En términos absolutos, la diferencia equivale a cerca de 40 millones de kilos menos de fruta destinados al procesamiento industrial. Se trata de un retroceso importante para un sector que históricamente funciona como receptor de la fruta que no encuentra destino en los mercados de exportación o consumo interno.
Sin embargo, una mirada más amplia permite observar que, pese a la caída respecto del año pasado, el volumen industrializado durante este semestre todavía se ubica cerca de un 3% por encima del promedio registrado en las últimas cinco campañas, comprendidas entre 2021 y 2025. Esto evidencia que, si bien la baja es significativa, los niveles actuales no constituyen un mínimo histórico.
Precisamente, al analizar la evolución de los últimos siete años se observa que el mayor volumen de fruta orientado a la industria durante un primer semestre se registró en 2023, cuando se procesaron más de 366.700 toneladas. En el extremo opuesto aparece la campaña 2022, con poco más de 247.100 toneladas, el nivel más bajo de la serie reciente.
La cosecha más corta explica la caída
Referentes del sector consultados coinciden en que la disminución de fruta destinada a la industria es consecuencia directa de la menor producción obtenida durante la presente temporada.
Las estimaciones privadas indican que la cosecha de peras registró una caída cercana al 20%, mientras que en manzanas las pérdidas fueron aún mayores. En algunas localidades productoras, especialmente en variedades rojas, las mermas superaron el 30%.
Esta situación redujo la disponibilidad total de fruta y terminó afectando a todos los destinos comerciales. En consecuencia, la industria recibió un menor volumen de materia prima para abastecer sus líneas de producción.
Si bien desde el sector reconocen que las estadísticas oficiales pueden presentar algunos desvíos o diferencias respecto de los datos privados, sostienen que el análisis de las tendencias resulta contundente. En ese sentido, los números del primer semestre muestran claramente una menor participación de fruta destinada al procesamiento industrial, en línea con la reducción observada en la cosecha regional.
La pera sigue siendo el principal abastecedor de la industria
Durante las últimas temporadas, la pera se consolidó como la principal fuente de abastecimiento para la industria regional, especialmente para la elaboración de jugos concentrados, pulpas, desecados y otros productos derivados.
Por ese motivo, cualquier variación en la producción de esta especie tiene un impacto inmediato sobre los volúmenes industriales.
Los datos del SENASA muestran que durante el primer semestre de 2025 la industria absorbió unas 194.100 toneladas de pera. Este año, en cambio, el volumen cayó a aproximadamente 174.700 toneladas, lo que implica una reducción cercana a las 20.000 toneladas.
La caída guarda una estrecha relación con la menor cosecha obtenida en los montes frutales de la región. No obstante, al analizar la distribución porcentual de la producción entre los distintos mercados, se observa que la industria mantuvo prácticamente la misma participación relativa.
Durante el primer semestre de 2026, el 50% de la producción de pera tuvo como destino la exportación, el 12% se comercializó en el mercado interno y el 38% restante fue absorbido por la industria.
Curiosamente, durante el mismo período de 2025 la industria también había concentrado el 38% de la producción. Esto significa que, más allá de la reducción en los volúmenes absolutos, la participación industrial dentro de la estructura comercial de la pera se mantuvo estable. En otras palabras, la industria procesó menos fruta porque hubo menos fruta disponible en general, no porque haya perdido participación frente a otros mercados.
La manzana también muestra una menor presencia industrial
La situación en el complejo manzanero presenta características similares. Los datos oficiales muestran una reducción cercana a las 20.000 toneladas destinadas a la industria respecto de los niveles registrados durante el primer semestre del año pasado.
Aun así, el procesamiento industrial continúa siendo el principal destino comercial de la manzana regional.
Según las estadísticas disponibles hasta el cierre del 30 de junio, el 51% de la producción de manzana fue orientado a la industria, mientras que el mercado interno absorbió el 38% y la exportación representó el 11%.
La comparación con el primer semestre de 2025 muestra diferencias relativamente moderadas en términos de participación. En aquel período, la exportación había representado el 15% de los envíos, el mercado interno absorbió el 36% y la industria concentró el 49%.
En números absolutos, la industria recibió este año unas 138.500 toneladas de manzana, un volumen inferior al registrado en la campaña anterior, aunque manteniendo su rol central dentro de la cadena comercial.
La elevada participación industrial responde a una realidad estructural del negocio manzanero regional: una parte importante de la producción no alcanza los estándares de calidad requeridos por los mercados de exportación o consumo en fresco, por lo que termina siendo destinada al procesamiento.
Un escenario que no cambiará en la segunda mitad del año
Las perspectivas para los próximos meses indican que la tendencia observada durante el primer semestre difícilmente se modifique.
Tanto empresarios como técnicos del sector consideran que la menor disponibilidad de fruta continuará condicionando el abastecimiento industrial durante el resto de la campaña. Por lo tanto, se espera que los porcentajes y volúmenes actuales se mantengan relativamente estables hasta el cierre del año.
Las causas de esta situación se encuentran principalmente en los fenómenos climáticos que afectaron a la fruticultura regional durante la etapa productiva.
La menor cosecha provocada por heladas tardías y episodios de granizo redujo significativamente el volumen destinado a jugos concentrados, desecados y otros derivados elaborados en la región.
Las heladas primaverales tardías provocaron daños significativos en la floración y en el posterior cuaje de frutos, reduciendo de manera importante el potencial productivo de numerosos establecimientos.
A ello se sumaron tormentas de granizo que impactaron en distintas zonas del Alto Valle y Valle Medio. En muchos casos, los daños fueron tan severos que una parte de la fruta afectada ni siquiera pudo ser destinada a la industria, reduciendo aún más la oferta disponible.
Como resultado, la cadena industrial enfrenta un año de menor actividad en términos de volumen procesado, aunque sin alteraciones significativas en la participación relativa de cada mercado dentro de la distribución de la producción.
Los números del primer semestre confirman así una realidad que ya se percibía en los establecimientos productivos: la campaña 2026 estará marcada por una cosecha más corta y por un menor flujo de fruta hacia la industria regional. Una situación que afecta a toda la cadena frutícola y que vuelve a poner en evidencia la fuerte dependencia del sector respecto de las condiciones climáticas que acompañan cada temporada
FUENTE: Redacción +P con aporte estadístico del SENASA.