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Carne ovina: La gran oportunidad que el país está desaprovechando

Crecen los precios internacionales y la demanda, pero no hay producción interna suficiente. En los campos, no se consigue mano de obra para criar más ovejas. Los frigoríficos pasan sin actividad la mayor parte del año.

La exposición rural de Palermo es, para mucha gente de campo, una salida familiar, con un costado social. Y, al mismo tiempo, representa una oportunidad de acceder a novedades que puedan enriquecer la unidad productiva y a conocimientos que puedan ayudar a mejorar el negocio propio. Van como quien hace una escapada de fin de semana, al final de un año de trabajo. Lo que no esperan, tal vez, es que les digan en la cara algunas verdades duras, como ocurrió en la charla sobre producción ovina luego de las exposiciones de un funcionario público y de un empresario.

“A mí me cuesta digerir que exportar con arancel cero a la Unión Europea o al Reino Unido no tenga más atractivo en el negocio”, les dijo Manuel José Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, a unos 80 productores y dirigentes que estaban sentados en uno de los salones de La Rural a la espera de las novedades y herramientas para mejorar sus campos.

“Nosotros estamos operando 3 o 4 meses al año, con industrias paradas durante meses porque no hay producto”, les dijo Álvaro Sánchez Noya, en representación de la Cámara de Frigoríficos de Ovinos de Patagonia y director ejecutivo de Estancias de Patagonia S.A.

Los números sustentaron el sacudón producido por las declaraciones: hoy apenas se cubre el 20 % del cupo de carne ovina que tiene asignado Argentina, y la tasa de extracción en Patagonia (porcentaje de cabezas enviadas a faena sobre el rodeo general) es del 10,7 %, mientras que el promedio histórico en Australia es del 41 %. “Es llamativamente bajo”, les dijo Chiappe.

Un veranito incipiente

Antecedió a la crudeza de este panorama la difusión de algunos pocos números alentadores esbozados al comienzo de la charla, como para mantener el ánimo en alto.

Primero, Chiappe les advirtió a los ganaderos: “Si no nos alineamos todos en el mismo objetivo, va a ser difícil poder salir”.

"Estamos operando 3 o 4 meses al año, con industrias paradas durante meses porque no hay producto", advirtió Álvaro Sánchez Noya.

Contó que hoy la majada nacional tiene 12 millones de cabezas. Con base en los indicadores de 2025, hubo un aumento en la faena del 7 %, vinculado a los mejores precios. Hoy Patagonia representa el 86 % de la faena ovina y el peso promedio de faena es de 16 kilos, y casi un 60 % de la faena fue de corderos.

También hubo un crecimiento semestral, porque, si se compara el primer semestre de 2026 con el primer semestre de 2025, hubo un 5 % más de toneladas res con hueso producidas.

“No son números para hacer una fiesta, pero creo que hay que celebrar las pequeñas mejoras que estamos teniendo”, dijo el funcionario, quien aseguró que “el ovino volvió a ser negocio y, en cierta manera, está creciendo lentamente”.

Pero el contraste fueron los números de las exportaciones. Unas 19.000 toneladas se pueden enviar a la Unión Europea y otras 3.900 al Reino Unido, pero solo se cubre el 20 % de esos cupos.

Muchachos...

Ahí Chiappe se despachó: “A mí me cuesta digerir que exportar con arancel cero a la Unión Europea o al Reino Unido no tenga más atractivo en el negocio. Está claro que necesitamos más volumen, necesitamos más producción para poder abastecer, pero creo que es importante que sepamos que tenemos estas cuotas, que son mercados de alto valor, sofisticados y que, obviamente, tenemos que desarrollar”.

Les recordó a los productores que “tenemos 44 puertas abiertas en el mundo para la carne ovina de Argentina, de las cuales solamente estamos utilizando 20”.

Como cierre, les manifestó: “Tráiganos los problemas y tráiganos las soluciones, que con mucho gusto las vamos a encarar”, y sumó halagos a la gestión actual: “Hay una particularidad, me parece, de esta gestión de gobierno, y es que hay una sincronía de trabajo entre el SENASA, el INTA y la Secretaría de Agricultura que no se vio; por lo menos yo no la he visto en el pasado”.

La recuperación de los precios y la demanda internacional abren una ventana para el ovino, aunque la falta de volumen y de mano de obra siguen frenando el crecimiento.

Y concluyó su presentación con una recomendación: “Solucionen los problemas que tengan dentro de la cadena, internamente, y tráiganos las soluciones unificadas, que eso nos hace la vida mucho más fácil. Para el país, es mucho más efectivo cuando nos ponemos de acuerdo entre nosotros y después el Gobierno ejecuta en temas sanitarios, apertura de mercados internacionales o lo que nos toque para hacer crecer a la cadena”.

La gran posibilidad

Por su parte, Álvaro Sánchez Noya, como representante del sector empresario, resaltó que “tenemos la gran posibilidad de seguir creciendo como productores de carne, como lo estamos haciendo con el vacuno, con el cerdo o con las aves. Son proteínas muy demandadas”.

Hizo un repaso del mercado interno, que hoy absorbe apenas 250 gramos al año por habitante de carne ovina, frente a los 2 kilos y medio que consume Uruguay.

Este empresario hizo una distinción entre los frigoríficos ubicados al norte de la barrera y los patagónicos. “Hablando con productores de la zona norte, te dicen que tienen muchas limitaciones en cuanto a la comercialización o a la exportación. Pero yo les quiero mencionar que tenemos Brasil, que es un importador de carne ovina. Importa 7.000 toneladas por año, y el 70 % las importa de Uruguay”.

Consideró que “es un mercado muy posible de desarrollar desde la zona norte y no tiene requerimientos de libre aftosa”.

Adelantó que se trabaja, junto al SENASA, en abrir otros mercados, como Estados Unidos, Canadá y México. Pero, al igual que Chiappe, recordó que, de la cuota de 19.000 toneladas, “no llegamos a abastecer el 20 %”.

Lo que se ve en el horizonte

“Las posibilidades de crecimiento son altas, porque los precios en el mercado internacional son muy buenos. Y, como saben, el ovino sigue siendo una carne que es arrastrada —en el precio— por el precio del vacuno. Por lo tanto, tiene un margen de crecimiento, en valores, muy alto”, afirmó el especialista. Y sumó a esto “el crecimiento en la demanda que ha habido en el mundo de la comunidad musulmana”.

En lo que respecta a la industria, es donde tal vez golpea con más dureza la falta de producto, porque se deben sostener los costos fijos durante todo el año, aunque el trabajo sea temporario.

Sánchez Noya entonces se enfocó “en el tema del volumen de las plantas. Porque no hay volumen de consumo, y es algo que sufrimos las plantas de Patagonia, que estamos operando 3 o 4 meses al año, con industrias paradas durante meses porque no hay producto”.

A su criterio, “la disminución del número de cabezas creo que es la principal amenaza que tiene tanto la industria frigorífica como la industria lanera”.

Y dejó planteada una de las mayores limitantes a la expansión de la ganadería ovina: “La gran dificultad que tenemos es la dificultad que tenemos en los campos para conseguir mano de obra. Yo creo que es la principal problemática que se enfrenta”.

FUENTE: Redacción +P.