En medio de todo este caos, la fruticultura regional da inicio a su nueva cosecha, a partir de las próximas semanas, con la recolección de la primera cereza para exportar. Y tras el cambio de Presidente, a partir del 10 de diciembre, comienza la cosecha de pera y luego la de manzana hasta mediados de abril. Será, una vez más, una cosecha compleja en medio de una tormenta política y económica sin precedentes.
Pero volvamos a nuestros días. La disparada del dólar paralelo tendrá distintas consecuencias sobre el sector frutícola de la región. Enumeremos algunas de ellas.
- Lo primero que hay que decir es que en los últimos 30 días la divisa marginal creció 40 % en términos relativos y 293 pesos en términos absolutos. Esta devaluación del peso se traslada -en mayor o menor grado- sobre los costos internos de las empresas y productores primarios, ya que muchos de ellos están, en forma directa o indirecta, ligada a este tipo de cambio.
- Las empresas de insumos para el agro adelantan que, por ahora, no hay inconveniente con los productos que ellos venden. Pero a su vez aseguran que no pueden garantizar que este escenario se mantenga en el corto plazo. Señalan que las ventas estarán a atadas a la evolución que tenga en dólar en el mercado. Si bien la mayor parte de ellas cotiza con el oficial, no se descarta que, luego del 22 de octubre, se produzca una importante devaluación y corran el riesgo de quedar descalzados al momento de querer reponer el producto. Inclusive para las grandes firmas que importan y que proveen este tipo de productos a los comercios locales, existe este tipo de riesgo. De ahí que se habla de un parcial desabastecimiento en los próximos días hasta que aclare el panorama. Es mucho el dinero que está en juego.
- La oferta de crédito se retraerá aún más por el riesgo existente en el mercado. Se especula que, con los niveles de tasas que hoy tiene la plaza, muy pocas serán las empresas o productores que puedan llegar a obtener préstamos del sistema bancario.
Este complejo contexto se da en momentos en que la cosecha de frutas está a sólo unas semanas de iniciar en el Valle, momento donde las empresa y productores deben contar con el mayor aporte de capital de trabajo para la recolección y acondicionamiento de la fruta para dar inicio a la venta de las peras y manzanas de la temporada. Salarios en el campo, en los galpones, en los frigoríficos, las compras de insumos para la caja de fruta y el transporte de la misma a los distintos destinos, son sólo parte de los fondos que necesita de inmediata disponibilidad el sistema. Todos fondos que se demandan en el corto plazo para quienes no tienen espaldas financieras, como ocurre con la mayor parte de los productores primarios. Las empresas también tiene este tipo de presión bajo sus espaldas, pero tienen algunas herramientas que puedan ayudar a pasar este crítico momento de mejor manera:
- Anticipos de socios comerciales en el exterior. Esto es aquellos importadores que recibirán la fruta a partir de abril en sus mercados externos entregan una anticipo de 2 o 3 dólares por caja para cubrir esta necesidad financiera de las empresas regionales. Ese dinero se compensa luego con la liquidación final de esa caja de fruta en destino.
- Estructura de financiamiento propia de cada exportadora. Son muchas las herramientas que hoy da el mercado financiero para lograr fondos frescos y más aún a aquellas empresas exportadoras, que tienen una garantía especial. El descuento de pagaré bursátil, el descuento de cheques y la emisión de obligaciones negociables, son tan solo tres herramientas, de las más importantes, con las que cuentan las empresas exportadoras regionales para poder financiarse como alternativa al sistema bancario.
- Estructura de apalancamiento en proveedores. Este es el tradicional esquema que se usa en el Valle que generalmente se hace en forma consensuada entre la empresa frutícola y el proveedor. Por ejemplo una firma compra cajas para las manzanas en enero que va a exportar a partir de marzo y acuerda con la empresa que esas cajas se cancelarán a los 90 días. Los mismo ocurre con los agroquímicos y otros insumos necesarios en este período crítico del sistema.
En definitiva, la falta de certezas que existe en la economía argentina hace muy difícil a ejecutivos y productores poder saber como empieza y termina esta temporada de frutas en la región de Valle. La tensión existente en le mercado cambiario, complica aún más este escenario.