Chips de muzzarella del INTA: el snack que revoluciona la nutrición escolar sin cadena de frío
¿Y si 12 chips crujientes pudieran entregar los nutrientes esenciales de un vaso de leche a niños en zonas rurales sin refrigeración? El INTA lo hizo realidad.
El Instituto de Alimentos (ITA) del INTA Castelar presentó un avance tecnológico pionero en Argentina: chips de mozzarella liofilizados que transforman el clásico queso en un snack funcional, estable a temperatura ambiente y cargado de valor nutricional. Tras tres años de investigación y desarrollo, este producto emerge como una solución estratégica para combatir la malnutrición infantil y potenciar la industria láctea nacional.
El desarrollo parte de queso mozzarella de alta calidad —el mismo perfil que se exporta— cortado en finas fetas. Posteriormente se aplica liofilización, una deshidratación a bajas temperaturas que elimina el agua sin alterar proteínas, vitaminas ni minerales. El resultado son chips 100 % queso, crujientes, sin conservantes ni aditivos artificiales.
20 gramos del producto —equivalentes a aproximadamente 12 chips— concentran el valor nutricional de un vaso de leche. Esta equivalencia incluye un aporte significativo de proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo, vitamina A, vitamina D y otros micronutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo óseo en niños y adolescentes.
La ausencia de cadena de frío representa el gran diferencial. En regiones remotas o con infraestructura limitada, distribuir leche fresca o lácteos refrigerados resulta costoso y logísticamente complejo. Los chips resuelven ese obstáculo: livianos, duraderos y fáciles de transportar, se convierten en una herramienta ideal para reforzar los programas de alimentación escolar.
Impacto directo en la nutrición
Según explicaron los investigadores Sergio Rizzo y Luciana Rossetti, líderes del proyecto, el objetivo principal apunta a mejorar la nutrición infantil en contextos donde el acceso a alimentos de calidad es restringido. “Queríamos un alimento práctico, saludable y estable que conserve intacto el valor de la leche”, señaló Rizzo.
El formato snack responde además a una demanda global: productos convenientes que combinen placer sensorial con beneficios funcionales. Sin embargo, el enfoque del INTA prioriza el impacto social sobre el mercado masivo. En escuelas rurales o de difícil acceso, estos chips pueden complementar meriendas y almuerzos, garantizando un aporte proteico y mineral clave sin depender de equipos de refrigeración.
Otro atributo destacado es su perfil inclusivo: libre de gluten y sin almidones agregados, lo que lo hace apto para niños con celiaquía u otras intolerancias.
Oportunidad para la industria y las economías regionales
El proyecto no solo beneficia a los consumidores finales; también genera valor agregado en origen. El proceso de elaboración no exige inversiones millonarias ni tecnología importada: los equipos necesarios se fabrican en el país, lo que facilita su adopción por pymes y cooperativas lácteas.
Actualmente el desarrollo se encuentra en etapa precomercial. El INTA ya cuenta con una empresa interesada en escalar la producción —Lácteos Capilla del Señor aparece mencionada en varias fuentes— y mantiene abierta la convocatoria a nuevas alianzas para transferencia tecnológica.
Incorporar este producto de alto valor agregado representa una chance concreta para la cadena láctea argentina: diversificar la oferta, capturar mercados de snacks saludables y fortalecer la competitividad en un segmento en expansión.
Triple valor: nutricional, tecnológico y social
Los chips de mozzarella sintetizan tres dimensiones clave:
- Nutricional: entregan proteínas, calcio y micronutrientes en formato concentrado y palatable.
- Tecnológico: demuestran que la liofilización aplicada a lácteos puede generar productos estables sin perder calidad sensorial ni funcional.
- Social: acercan los beneficios de la leche a poblaciones vulnerables, contribuyendo a la seguridad alimentaria y al desarrollo local.
En palabras de los especialistas, este avance traduce “conocimiento científico al servicio de la gente”. Convertir un alimento tradicional en un formato innovador, transportable y duradero multiplica su alcance y utilidad.
Con la mirada puesta en la producción a escala y la integración a programas públicos, el INTA reafirma su rol como motor de soluciones concretas. Los chips de mozzarella no son solo un snack: son una herramienta para nutrir mejor a las futuras generaciones y dinamizar la economía del interior productivo argentino.
Fuente: INTA
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