La importancia del cumplimiento en agosto
Concretar la inscripción durante el mes de agosto resulta indispensable. Desde septiembre el SENASA exige la puesta en marcha de las medidas técnicas previstas en los protocolos. Entre esas medidas se destaca la instalación de la red de trampeo de Cydia pomonella (carpocapsa) y la actualización del Cuaderno de Campo. La carpocapsa representa una de las plagas cuarentenarias de mayor relevancia para los mercados de destino. Los protocolos de Brasil, China, Israel y Canadá establecen densidades de trampas, fechas de instalación y frecuencias de monitoreo que deben acreditarse mediante inspecciones oficiales.
La inscripción realizada a tiempo permite que los establecimientos productivos reciban las inspecciones en los plazos previstos y, de ser necesario, ejecuten medidas correctivas antes del inicio de la temporada de exportación. El SENASA subraya que cualquier demora genera inconvenientes en la comercialización externa de la producción frutícola regional. La pérdida de un mercado por incumplimiento sanitario no se recupera en una sola campaña.
Pasos para formalizar la adhesión
El organismo detalla el procedimiento que deben seguir los productores para adherirse a los programas de exportación y a sus planes de trabajo correspondientes.
Primero, el interesado ingresa al Sistema Integrado de Gestión de Trazabilidad Frutícola (SIGTRAZA) a través del sitio web oficial de SENASA. El acceso requiere la clave fiscal de ARCA. En esta plataforma se completa la solicitud de inscripción o reinscripción en el RENSPA y se selecciona la adhesión a cada programa de exportación según el destino.
Segundo, cuando la fruta tiene destino de exportación, el productor valida la documentación en la oficina del SENASA más cercana. Allí presenta la inscripción en el RENSPA y los formularios anexos de cada programa impresos por duplicado. La validación presencial confirma la identidad del titular y la correspondencia entre los datos declarados y la realidad del establecimiento.
Tercero, antes de confirmar la carga, el productor corrobora y declara cualquier modificación en los cuadros de plantación. Los cambios en el número de plantas, las variaciones de variedad o las distancias de plantación resultan determinantes. Estos datos alimentan la estimación de rendimiento por unidad productiva y el cálculo de la red de trampeo. Una declaración incompleta o desactualizada genera observaciones durante las inspecciones y puede retrasar la habilitación del establecimiento.
La fruticultura patagónica enfrenta cada temporada desafíos climáticos, logísticos y de mercado.
Actualizaciones contractuales y canales de consulta
En los casos en que se requiera la actualización de contratos de explotación, el cambio de titularidad o la resolución de dudas generales, las personas interesadas se comunican al correo electrónico renspasigtraza@senasa.gob.ar o se acercan a la oficina SENASA más cercana. El organismo recomienda realizar estas gestiones con anticipación para evitar congestión en los últimos días del plazo.
La precisión en la carga de datos no constituye un requisito burocrático aislado. Cada hectárea declarada, cada variedad y cada trampa instalada forman parte del sistema de garantía sanitaria que permite a la fruta patagónica acceder a mercados de alto valor. Brasil, China, Israel y Canadá mantienen exigencias fitosanitarias que se actualizan de manera periódica. El SENASA actúa como autoridad de aplicación y como nexo técnico entre el productor y las autoridades sanitarias de destino.
Impacto en la cadena frutícola regional
La producción de frutas de pepita en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén representa un volumen significativo de las exportaciones argentinas de estos productos. La continuidad de los programas de exportación sostiene empleo directo e indirecto, mantiene la infraestructura de empaque y frío, y preserva la competitividad de la región frente a otros orígenes del hemisferio sur. Un establecimiento que no completa la inscripción en tiempo y forma queda excluido de las habilitaciones sanitarias y, en la práctica, pierde la posibilidad de colocar su fruta en esos mercados durante la campaña.
El SENASA insiste en que la inscripción oportuna garantiza el cumplimiento de las inspecciones y la eventual adopción de medidas correctivas dentro de los plazos establecidos. La red de trampeo de carpocapsa, el registro sistemático en el Cuaderno de Campo y la actualización de los datos de plantación no son trámites menores: constituyen la evidencia documental y técnica que respaldan la declaración de conformidad sanitaria.
Los productores que aún no iniciaron el trámite disponen de pocos días. El 31 de agosto marca el cierre definitivo del período de inscripción y adhesión. A partir del 1 de septiembre el sistema exige la implementación plena de las medidas de manejo técnico y control fitosanitario. Quienes completen el proceso en agosto aseguran su participación en los programas de exportación y protegen la continuidad comercial de su producción.
La fruticultura patagónica enfrenta cada temporada desafíos climáticos, logísticos y de mercado. El cumplimiento del plazo del RENSPA y de los programas de exportación elimina un riesgo adicional y previsible. El SENASA pone a disposición las herramientas digitales y la atención presencial para que el sector productivo de Río Negro y Neuquén formalice su situación sanitaria y conserve el acceso a los mercados internacionales de frutas frescas.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P