Sobre las críticas sobre el no llamado a elecciones, dijo que “se hacen públicas donde no se tendrían que hacer, porque no se presentó ninguna solicitud dentro de la comisión directiva y lo hace un grupo minúsculo de personas”.
Quienes asomaron como los “díscolos”, son viejos conocidos de la gremial de los productores, como Carlos Carrascós, Carlos Zanardi y Horacio Pierdominici. Son los mismos que lograron reunirse hace unos días con los diputados nacionales de Río Negro y Neuquén, Aníbal Tortoriello y Pablo Cervi.
En declaraciones a Medios del Aire, Hernández aclaró que “este grupo no ha participado en las reuniones de la federación, porque no coinciden con el pensamiento general que hoy tienen las cámaras y la federación sobre el manejo o en el funcionamiento o en la dirección que lleva la gestión actual”.
En cuanto a las elecciones, el dirigente señaló que “hay un atraso y tenemos que llamar”, y el plazo posible es “una vez que se termine el balance”. En el mismo medio, Hernández adelantó que planea presentarse para un nuevo mandato “porque las cámaras me lo piden”.
Todo esto ocurre mientras el consumo de peras experimenta una fuerte caída a nivel mundial y el mercado interno no reacciona, con costos que se comen la rentabilidad.
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Una escena repetida en la crisis de la fruticultura.
¿Y por los municipios cómo andamos?
El presidente de la federación se lamentó porque “ningún intendente” respondió sus notas en las que solicitaba que a los productores no les cobren la tasa de “uso de espacio aéreo”, la que además estaría duplicada porque también la factura la distribuidora eléctrica EDERSA.
En febrero se enviaron notas a todos los municipios de la región algunos pedidos como mejora de la vialidad rural, y eliminación del impuesto al uso aéreo (representa el 6% de la factura). También se solicitó eliminar el 4% de impuesto a los Ingresos Brutos que tiene la energía.
“Esto implica un 10% en la factura por la suma de dos impuestos, que para nosotros son totalmente extorsivos, que son impuestos que no tendrían que estar para la actividad, porque además a las líneas las mantiene Edersa, no los municipios”, explicó Hernández.
Consultado por la actual temporada, el dirigente expuso un panorama similar al que describen sus críticos. Aseguró que “hemos quedado fuera de mercado por altos costos en dólares que estamos teniendo y eso nos impide ser competitivos”.
Asimismo, confirmando lo que dicen los indicadores mundiales, reconoció que “hoy la pera está siendo mala palabra en muchos mercados, además no hay consumo interno”. Aunque los ingresos del sector dependen de las exportaciones, porque “el 70% de la pera se tiene que exportar, y al no ser competitivos, eso nos perjudica”.
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El productor Carlos Carrascos, exponiendo ante los legisladores, en Viedma.
Después de octubre
En buena medida, adjudicó esa falta de competitividad a que “tenemos 196 impuestos sobre nuestra actividad, y es imposible sostener esta situación, que viene de décadas, no es de un gobierno, sino de gobiernos anteriores, y de los anteriores que han venido castigando a las economías regionales”.
Para revertir ese cuadro, “le pedimos al gobierno nacional una reforma tributaria y una reforma laboral para bajar los costos”, y agregó a la luz de las últimas reuniones con representantes del Estado nacional que “nos dijeron que después de octubre esas reformas se van a presentar, pero en este interín que tenemos que afrontar las tareas culturales, mientras los productores están cobrando miseria por la fruta”.
En el primer eslabón de la fruticultura, el 60% del costo es la mano de obra, detalló Hernández: “Cada dos empleados le estás pagando uno al Estado, cuando en Chile cada cinco empleados le pagas uno al Estado. Por eso no hay manera de competir”.