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Exportaciones de cerezas de EE.UU. a China cayeron 35% en 2025

La temporada de cerezas a China cerró con 8.200 toneladas en exportaciones. Altos aranceles, competencia local y problemas logísticos explican la caída.

Un reciente informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sobre la campaña de exportación de cerezas a China, concluida a finales de agosto, confirma lo que muchos en la industria ya percibían: un mercado desafiante que obligó a redefinir estrategias y replantear prioridades. Aunque las cifras oficiales todavía no se han publicado, estimaciones del sector sitúan los envíos en 8.200 toneladas, equivalentes a apenas el 65% del volumen de 2024. La caída, del 35% interanual, se amplifica al compararse con el promedio de los últimos cinco años, donde la reducción se acerca al 38%. Todo esto en un contexto en el que la cosecha del noroeste de Estados Unidos fue 15% mayor que la del año anterior, lo que resalta la dificultad para colocar producto en el mercado chino.

Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una historia de resiliencia y reposicionamiento estratégico, que va más allá de los problemas coyunturales de 2025. La temporada estuvo atravesada por tres dinámicas principales: barreras comerciales, competencia intensificada y retos logísticos.

Los altos aranceles siguen siendo el principal factor de distorsión. Al reducir la competitividad de la cereza estadounidense frente a otras fuentes de suministro, obligaron a importadores y exportadores a operar con márgenes mínimos. Paradójicamente, la persistencia de los compradores chinos en mantener el producto estadounidense en sus catálogos refleja un valor intangible: la asociación entre cereza de EE.UU. y calidad premium, que todavía no ha sido desplazada por competidores.

La competencia, sin embargo, está en ascenso. El sector productor chino ha demostrado avances notables en calidad y volumen, apoyado en invernaderos que extienden la temporada local y superponen su oferta con la estadounidense. A ello se suman las cerezas canadienses, que, aunque menores en volumen, han encontrado un nicho en el transporte aéreo con fruta fresca y consistente, y la irrupción inesperada de un mercado de lichis excepcionalmente abundante en 2025, que ofreció al consumidor una alternativa directa en la misma ventana comercial.

Logística: el talón de Aquiles

Uno de los puntos críticos de la temporada fue la logística. La dependencia del transporte aéreo respondió a la necesidad de flexibilidad en un entorno incierto, pero incrementó los costos y redujo la rentabilidad. Algunos exportadores directamente evitaron los envíos marítimos, lo que refleja la falta de confianza en la estabilidad del mercado.

El problema se agudizó entre finales de julio y mediados de agosto, cuando una llegada masiva de fruta coincidió con olas de calor y cierres parciales de mercados mayoristas. El resultado fue un deterioro visible en la calidad: sabores atípicos, magulladuras y descomposición. Estos defectos no solo afectaron la percepción del consumidor, sino que también obligaron a los minoristas a reducir precios para evitar pérdidas, generando un círculo vicioso de menor calidad percibida y menor rentabilidad real.

A pesar de todo, el segmento premium se mantuvo firme. El consumidor chino de ingresos medios y altos sigue considerando la cereza estadounidense un producto aspiracional, especialmente en variedades como Chelan, Skeena, Santina, Black Pearl y Regina. La menor aceptación de Lapins y Sweetheart confirma que no todas las variedades gozan del mismo prestigio en este mercado, y que el éxito depende de una combinación de sabor, textura y presentación.

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La oferta exportable de cerezas de EE.UU. mostró una buena calidad.

Los canales de venta también muestran hacia dónde se inclina la demanda. Comercio electrónico, supermercados de alta gama y fruterías especializadas concentran la mayor parte de las compras, reforzando la noción de que la cereza de EE. UU. no compite por precio, sino por posicionamiento y diferenciación.

Perspectivas: más allá de China

La temporada 2025 no solo deja números rojos; también plantea lecciones estratégicas. Exportadores y analistas coinciden en que los desafíos de este año subrayan la urgencia de:

-Estabilizar la calidad de la fruta en destino.

-Optimizar la logística para evitar pérdidas en momentos críticos.

-Diversificar mercados para reducir la dependencia de China.

De hecho, los primeros reportes apuntan a un incremento de envíos hacia Corea del Sur, Taiwán y Vietnam, mercados emergentes que ofrecen oportunidades de crecimiento y menor exposición a los riesgos políticos y comerciales que plantea China.

Aun así, el mercado chino sigue siendo el epicentro del segmento premium en Asia. La clave, señalan expertos, será recalibrar la estrategia estadounidense: mantener la presencia en China como escaparate de calidad, pero al mismo tiempo expandir hacia otros destinos donde la competencia es menos intensa y las condiciones logísticas más predecibles.

En síntesis, la temporada 2025 reafirma una paradoja: aunque las cerezas estadounidenses perdieron volumen en China, su capital de marca en el segmento premium sigue intacto. El desafío ahora es doble: sostener esa reputación en un mercado cada vez más competitivo y, al mismo tiempo, convertir la diversificación en un pilar real de la estrategia exportadora.

Fuente: USDA con aportes de la Redacción +P.