Julio Kresteff, dirigente del VIRCh y productor cerecero, asumió al frente del ministerio con el compromiso de reestructurar el equipo de trabajo.
La majada provincial se redujo 40% en dos décadas. A los daños por pumas y zorros, se sumó el avance de los jabalíes, que atacan a los corderos recién nacidos.
La crisis de la ganadería ovina en Chubut ya se cobró un cargo político. La semana pasada renunció el ministro de Producción, Juan Manuel Pavón, después de ocho meses en el cargo, empujado por el malestar del propio sector agropecuario ante la falta de respuestas de la Provincia. El gobernador Ignacio Torres no solo lo reemplazó por un productor —cerecero, en este caso— al frente de la cartera, sino que además se presentó en persona en la sede de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia para decir lo que los ganaderos venían reclamando escuchar: hay que repoblar el campo chubutense.
Lo que no dijo, ni él ni su nuevo ministro, fue qué medidas de corto plazo piensan aplicar para frenar las pérdidas que hoy sufren los productores.
Julio Kresteff, presidente de la Compañía de Riego del Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh) y productor cerecero de la zona del Valle, juró como nuevo ministro de Producción este martes, en reemplazo de Pavón.
Tras asumir, adelantó que pedirá la renuncia de todo el gabinete actual de la cartera productiva y que en los próximos días evaluará cada área para definir el nuevo equipo que lo acompañará.
Ese mismo día, dirigentes de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia y de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut recibieron a Torres y a Kresteff en la sede de la institución. Participaron el presidente de la Sociedad Rural, Andrés Fajardo, y el titular de la Federación, Osvaldo Luján, junto a productores que expusieron el diagnóstico del sector, la urgencia de medidas estructurales y propuestas técnicas ya elaboradas.
Fajardo calificó el encuentro como positivo, pero fue claro en marcar que el diagnóstico ya está hecho: "Nosotros venimos hace tiempo planteando las mismas problemáticas, no queremos arrancar de cero. Ya tenemos todo el planteo y los diagnósticos de estos últimos tres años; principalmente lo que se está pidiendo es gestión. Están los diagnósticos y las propuestas, ahora necesitamos capacidad de gestión".
Y puso en números la profundidad del retroceso: "Hoy mostrábamos la pérdida de stock ovino en los últimos diez años. A medida que se profundizan esas pérdidas, la crisis del sector es peor. Necesitamos solucionar estas problemáticas de base para que el productor se dedique a producir: herramientas para reducir las pérdidas por depredación y planes de manejo para la problemática del guanaco, que requieren soluciones rápidas".
Luján, por su parte, destacó que el perfil productivo de Kresteff acorta los tiempos de diagnóstico: "Julio es una persona que viene del sector productivo, sabe cuál es la problemática y eso ya nos da una parte del camino transitado", dijo, pero no bajó el tono de urgencia: "Estamos en un punto donde es imperioso cambiar el rumbo para frenar la baja del stock, el abandono de establecimientos ganaderos y la pérdida de fuentes laborales y arraigo rural. La producción ovina de Chubut cuenta con una de las mejores genéticas del país y lanas reconocidas a nivel internacional; los productores sabemos qué hacer, lo que necesitamos son decisiones políticas firmes para revertir los indicadores que hoy empujan al abandono de campos".
Torres ratificó el compromiso provincial con la actividad y planteó el objetivo en términos económicos: "hay que hacer de esta actividad algo económicamente viable". "Para nosotros es muy importante repoblar los campos, acompañar al productor y aprovechar al máximo el potencial de riego y los recursos hídricos de la provincia para lograr resultados concretos en poco tiempo", dijo, y agregó que contar con un productor al frente del ministerio le da al área "empuje y ganas para agilizar cuestiones que la burocracia suele dilatar".
En materia de anuncios concretos, el gobernador mencionó dos: una línea de créditos con el banco provincial para financiar infraestructura de baños ante el problema de la sarna ovina, y una partida de 1.000 millones de pesos para control sanitario, que definió como "lo más urgente".
Ninguno de los anuncios del día apuntó al reclamo que Fajardo había puesto arriba de la mesa segundos antes: herramientas de corto plazo contra la depredación de pumas, zorros y jabalíes, uno de los factores que el propio sector viene marcando como determinante en la caída del stock ovino de la provincia.
La sarna y el financiamiento de infraestructura sanitaria consiguieron respuesta con número y plazo; la depredación, por ahora, quedó del lado de los diagnósticos y las promesas de gestión.
FUENTE: Redacción +P
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