La desaparición de Del Monte como comprador principal provocó una situación crítica para los productores de durazno de pulpa adherida, una variedad utilizada principalmente para la elaboración de fruta enlatada. Sin una red de procesamiento capaz de absorber la producción de esta temporada, miles de toneladas de fruta quedaron sin destino antes incluso de iniciar la cosecha.
Intervención federal y medidas de emergencia
Ante la gravedad de la situación, el gobierno federal estadounidense autorizó un paquete de ayuda de hasta 9 millones de dólares a través del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El programa tiene como objetivo financiar la eliminación física de aproximadamente 800 hectáreas de plantaciones de durazno antes del comienzo de la próxima cosecha, prevista para finales de mayo.
Las autoridades agrícolas consideran que retirar parte de la producción es la única alternativa viable para evitar un colapso aún mayor de los precios. Según estimaciones oficiales, si toda la fruta llegara al mercado sin compradores suficientes, el exceso de oferta podría generar pérdidas adicionales cercanas a los 30 millones de dólares en una sola temporada.
La ayuda federal permitirá cubrir parte de los costos asociados a la tala y remoción de los árboles, una tarea compleja y costosa que muchos agricultores no podrían afrontar por cuenta propia. Además, el programa busca dar tiempo a los productores para reconvertir sus tierras hacia otros cultivos más rentables o con mayor demanda en el mercado.
Del Monte
El cierre de plantas de Del Monte Foods provocó una crisis sin precedentes en el Valle Central de California, obligando a agricultores a arrancar miles de hectáreas de durazno por exceso de oferta.
Aunque la empresa Pacific Coast Producers adquirió posteriormente el negocio de fruta enlatada de Del Monte tras una orden judicial, el alivio resultó insuficiente para estabilizar al sector. La compañía compradora solo se comprometió a adquirir unas 24.000 toneladas de fruta, muy por debajo del volumen que tradicionalmente procesaba Del Monte.
Esto deja aproximadamente 50.000 toneladas sin destino comercial, obligando a muchos agricultores a destruir parte de sus cultivos para reducir la oferta y evitar una caída aún más severa de los precios.
Impacto en agricultores y futuro del sector
Legisladores federales advirtieron que la crisis amenaza la supervivencia de las explotaciones agrícolas familiares del Valle Central, una de las regiones agrícolas más importantes de Estados Unidos. Según explicaron, muchas de estas familias no cuentan con respaldo financiero suficiente para absorber la pérdida repentina de 22.000 hectáreas de mercado derivada del cierre de uno de los principales procesadores del país.
El temor de las autoridades es que, sin intervención estatal, numerosas granjas deban cerrar definitivamente, generando un efecto dominó sobre el empleo rural, las economías locales y el sistema alimentario nacional. La situación también evidencia la fragilidad de ciertos sectores agrícolas altamente dependientes de un número reducido de compradores industriales.
Los agricultores afectados deberán completar la eliminación de los árboles antes de septiembre, fecha considerada clave para estabilizar los precios de la próxima temporada. Mientras tanto, muchas comunidades rurales enfrentan un panorama de incertidumbre, desempleo y endeudamiento creciente.
La crisis del durazno en California refleja cómo la caída de una empresa histórica puede desencadenar consecuencias profundas en toda una cadena productiva. Para miles de familias del Valle Central, el cierre de Del Monte no solo representa la pérdida de un comprador, sino el fin de un modelo agrícola construido durante generaciones.
FUENTE: Los Andes con aportes de Redacción +P.