismo período.
Un año atrás, en junio de 2025, el precio promedio de la manzana se ubicaba en torno a los 2.390 pesos por kilo. Desde entonces, la fruta experimentó una suba de casi 1.600 pesos por kilo, consolidándose como uno de los productos alimenticios con mayor incremento relativo dentro de la canasta de consumo.
La evolución de la manzana resulta especialmente significativa cuando se la compara con el comportamiento general de los precios de la economía. Mientras el IPC nacional acumuló un crecimiento considerable durante los últimos doce meses, el aumento del 67% registrado por la fruta prácticamente duplica la inflación promedio del período.
En términos concretos, esto significa que el precio que paga el consumidor en la góndola por un kilo de manzanas creció más del doble de lo que aumentó el costo de vida general en Argentina durante el último año.
Para los analistas del sector frutícola, este comportamiento refleja una situación particular del mercado de peras y manzanas, donde la oferta disponible ha sufrido una importante reducción producto de la menor cosecha obtenida durante la última campaña en las principales zonas productoras del país.
El análisis en dólares confirma la tendencia
Más allá de los valores expresados en pesos, una de las formas más utilizadas para evaluar la evolución real de los precios consiste en trasladarlos a moneda estadounidense, eliminando parcialmente el efecto inflacionario y permitiendo una comparación más precisa entre distintos períodos.
Bajo esta metodología, el precio promedio de la manzana durante junio de 2026 se ubicó en 2,68 dólares por kilo. El dato no solo resulta elevado, sino que además representa un incremento del 35% respecto del mismo mes de 2025.
Se trata, además, del valor más alto registrado para un mes de junio en al menos las últimas cinco campañas frutícolas, lo que pone en evidencia la fortaleza que han alcanzado los precios internos de la fruta.
La situación adquiere mayor relevancia al observar determinados segmentos de consumo de alto poder adquisitivo. En sectores premium de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del corredor norte del Gran Buenos Aires, donde se concentra buena parte del público ABC1, algunas variedades de manzanas de primera calidad llegaron a comercializarse durante junio a valores cercanos a los 4,50 dólares por kilo.
Este nivel de precios resulta llamativo incluso en términos internacionales. De acuerdo con operadores del mercado, esos valores llegaron a ubicarse cerca del doble de los registrados en algunos mercados del norte de Europa, tradicionalmente caracterizados por altos niveles de consumo y poder adquisitivo.
El fuerte salto de enero marcó el año
El comportamiento de la manzana durante 2026 estuvo marcado por un hecho puntual que terminó condicionando la evolución posterior de los precios.
Durante enero, el valor promedio de la fruta registró una suba intermensual del 18,6%, muy por encima de la inflación de ese mes, que fue del 2,9%. Ese salto respondió principalmente a las expectativas generadas por una cosecha más reducida y a las primeras señales de escasez que comenzaban a percibirse en el mercado.
A partir de febrero, sin embargo, la tendencia comenzó a modificarse. Mientras la inflación mensual continuó avanzando, las variaciones registradas por el precio de la manzana fueron perdiendo intensidad.
De hecho, desde febrero en adelante, los incrementos mensuales informados por el IPC resultaron superiores a las variaciones observadas en la fruta. Esto permitió una relativa estabilización de los valores en góndola, aunque sin revertir los importantes aumentos acumulados durante el inicio del año.
Menos oferta y mejor calidad
Especialistas del sector coinciden en que existen dos factores centrales que explican la firmeza de los precios actuales.
El primero es la menor disponibilidad de fruta en el mercado interno. La caída de la producción registrada durante la última temporada redujo significativamente los volúmenes disponibles para abastecer el consumo nacional.
El segundo factor está relacionado con la calidad. En determinados segmentos comerciales se observa una oferta de fruta de mejor presentación y características superiores, lo que contribuye a elevar los precios promedio registrados por los organismos estadísticos.
La combinación de una menor oferta con una calidad más selectiva ha generado condiciones favorables para sostener los valores en niveles históricamente elevados. Los datos suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirman esta situación.
Durante el primer semestre de 2026 se destinaron al mercado interno poco más de 102.200 toneladas de manzanas. La cifra representa una caída interanual del 12% respecto del mismo período del año anterior.
Asimismo, el volumen comercializado se ubicó un 10% por debajo del promedio registrado durante las últimas cinco campañas, comprendidas entre 2021 y 2025.
La comparación con la temporada pasada resulta aún más contundente. En términos absolutos, ingresaron al mercado doméstico más de 14.000 toneladas menos de manzanas, equivalentes a unos 14 millones de kilos.
Esta disminución responde directamente a la escasa cosecha obtenida durante la campaña actual en las principales regiones productoras del país, especialmente en el Alto Valle y Valle Medio de Río Negro y Neuquén, donde se concentra gran parte de la producción nacional.
La menor disponibilidad de fruta termina generando una presión alcista sobre los precios, fenómeno que se observa claramente en los valores registrados durante los últimos meses.
Stocks bajos y perspectivas firmes
Las proyecciones para el segundo semestre del año indican que difícilmente se produzcan cambios significativos en la tendencia actual. Distintos operadores, empacadores y empresarios consultados por el sector coinciden en que los precios continuarán sostenidos debido a que la oferta seguirá siendo limitada.
A la menor cosecha se suma otro factor clave: los stocks almacenados en las cámaras frigoríficas son considerablemente más bajos que los observados en campañas anteriores.
Esta situación reduce la capacidad de abastecimiento durante los meses venideros y limita la posibilidad de generar una mayor oferta que contribuya a moderar los precios.
Por ese motivo, salvo que ocurra algún hecho extraordinario que altere las condiciones del mercado, la expectativa predominante es que la manzana mantenga valores elevados hasta el final de la temporada comercial.
No obstante, los especialistas advierten que mantener precios altos no depende exclusivamente de la escasez de fruta. En la actualidad existe una amplia oferta de productos alternativos dentro de la canasta de frutas frescas, a lo que se suma el ingreso de frutas importadas con menores restricciones arancelarias.
Este escenario obliga a los operadores del sector a prestar especial atención a la calidad del producto que llega a las góndolas. Los consumidores de mayores ingresos, especialmente aquellos pertenecientes al segmento ABC1, son quienes actualmente están dispuestos a pagar valores que rondan los cuatro dólares por kilo por una manzana premium. Sin embargo, también son los consumidores más exigentes y cuentan con una amplia variedad de alternativas disponibles.
Si la calidad de la fruta local no acompaña los altos precios, existe el riesgo de que estos compradores orienten sus decisiones hacia otras frutas frescas, nacionales o importadas, que satisfagan mejor sus expectativas.
Por ello, los referentes de la actividad consideran que el equilibrio entre oferta limitada y calidad superior será determinante para sostener los actuales niveles de precios.
La campaña 2026 está demostrando que la escasez puede impulsar fuertemente los valores de mercado, pero también deja una enseñanza clara para toda la cadena frutícola: en un contexto de creciente competencia y consumidores cada vez más exigentes, la calidad sigue siendo un factor decisivo para defender el posicionamiento de la manzana argentina y mantener la rentabilidad del negocio en el mercado interno.
FUENTE: Redacción +P con aportes estadísticos del INDEC y el SENASA.
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