La variable que sí se puede manejar
El punto de partida es evitar más pérdidas en la superficie productiva de la región, y el funcionario neuquino comenzó a analizar el tema diciendo que “el clima no lo podemos manejar, pero sí hay cosas que podemos manejar, como es la urbanización y la tendencia a ir perdiendo superficie productiva”.
Recordó que “desde la provincia de Neuquén, el 1º de marzo se presentó en la Legislatura un proyecto de ley para blindar lo que son los sistemas de riego y drenaje, que son tan importantes para la fruticultura, y que es necesario que, de una vez por todas, y con la sanción de una ley provincial, se logren preservar”, explicó.
La propuesta no plantea frenar el crecimiento de las ciudades, sino ordenarlo. García Rambeaud habló de que la actividad productiva no entre en conflicto con “el sano desarrollo que tiene el Alto Valle, que es la urbanización”, y pidió que ese crecimiento “se dirija para otro sector, de zonas menos productivas, que las tenemos”.
Durante el encuentro, se resaltó la inversión de más de 8.800 millones de pesos destinados a sostener la fruticultura y subsidiar la tarifa energética del sector.
Un mismo blindaje de los dos lados del río
El secretario confirmó que el tema ya está sobre la mesa con Río Negro. “Es algo que hemos hablado con Carlos y con Facundo para que en Río Negro se pueda impulsar algo similar”, dijo.
El objetivo, precisó, es que se proteja la “infraestructura de riego y de drenaje que se pensó hace más de 100 años y que garantiza que esos suelos puedan continuar trabajando”.
La lógica es regional. “Con Río Negro buscamos tener una misma línea y sabemos que los sistemas son muy parecidos. Y la línea política hay que tratar de que sea similar”, sostuvo. “Estamos trabajando para que ese acoplamiento sea pleno”, acotó, replicando la sintonía que existe entre los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck.
8.800 millones para sostener las chacras
El otro eje de su exposición en el lanzamiento de una nueva temporada del programa contra la mosca de los frutos, fue el respaldo económico que se le brindó al sector productivo de Neuquén, y aseguró que “la provincia, en la última temporada, ha invertido más de 8.800 millones de pesos en la fruticultura, en diferentes programas”.
García Rambeaud detalló que el primer aporte se orientó a la energía. La provincia redujo la tarifa “para que el riego y los frigoríficos tengan un costo diferencial en la energía”. Al ser estatal la distribuidora EPEN, ese beneficio implica que el Estado neuquino deja de percibir la tarifa plena.
El segundo es el estímulo a las buenas prácticas. El 21 de septiembre, la provincia hizo la puesta en valor de la ley de premio estímulo “para apoyar el mejoramiento en calidad y la sanidad frutihortícola”. Por esa línea se entregaron 1.200 millones de pesos a los productores que adhirieron.
Trabajo conjunto: Neuquén y Río Negro buscan unificar criterios legislativos para proteger las zonas de riego centenarias del avance inmobiliario.
Se suma el programa de compra de fruta para las escuelas, que apunta a los pequeños productores “para que puedan comercializar directo su producto hacia el Ministerio de Educación, y de ahí hacer el reparto ellos mismos como productores”. Completan el esquema el seguro solidario provincial ante eventos climáticos como el granizo y las líneas de financiamiento.
Sanidad: un estatus que Nación debe cuidar
García Rambeaud también dejó un mensaje hacia el gobierno nacional, al hacer notar que los estándares sanitarios de la Patagonia, tanto vegetales como animales, se lograron con décadas de trabajo.
“Es fundamental que, a la hora de tomar decisiones, el gobierno nacional esté al tanto. Sobre todo, cuando se toman decisiones que pueden generar algún efecto en los mercados y en las economías regionales que tanto protegemos acá en Patagonia”, advirtió.